una solución duradera y eficiente para entornos industriales exigentes – ADYD Group

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En el diseño y operación de instalaciones industriales, la elección de los materiales estructurales es clave para garantizar la durabilidad, la seguridad y la eficiencia a largo plazo. Especialmente en entornos agresivos, como desaladoras, plantas de tratamiento de aguas o instalaciones químicas, la corrosión, la humedad y los agentes químicos suponen un reto constante para las soluciones tradicionales.

En este contexto, el plástico reforzado con fibra de vidrio (PRFV) se consolida como una alternativa técnica cada vez más extendida para estructuras auxiliares, ofreciendo ventajas claras en términos de resistencia química, ligereza y reducción de costes de mantenimiento a lo largo de la vida útil de la instalación.

No obstante, su correcta aplicación exige comprender su comportamiento estructural específico y adoptar criterios de cálculo adecuados, diferentes a los habituales en acero u hormigón.

El plástico reforzado con fibra de vidrio (PRFV) se ha convertido en un material cada vez más habitual en el diseño de estructuras auxiliares en desaladoras y en otras instalaciones industriales, especialmente en entornos donde la corrosión, la humedad y la presencia de agentes químicos hacen que los materiales tradicionales presenten importantes limitaciones. Su uso en pasarelas, plataformas, escaleras, barandillas, soportes de equipos o rejillas técnicas responde a una combinación de alta resistencia química, bajo peso y reducción significativa de los costes de mantenimiento a lo largo de la vida útil de la instalación.

Desde el punto de vista del cálculo estructural, el PRFV presenta particularidades que lo diferencian claramente del acero o del hormigón. Se trata de un material anisótropo, cuyas propiedades mecánicas dependen de la orientación de las fibras y del proceso de fabricación, por lo que el ingeniero no puede trabajar con valores genéricos, sino que debe apoyarse en datos específicos del fabricante. Además, su módulo elástico es sensiblemente menor, lo que hace que, en muchas aplicaciones, las deformaciones y vibraciones gobiernen el diseño antes que la resistencia última. En estructuras de uso frecuente, como pasarelas de operación en desaladoras, es habitual que los criterios de flecha y confort sean determinantes.

Otro aspecto clave es el comportamiento a largo plazo. El PRFV es sensible a la fluencia, especialmente bajo cargas permanentes y en ambientes cálidos, por lo que el cálculo debe incorporar factores de reducción de tensiones en función de la duración de las cargas. En plantas industriales y desaladoras, donde las estructuras suelen estar en servicio continuo, este efecto es especialmente relevante y condiciona el dimensionamiento final de los perfiles y uniones.

En cuanto a las acciones, el diseño se apoya normalmente en los Eurocódigos o ASCE para la definición de cargas (viento, uso, sismo, etc.), aunque no existe un Eurocódigo específico para materiales compuestos. Por ello, el cálculo estructural del PRFV se basa en un enfoque de ingeniería por prestaciones, combinando normativa general, guías técnicas internacionales tal como EUROCOMP y recomendaciones y guías de diseño de fabricantes. Esto exige una mayor justificación técnica, pero también ofrece flexibilidad para optimizar soluciones adaptadas a cada proyecto.

En desaladoras y en otras industrias como la química, la minería o el tratamiento de aguas, el PRFV no debe entenderse únicamente como un material alternativo, sino como una solución estructural con un comportamiento propio, que bien diseñada permite mejorar la durabilidad, reducir paradas por mantenimiento y aumentar la seguridad de las instalaciones. Su correcta aplicación pasa por comprender sus limitaciones, controlar las deformaciones y diseñar siempre con una visión de largo plazo, donde la durabilidad es tan importante como la resistencia.

El uso del PRFV en estructuras auxiliares va más allá de sustituir materiales convencionales: implica un cambio de enfoque en el diseño estructural. Su comportamiento anisótropo, su menor módulo elástico y su sensibilidad a fenómenos a largo plazo como la fluencia obligan a evaluar con especial atención las deformaciones, la vibración y la durabilidad de las soluciones adoptadas.

Cuando se diseña con rigor técnico, apoyándose en normativa general, guías especializadas y datos específicos de fabricante, el PRFV permite desarrollar estructuras eficientes y seguras, optimizadas para entornos industriales severos. Entender sus limitaciones y potencialidades es la clave para aprovechar todo su valor, logrando instalaciones más duraderas, con menos mantenimiento y mayor fiabilidad a lo largo del tiempo.

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