¿Sabías qué? Un símbolo fiel a la imagen original - Obra Modernista de Antoni Gaudí en Barcelona | Torre Bellesguard

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enero 9, 2026

Por Ferran Garcés

Hace poco hemos dado la bienvenida al Año Nuevo y toca despedirnos del pesebre y del resto de tradiciones navideñas. Ahora bien, en Torre Bellesguard es difícil decir adiós a uno de los elementos más destacados de estas fiestas. Y es difícil porque lo tenemos presente justo en el centro de la fachada principal del edificio, en forma de vidriera. Nos referimos a la estrella de Belén. En cada visita debemos mencionarla. De alguna manera, la Navidad nunca desaparece de Torre Bellesguard…

Presente desde el primer estudio

En la historia del estudio del edificio hay que citarla de nuevo. La primera biografía de Gaudí se publicó dos años después de su muerte, en 1928. El autor, Josep F. Ràfols, era un arquitecto que había trabajado con el maestro en persona. Para él, el elemento más destacado de Torre Bellesguard es la mencionada vidriera, que ya entonces se interpreta como la Estrella de Oriente (1). Joan Bergós, otro arquitecto amigo y biógrafo de Gaudí, incluso declaró que la base de la vidriera, en forma de escalones, debía contener imágenes de los Reyes Magos (2).

Posteriormente, se han propuesto otras interpretaciones que relacionan la vidriera con la Virgen María, representada también con una estrella de ocho puntas (véase: La Inmaculada en Bellesguard). Ambas interpretaciones son complementarias. Al fin y al cabo, los Reyes y la Virgen coinciden en el mismo lugar, punto central de los populares pesebres navideños.

La imagen original

La palabra Epifania designa la adoración de los Reyes Magos al recién nacido. La Biblia da muy pocos detalles sobre ella y no menciona que fueran reyes ni su número ni sus nombres. Todos estos -y otros- elementos se han ido imponiendo por fuerza de la tradición. De igual manera, la estrella que los guía fue adoptando diferentes formas, hasta imponerse a finales de la Edad Media la estrella de ocho puntas. No obstante, más adelante, la imagen adoptará aún más apariencias, siguiendo el desarrollo de la astronomía y el arte, junto con otros cambios sociales como la aparición del rey negro. Ahora bien, hoy, recordando el consejo de Gaudí, “la originalidad consiste en volver a los orígenes”, hemos pensado que sería una buena idea mostrar algunos ejemplos de las primeras representaciones de la Estrella de Oriente. El recorrido, por otra parte, también permite ver cómo ha ido cambiando el arte occidental y los diferentes elementos de esta conocida escena.

Siguiendo a los Reyes Magos a través del arte

Los tres Magos, mosaico bizantino, c. 565, Basílica de San Apolinar Nuevo, Rávena, Italia. Se considera la primera imagen donde aparece el nombre de los Reyes de Oriente, tal como los conocemos hoy en día (ver la parte superior del mosaico)

Natividad, mosaico bizantino, siglo XII, Capilla Palatina, Palermo, Italia.

La adoración de los Reyes y la Virgen en el ábside de Santa María de Taüll, siglo XII. Lleida, Cataluña.

Crismón y Epifanía, relieve en piedra, siglo XII, Claustro de San Pedro el Viejo. Huesca, Aragón.

Adoración de los Reyes Magos, c. 1180, Beato español conservado en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

La adoración de los Magos, Pietro Cavallini, c. 1200, Basílica Santa María in Trastevere, Roma, Italia.

Natividad, pintura, primer tercio del siglo XIII. Frontal de Santa María de Mosoll, Baja Cerdaña, Cataluña. Actualmente conservado en el MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña).

Retablo del Espíritu Santo, Pere Serra, 1394. Colegiata Basílica de Santa María de Manresa. Detalle de la Epifanía en uno de los paneles del lado izquierdo.

Para terminar, una imagen curiosa y menos conocida. La creciente popularidad de los Reyes hizo que, hacia finales de la Edad Media, algunos ilustradores inventaran escudos de los Reyes de Oriente. Gracias a un tratado conservado en el Archivo Histórico de la Nobleza (véase: AHNOB), podemos conocer el estado de esta tradición a mediados del siglo XVI. En uno de ellos vemos, como no podía faltar, una estrella de ocho puntas (3).

Notas

(1) Ràfols, Josep F.: Antoni Gaudí (1852-1926), Ed. Canosa, Barcelona, 1928, p. 75. La edición en catalán es de 1928, la castellana de 1929.
(2) Bergós Massó, Joan. “Torre señorial de Bellesguard (1900-1902)”. Antoni Gaudí, el hombre y la obra. 1ª ed. Barcelona: Ariel, 1954, p. 98.
(3) Cabe matizar que, en algunos de estos escudos, se muestran estrellas de seis o siete puntas, quizá como señal de los cambios en la representación de este símbolo a partir de finales de la Edad Media y principios del Renacimiento.

Recapiti
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