Marketing 2030: Cuando tu cliente ya no es humano (y por qué eso lo cambia todo)

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Llevamos años escuchando que el marketing digital cambia rápido. Nos hemos acostumbrado a correr detrás del último algoritmo de Google, la nueva funcionalidad de TikTok o la última herramienta con IA. Pero lo que se avecina hacia el horizonte 2030 no es simplemente una actualización de herramientas, es un cambio de sistema operativo global.

Si analizamos con frialdad el entorno macroeconómico y tecnológico, la transformación que encaramos no es una evolución, es una respuesta adaptativa a un entorno fundamentalmente hostil para los modelos de negocio tradicionales.

No nos engañemos: el juego ha cambiado porque las reglas económicas se han roto. Y la mayoría del sector sigue mirando el dedo en lugar de la luna.

La trampa de la deflación tecnológica

Para entender hacia dónde vamos, primero hay que mirar la cartera. El fenómeno subyacente que está reconfigurando las estrategias de mercado no es la IA, es la deflación tecnológica1.

Vivimos una paradoja cruel: la tecnología multiplica la eficiencia y abarata la producción, pero eso destruye valor nominal. El smartphone fagocitó a la cámara, al GPS, a la enciclopedia y a la grabadora, reduciendo la facturación global de todas esas industrias y destruyendo «riqueza» contable en el proceso.

En este escenario de abundancia automatizada, el valor monetario de las soluciones puramente funcionales tiende a cero. Si tu estrategia de marketing se basa en características funcionales («el SW que reduce tu tiempo de proceso un 40%»), estás muerto, porque esas características son fácilmente replicables y sujetas a una presión de precios a la baja brutal.

El marketing deja de ser un centro de costes para convertirse en el único mecanismo de supervivencia: o construyes una diferenciación monopolística basada en intangibles y experiencias neurológicas, o te hundes en la competencia perfecta de precios bajos6.

Pero aquí viene el verdadero giro de guion: ¿a quién tienes que convencer de ese valor?

Bienvenido a la era B2A: Business-to-Agent

La tendencia más disruptiva para la segunda mitad de esta década es la transición de la IA generativa (que crea textos o imágenes) a la IA agéntica (que ejecuta acciones).

Estamos ante el nacimiento del modelo Business-to-Agent (B2A). Olvida el B2C y el B2B tradicionales. En muy poco tiempo, tu cliente principal dejará de ser un ser humano para ser un agente de software autónomo que actúa en su nombre.

Piénsalo un segundo. Pasaremos de los LLM (Modelos de Lenguaje) a los LAM (Modelos de Acción). Un agente no solo te sugerirá un vuelo; entrará en la web, seleccionará el asiento y pagará con tu tarjeta sin que tú muevas un dedo.

Esto destruye el embudo de ventas tal y como lo conocemos. El modelo se transforma en B2B2A (Business-to-Business-to-Agent). El agente actúa como un portero de discoteca despiadado. Si un usuario le pide a su agente «compra detergente ecológico con la mejor relación calidad-precio», el algoritmo evaluará miles de opciones en milisegundos basándose en datos, ignorando por completo tu precioso banner emocional o tu posicionamiento de marca visual.

La persuasión cambia de bando: ya no se trata de captar la atención visual del humano, sino de convencer al algoritmo de que tu opción es la matemáticamente óptima.

Marketing M2M: Hablarás el idioma de las máquinas

Para sobrevivir en este comercio agéntico, las marcas necesitan una reingeniería total de su información. Necesitamos estrategias de Marketing Máquina-a-Máquina (M2M).

¿Qué implica esto en la práctica?

  1. Catálogos «Agent-Ready»: La información de tu producto no puede estar secuestrada en un PDF o en textos vagos de marketing. Debe exponerse a través de APIs con metadatos ricos y estandarizados que un agente pueda comparar objetivamente.
  2. Transparencia radical: Los agentes penalizarán la incertidumbre. Necesitas APIs que expongan stock y tiempos de entrega garantizados en tiempo real. Si el agente no puede verificar que tienes el producto, no te comprará.
  3. Ofertas lógicas: Adiós al cupón visual de «2×1». Las ofertas deben ser reglas lógicas calculables y verificables por la máquina en el momento de la transacción.

Del SEO al GEO: La batalla por las entidades

Si los agentes compran, ¿cómo buscan? Los motores de búsqueda tradicionales de «diez enlaces azules» están siendo sustituidos por motores de respuesta generativa. Esto nos obliga a evolucionar del SEO al GEO (Generative Engine Optimization).

Los modelos de IA no piensan en «palabras clave», piensan en Entidades y en relaciones semánticas . Tu marca debe establecerse como una entidad autorizada en el grafo de conocimiento. Ya no se trata de posicionar por una palabre clave, sino de construir una huella digital que asocie tu marca con los atributos deseados en toda la web.

Y para esto, el Schema Markup se vuelve crítico. Debemos implementar esquemas profundos (Product, Organization, HowTo) para que la IA extraiga sin ambigüedad el precio, la disponibilidad y las valoraciones. De hecho, veremos surgir agentes de IA dedicados exclusivamente a la optimización autónoma de esquemas, que repararán y generarán datos estructurados en tiempo real.

La infraestructura invisible: El USB-C de la IA

Todo esto suena muy bien, pero requiere tuberías. La fragmentación de datos ha sido siempre nuestro talón de Aquiles. La solución que viene es el Model Context Protocol (MCP), el estándar abierto que promete ser el «puerto USB-C» para las aplicaciones de IA.

El MCP permite que una IA (como Claude o ChatGPT) se conecte a tus bases de datos internas o herramientas de gestión sin integraciones ad-hoc costosas23. Esto permitirá una orquestación agéntica fluida: inteligencias artificiales consultando en tiempo real tus datos de ventas, cruzándolos con el clima y ajustando tus campañas de Google Ads automáticamente sin intervención humana24242424.

Preparar la marca para el ecosistema MCP será una prioridad técnica tan importante como lo fue en su día tener una web responsive.

La polarización: Lógica para la máquina, Magia para el humano

Entonces, ¿dónde queda el ser humano en todo esto?

Aquí está la clave de la estrategia futura: la dualidad. Las marcas deberán operar simultáneamente en dos realidades: la algorítmica y la sensorial.

Mientras los agentes se encargan de la compra lógica y aburrida (commodities), el marketing para humanos debe elevarse hacia el «lujo cognitivo». Si la funcionalidad es un commodity, la única ventaja competitiva sostenible es la conexión emocional profunda, apoyada ahora por la Neuro-IA y la Computación espacial.

  • El Internet Tangible: Con dispositivos como las Vision Pro o Quest 3, pasamos de pantallas planas a experiencias inmersivas. Las marcas deberán crear Gemelos digitales (archivos USDZ/GLB) de sus productos para que podamos «tocarlos» virtualmente antes de comprar.
  • Neuromarketing democratizado: La IA nos permite predecir dónde mirará un usuario con un 90% de precisión antes de lanzar una campaña, o analizar micro-expresiones faciales para detectar emociones en tiempo real. El diseño deja de ser intuitivo para ser predictivo.

Conclusión: Susurrar al algoritmo, tocar el corazón

El futuro del marketing no pertenece a quien grite más fuerte. Pertenece a quien sea capaz de susurrar con precisión matemática a los oídos de los algoritmos (B2A, GEO, MCP) y, al mismo tiempo, tocar con profundidad neurológica el corazón de las personas (experiencias inmersivas, marca, valores).

No intentes usar herramientas de persuasión humana con un agente de IA, ni aburras a un humano con datos crudos. Diseña estrategias separadas pero integradas.

El tsunami de la deflación tecnológica viene a por todas las marcas que no aporten valor real. La pregunta es: ¿Estás construyendo una marca que un humano desee y que un agente pueda entender, o sigues confiando en las «excusas baratas» de siempre?


¿Necesitas reorientar tu estrategia digital ante este nuevo paradigma?

En Noergia no tenemos una bola de cristal, pero sí entendemos los datos y la tecnología que están moldeando el mercado. Podemos ayudarte a preparar tu infraestructura de datos, optimizar tu presencia para la IA y diseñar estrategias que sobrevivan al 2030.

Referencias:

https://unorthodox-economics.com/temas/deflacion-tecnologica

Recapiti
Fernando Fominaya