Una obra que enfrenta la represión franquista y el terrorismo de ETA
La Rambleta presenta Nuestros muertos, una historia que se adentra en una de las heridas más persistentes de la historia reciente de España y recuerda que la violencia, venga de donde venga, siempre deja el mismo saldo: vidas rotas y una soledad devastadora. La función se estrenará el 7 de febrero en La Rambleta, con una única representación.
Diálogo entre madre e hijo asesinado
La obra plantea una paradoja demoledora: el padre de la protagonista murió asesinado por los golpistas durante la Guerra Civil, y su hijo, décadas después, fue víctima del terrorismo en plena democracia. Entre ambos crímenes, España vivió años de miedo, silencio y olvido, incapaz de aprender de su propio pasado.
Una segunda herida: la represión franquista
‘Nuestros muertos’ también abre otra herida: la represión franquista. Ochenta años atrás, el padre de la protagonista murió asesinado por falangistas, dando inicio a una dictadura de casi cuarenta años que dejó más de cien mil desaparecidos. En este diálogo, el coche bomba etarra convive con las pistolas del fascismo, mostrando que ambas violencias forman parte de la misma tragedia: la de quien sufre directamente sus consecuencias.
Superposición de tiempos y poder de la memoria
El montaje sorprende por su puesta en escena: aunque solo hay dos personajes, los interpretan cuatro actores, mostrando al joven y al adulto de cada uno simultáneamente en el escenario.
El público viaja del instante en que un hombre muere en 1989 por un coche bomba al momento exacto en que un alcalde republicano recibe un tiro en 1936. La madre de un hijo asesinado se convierte en niña de ocho años, hija de un padre brutalmente asesinado.
Esta superposición temporal no es solo estética, sino una metáfora potente: la historia permanece con nosotros, dialoga con el presente y condiciona nuestras decisiones.
Una invitación a reflexionar
‘Nuestros muertos’ invita a reflexionar sobre las consecuencias de la violencia y la importancia de no repetir la historia. Una obra que golpea, conmueve y recuerda que las heridas de España siguen abiertas.