Laura Rojo – ASTI Talent&Tech Foundation.

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Nombre: Laura Rojo Guerrero 

Profesión: Física, Investigación 

Cargo actual: Investigación de Posgrado en el Walter Schottky Institute, Technical University of Munich

Laura Rojo Guerrero es física, investigadora y divulgadora científica. Natural de Burgos, cursó el Grado en Física en la Universidad Autónoma de Madrid, donde realizó prácticas en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) investigando la biomecánica de células cancerígenas, así como en el IFIMAC (Instituto de Física de la Materia Condensada), centradas en el transporte electrónico en semiconductores. 

Tras finalizar sus estudios, fue seleccionada como asistente de investigación en Aalto University (Finlandia). Posteriormente, obtuvo la Beca de Estudios de Posgrado en el Extranjero de la Fundación Mutua Madrileña para cursar el máster en Quantum Science and Technology en la Technical University of Munich. En el marco de este programa, desarrolla su investigación en el Walter Schottky Institute, enfocada en la fabricación y caracterización de las propiedades optoelectrónicas de materiales bidimensionales. 

Además de su labor investigadora, es vicepresidenta de PushQuantum, una iniciativa dedicada a la divulgación científica y al emprendimiento en tecnologías cuánticas, y cofundadora de STEMinist for Future, un proyecto que da visibilidad a mujeres científicas a través de entrevistas y contenidos en redes sociales. 

¿Por qué escogiste tu profesión? 

Siempre supe que mi futuro estaría relacionado con la ciencia y las matemáticas, ya que eran las asignaturas que más disfrutaba en el colegio. Durante los últimos cursos de instituto tuve la oportunidad de conocer a mujeres físicas e ingenieras gracias a Stem Talent Girl, además de estar expuesta a una gran cantidad de divulgación científica. Poco a poco descubrí la existencia de la carrera investigadora, y tras estudiar el Grado en Física, decidí orientar mi trayectoria hacia la Física de la Materia Condensada, la optoelectrónica y el estudio de materiales bidimensionales. 

¿Qué es lo que más te gusta de ella? 

La motivación intrínseca por el conocimiento que impulsa la investigación científica. Aunque el investigador busca responder preguntas muy concretas, también requiere de una visión global y una gran dosis de creatividad para resolver problemas. Cada día en el laboratorio supone enfrentarse a nuevos retos, y en muchas ocasiones, a la frustración de no obtener resultados inmediatos. Sin embargo, el esfuerzo constante, la curiosidad y la persistencia acaban dando frutos en forma de experimentos que responden a preguntas que nadie había contestado antes.  

¿Y lo que menos? 

En cada etapa de la carrera investigadora aumenta la competitividad, las oportunidades se reducen y la incertidumbre es mayor. La estabilidad laboral suele llegar solo en fases senior, lo que implica que durante los primeros 10 o 15 años los contratos sean temporales y los cambios de país frecuentes. Aun así, esto también trae consigo experiencias muy enriquecedoras, amistades internacionales y una gran independencia. Un gran porcentaje de los científicos pivotan a un trabajo en la industria en algún punto de su carrera, demostrando que en la ciencia se cultivan cualidades muy valiosas en múltiples ámbitos profesionales. 

¿A qué mujer admiras? 

¡Admiro a muchas mujeres! A mi madre y mis abuelas, luchadoras incansables que sacaron adelante a sus familias. A mis maestras, que despertaron en mí la pasión por el aprendizaje. A mis profesoras de la universidad, que consiguen compaginar una carrera profesional brillante con su vida personal. A mis compañeras de investigación, que comparten tanto las dudas sobre el futuro, como la curiosidad y pasión por la ciencia. A las divulgadoras científicas, que vencen el miedo a exponerse para transmitir conocimiento, y a mis mentoras, que han sido un faro y una fuente constante de inspiración a lo largo de mi camino. 

 Un sueño por cumplir.

Me encantaría poder dedicarme plenamente a la ciencia, dar clase en la universidad y conseguir una plaza estable en el mundo de la investigación. Otro de mis sueños es lanzarme más de lleno en el mundo de la divulgación científica.  

 Una vocación frustrada. 

No lo llamaría vocación frustrada, sino “una opción que no escogí”: la ingeniería aeroespacial. Tuve la gran suerte de recibir una beca para ir a la NASA en el instituto, pero después me decidí por la carrera de física. A veces me pregunto cómo habría sido mi trayectoria si hubiera escogido diseñar satélites o aeronaves en lugar de estudiar óptica y nanociencia.  

¿Qué consejo le darías a tu yo adolescente? 

No existe un único camino correcto, sino un mapa por descubrir. Muchas veces nos planteamos las decisiones como la necesidad de escoger el “camino perfecto”, cuando este no existe, y es completamente imposible predecir el resultado debido a la gran cantidad de variables que intervienen, muchas de ellas fuera de nuestro control. Escucha lo que te pide el corazón, intenta informarte lo máximo posible y elige siguiendo tu pasión. 

«Escucha lo que te pide el corazón, intenta informarte lo máximo posible y elige siguiendo tu pasión»

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