El Bufete Mas y Calvet rinde homenaje en su centenario a don Román Mas y Calvet

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Por Elena Marcos


Hoy 21 de enero se cumplen 100 años del nacimiento de D. Román Mas y Calvet, una de esas figuras cuya huella no se mide solo en logros profesionales, sino en los valores que supo transmitir y que permanecen vivos con el paso del tiempo.


Nacido en Barcelona en 1926, don Román entendió desde el inicio que la abogacía era mucho más que el ejercicio del Derecho: era una forma de acompañar, proteger y buscar soluciones justas en los momentos más complejos de la vida personal y empresarial. Esa convicción marcó toda su trayectoria y dio sentido, en 1954, a su incorporación al llamado bufete de Lista, que después llevaría su nombre.

Quienes le conocieron destacan su rigor intelectual, su trato cercano, su respeto absoluto por el cliente y su capacidad para abordar cada conflicto con serenidad, profundidad y sentido estratégico. Para don Román, cada asunto merecía tiempo, cuidado y compromiso; cada cliente, atención y honestidad.

Esa manera de entender la profesión se convirtió en la esencia del despacho. Como recuerda Manuel Cuchet, actual socio director del Bufete Mas y Calvet:

“Los sólidos valores profesionales de Román Mas y Calvet han marcado la cultura del bufete, basada en la calidad, el cuidado de cada cliente y de sus asuntos legales y el compromiso con la resolución de conflictos, buscando siempre la alternativa más ventajosa para sus intereses. Gracias a estos valores, el Bufete Mas y Calvet lleva más de 70 años desarrollando su actividad profesional, asesorando a varias generaciones de clientes”.

Don Román falleció en enero de 2021, a los 95 años, apenas dos días después de su cumpleaños. Pero su presencia sigue viva en cada caso, en cada decisión y en cada profesional que continúa ejerciendo la abogacía bajo los principios que él sembró.

Hoy, en el centenario de su nacimiento, el Bufete Mas y Calvet le rinde homenaje y renueva el compromiso con una forma de ejercer el Derecho basada en la excelencia, la ética y la vocación de servicio. Porque hay legados que no envejecen: se fortalecen con el tiempo. “Primero las personas, luego los asuntos”.



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Elena Marcos