Te llega el “alta” y te relajas. “Bueno, ya está”. Vuelves a la vida normal… y a las dos semanas sigues sin dormir del dolor, sin fuerza, con mareos o con miedo a conducir.
Y ahí empieza el problema: cuando el caso ya está “cerrado”, tu lesión deja de ser un proceso de recuperación y pasa a ser una secuela mínima. Traducción: te la pagan barata (o intentan).
Este artículo es una guía práctica para que entiendas qué significa un alta, cuál es el error nº1 y cómo proteger tu recuperación y tu reclamación.
Primero: no existe “un alta”. Hay varios
En accidentes de tráfico, la palabra “alta” se usa como si fuera un botón de apagado. No lo es.
- Alta médica: el médico considera que has alcanzado estabilización clínica (mejoras lo que ibas a mejorar) o que no requiere más tratamiento en ese nivel.
- Alta de rehabilitación/fisioterapia: el centro finaliza tratamiento (a veces por protocolo, no por tu estado real).
- Alta laboral: te reincorporas al trabajo (no siempre significa que estés bien, solo que “puedes”).
El lío viene cuando alguien (aseguradora, centro, incluso tú) usa un alta de rehabiilitación como si fuera alta médica definitiva. Y ahí se abaratan secuelas.
El error nº1: aceptar el cierre (o firmarlo) sin dejar constancia de cómo estás
El error que más dinero y salud cuesta es este:
Dejar que el caso se cierre (o firmar un acuerdo) cuando aún tienes síntomas o limitación, sin pedir revisión y sin dejarlo documentado.
¿Por qué es tan grave? Porque si no hay registros médicos recientes, lo que queda es el relato “estaba bien y luego volvió a doler”. Y eso, en una reclamación, se discute mucho más.
La trampa mental: “mejorar” no es “estar estabilizado”
Muchas lesiones mejoran en picos: una semana bien, otra peor. Y hay síntomas que se “aguantan” (por trabajo, familia, orgullo) sin desaparecer.
Si te dan el alta porque “ya no mejoras rápido”, eso no significa que estés recuperado. Significa que alguien ha decidido parar. Tu obligación es simple: si no estás bien, que conste.
Señales de alta prematura
- Te dan el alta con frases vagas: “ya estás mejor”, “es normal que duela algo”.
- No se miden rangos, fuerza o limitación (no hay datos, solo opinión).
- Te cortan por número de sesiones (“10 y fuera”) sin informe de evolución serio.
- Aún tienes síntomas que afectan a tu vida: sueño, conducción, cargar peso, mareos, hormigueos, cefaleas, ansiedad.
- Te proponen “cerrar ya” con un acuerdo cuando tú todavía estás en modo supervivencia.
Qué hacer antes de aceptar un alta (paso a paso)
1) Pide revisión médica si sigues con síntomas
Si sigues con dolor o limitación, no lo “dejes pasar”. Pide cita y que quede reflejado: qué te duele, cuándo, qué no puedes hacer y cómo afecta a tu día.
2) Exige un informe de evolución útil (no uno decorativo)
Un buen informe incluye: diagnóstico, exploración, rangos de movilidad, dolor (escala), limitación funcional, tratamiento hecho y por qué se da el alta. Sin eso, el alta es “barata”.
3) Si te cortan sesiones, pide la negativa por escrito
Si la aseguradora o el centro “no autoriza más”, que lo expliquen por escrito y con motivo. Cuando todo pasa a papel, se acabó el humo.
4) No firmes cierres rápidos si no estás realmente bien
Firmar un acuerdo cuando aún tienes síntomas suele convertir tu lesión en “secuela mínima” o directamente en “tema cerrado”. Y reabrirlo después suele ser un dolor añadido.
Qué decir (y qué NO decir) en consulta para que quede bien documentado
No se trata de exagerar. Se trata de ser preciso.
- Di: “No puedo girar el cuello al aparcar”, “me despierto 3 veces por dolor”, “conducir 30 minutos me dispara el dolor”, “me hormiguea la mano al teclear”, “me mareo al levantarme”.
- No digas: “Estoy bien” por quedar bien, y luego “pero…” al final. El informe se queda con el “bien”.
- Di: “He mejorado X%, pero sigo limitado en Y”.
- No digas: “Fue poca cosa” o “no es nada” (luego te lo sacan).
La regla de oro: lo que no está en el informe, no existe
En reclamaciones, la memoria pierde contra el papel. Si tu dolor o tu limitación no está registrada cerca del momento del alta, es mucho más fácil que lo traten como algo leve, previo o “intermitente”.
Por eso, si no estás bien, el objetivo no es discutir: es dejar constancia médica y sostenerla con evolución.
Checklist anti “secuela barata” (guárdalo)
- Informe médico inicial del accidente y posteriores revisiones.
- Prescripción/indicación de rehabilitación (si procede).
- Informes de evolución (cada 2–3 semanas si el proceso es largo).
- Informe de alta con motivo y estado funcional.
- Justificantes de sesiones y pruebas realizadas.
- Comunicación con aseguradora por escrito si hay recortes.
- Registro personal simple: 3 líneas al día (dolor, sueño, limitación). Ayuda a ser preciso en consulta.
El futuro: cada vez pesa más la trazabilidad
Cada vez es más común que la rehabilitación se mida mejor: objetivos, progreso, adherencia a ejercicios, evolución del dolor. Esto tiene un lado bueno para ti: si hay datos, es más difícil “cerrar por cerrar”.
Moraleja: en 2026 y lo que viene, ganarás más con orden, informes y precisión que con enfados.
El error nº1 no es que te den el alta. El error nº1 es dejar que ese alta cierre tu historia cuando todavía no has terminado de recuperarte (o cuando aún no se ha descrito bien lo que te queda).
Si sientes que te han dado el alta demasiado pronto, o te están recortando tratamiento sin base clara, busca apoyo cuanto antes. En Fundación Avata pueden orientarte para proteger tu recuperación y para que tu caso no acabe reducido a una “secuela barata” por falta de documentación.