¿Quieres probar algo realmente único?
Vinos de variedades únicas y distintivas de la bodega Javier Sanz
En el mundo del vino es fácil perderse entre etiquetas que prometen “singularidad”, “autenticidad” o “ediciones especiales”. Pero… ¿cuántas veces, al probar la copa, tienes la sensación de estar bebiendo “más de lo mismo”?
En Javier Sanz Viticultor nos planteamos este dilema hace años y la respuesta fue clara: si queremos ser distintos, lo que nos hace distintos tiene que ser real. Variedades autóctonas, uvas casi olvidadas, cepas que estuvieron a punto de desaparecer y que hoy vuelven a cobrar vida en La Seca gracias a un trabajo serio de investigación, campo y bodega.
Nuestro lema lo resume bien:
“Lo único se esconde entre las cosas que existen y las que imagino.”
En este artículo te contamos qué son nuestras variedades únicas recuperadas, el por qué de su importancia (aunque no seas sumiller) y qué vinos puedes elegir si quieres probar algo diferente de verdad.
Qué es una “variedad única” para nosotros (y qué no lo es)
La palabra “único” se ha usado tanto en marketing que casi ha perdido significado. Por eso, antes de hablar de vinos concretos, conviene aclarar qué entendemos nosotros por variedades únicas.
En Javier Sanz Viticultor, una variedad única no es solo una uva “poco conocida”. Para entrar en esta categoría debe cumplir, como mínimo, estas condiciones:
- Autóctona o históricamente arraigada en nuestra tierra: Variedades que nacen o llevan siglos adaptadas a Castilla y León y/o nuestro entorno de La Seca. No se trata de “importar modas”, sino de poner en valor nuestro propio patrimonio genético.
- Minoritaria, desaparecida o en riesgo de perderse: Uvas que casi dejan de plantarse porque eran difíciles de trabajar en el campo o poco rentables, pero que ofrecen un carácter aromático y estructural muy especial.
- Recuperada y estudiada con rigor. Detrás hay años de trabajo, búsqueda en viñas viejas, colaboración con universidades y centros de investigación, estudios de sanidad vegetal, de genética y pruebas de vinificación hasta dar con la mejor forma de expresarla en la copa.
- Ligada a un vino concreto, con relato coherente. Si ponemos el nombre de la variedad en la etiqueta es porque tiene una historia detrás y porque, al probar el vino, se nota que esa uva manda. No es un adorno para la ficha técnica.
Lo que no es para nosotros una variedad única:
- No es una rareza “por postureo” que luego no apetece beber.
- No es una decisión de marketing que no se corresponda con la realidad del viñedo o la bodega.
- No es un experimento puntual sin continuidad.
¿Por qué te interesa? (aunque no seas experto en vino)
Quizás pienses: “Todo esto suena muy bien, pero yo solo quiero abrir una botella que esté buena y disfrutar con amigos”. Perfecto, es exactamente ahí donde las variedades singulares marcan la diferencia:
- Sabores que no encuentras en el supermercado. Al trabajar con variedades distintas al estándar, el perfil aromático cambia: otras notas de fruta, otra acidez, otra textura. Son vinos que, sin ser complicados, no saben a lo de siempre.
- Más historia en cada botella. Detrás de estos vinos hay familias de viticultores, viñedos antiguos y decisiones arriesgadas: plantar una variedad que casi nadie planta, dedicar años a limpiarla y vinificarla, apostar por una producción limitada. Eso se percibe cuando alguien te cuenta el vino… y cuando lo compartes en la mesa.
- Apoyo al territorio y a la biodiversidad. Comprando vinos de variedades recuperadas ayudas a preservar el patrimonio genético de la vid y a mantener vivo un modelo de bodega familiar en La Seca, con una apuesta real por el entorno, el empleo estable y la sostenibilidad.
- Detrás de cada botella hay mucho trabajo; la búsqueda de la rareza de la variedad, la inversión en I+D, la limitación de botellas y el trabajo de una quinta generación de viticultores que no hace vino “en serie”. Cada añada es diferente y cada vino es único.
Cómo se recupera una variedad casi desaparecida (sin tecnicismos)
Detrás de un vino de variedad singular no hay magia, hay método. De forma muy simplificada, el camino suele ser este:
- Buscar en las viñas viejas. El viaje empieza en el campo: cepas sueltas en viñedos históricos, pequeños majuelos familiares, plantas que destacan por su color, su comportamiento o su racimo. Esas cepas se marcan y se estudian.
- Comprobar que son realmente distintas. En colaboración con universidades y centros de investigación, se confirma si esa planta es una variedad conocida, un clon diferente o algo realmente singular con potencial enológico.
- Limpieza sanitaria y multiplicación. Para que esa variedad pueda tener futuro, hay que garantizar que está sana: se trabaja para eliminar virus y problemas sanitarios mediante termoterapia y otras técnicas, y se multiplican plantas limpias que se injertarán en nuevas parcelas experimentales.
- Años de microvinificaciones. Antes de salir al mercado, esa uva pasa varias vendimias de pruebas: pequeños depósitos, diferentes técnicas de elaboración, catas internas y ajustes. No basta con que la uva sea “rara”, tiene que dar un vino que emocione.
- Registro y protección. Cuando la variedad demuestra que tiene futuro, se avanza en pasos legales (registro varietal, protección del conocimiento).
- Lanzamiento. La última etapa, en la que definimos la forma en que se lanzará al mercado desde el diseño de la etiqueta.
El resultado son vinos que nadie más puede hacer exactamente igual, porque parten de una uva y de un trabajo de investigación propios.
Nuestras variedades únicas y distintivas
Malcorta: el Verdejo indomable que volvió para quedarse
Malcorta es uno de los ejemplos más claros de nuestro ADN como bodega. Durante años fue una uva casi descartada por su dificultad en el campo: racimos muy leñosos que “se cortaban mal” en vendimia, de ahí su nombre. Sin embargo, esa incomodidad escondía un tesoro: una expresión distinta del Verdejo, con una acidez más viva, más tensión y una gran capacidad de guarda. En 2026 estamos vendiendo Malcorta de 2014, y si, es un vino blanco que mejora con los años.
Hoy, Malcorta se ha convertido en uno de los vinos que mejor representan quiénes somos: investigación varietal, riesgo asumido y un blanco que no se parece al Verdejo estándar de barra.
Es un vino ideal si:
- Te gusta el Verdejo, pero quieres ir un paso más allá.
- Buscas un blanco con nervio, capacidad de evolucionar en botella y personalidad propia.
- Quieres probar una variedad que estuvo a punto de desaparecer… y ahora puedes beberla.
Paraje La Encina (Bruñal): el carácter de una tinta singular en un lugar concreto
En Paraje La Encina se cruzan dos ideas: una variedad tinta minoritaria (Bruñal) recuperada de los Arribes de Duero y una parcela concreta que le da nombre al vino. El objetivo es claro: elaborar un tinto y un rosado de autor que cuente una historia de origen y de variedad al mismo tiempo.
Bruñal aporta:
- Intensidad de color.
- Fruta muy marcada, con toques de monte bajo y especias.
- Estructura, pero con una frescura que lo hace gastronómico, no pesado.
Es un tinto perfecto para:
- Foodies que quieren salir del trío “Tempranillo–Garnacha–Cabernet”.
- Maridar con carnes, guisos cortos y platos con fondo, pero sin perder agilidad en boca.
- Restaurantes que buscan un tinto raro, pero bebible para diferenciar su carta.
Colorado y Cenicienta: la otra cara de nuestras tintas
En una bodega conocida por sus blancos, nuestros tintos y rosados tienen un papel muy especial. Colorado elaborado con Cenicienta nace de una variedad tinta casi extinta, trabajada fuera de los caminos habituales de la D.O., con total libertad para jugar con maceraciones, colores y estilos.
- Cenicienta te enseña su versión más delicada: un tinto con más complejidad de lo habitual, perfecto para acompañar desde aperitivos hasta platos principales.
Son vinos pensados para quienes dicen:
“Quiero un vino distinto, pero que se beba fácil y no parezca un experimento raro”.
Dulce de Invierno (Grossa de Moldavia): un dulce que no empalaga
El vino dulce suele dividir al público: o lo amas o lo evitas. Dulce de Invierno busca reconciliar a muchos con esta categoría. Trabajamos con una variedad, Grossa de Moldavia, adaptada a nuestro viñedo y combinada con otras uvas blancas para lograr un vino:
- Aromático, con mucha fruta y matices florales.
- Dulce, sí, pero con acidez suficiente para no resultar empalagoso.
- Ideal para postres, quesos azules o simplemente para cerrar una comida con una copa diferente.
Es un excelente punto de entrada al mundo de las variedades singulares si todavía te da respeto abrir un tinto o un blanco “fuera de la norma”.
Variedades que vienen: el futuro en el viñedo
Además de las variedades que ya puedes encontrar en nuestra gama, hay otras uvas que están todavía en fase de ensayo: variedades blancas de baja graduación natural, versiones casi desaparecidas de uvas históricas de Castilla y León, e incluso proyectos de nuevas plantaciones.
No todas llegarán a ser vino embotellado. Algunas se quedarán en el camino porque, aunque sean muy raras, no alcanzan el nivel de calidad que exigimos. Pero forman parte de lo que nos define:
- I+D con criterio: no hacemos una variedad nueva “porque sí”, sino cuando tiene sentido en la copa y en la bodega.
- Visión a largo plazo: plantar hoy una variedad diferente es pensar en cómo queremos que se beba el vino dentro de 10, 20 o 30 años.
Cómo elegir tu primer vino de variedad única
Si te apetece dar el salto, pero no sabes por dónde empezar, aquí va una guía rápida según tu perfil:
1. “Quiero descubrir algo nuevo, pero sin complicarme”
- Empieza por Malcorta si sueles beber blancos de Rueda y quieres algo con más tensión y complejidad.
- Prueba Dulce de Invierno si te gustan los vinos aromáticos y no te importa un toque dulce equilibrado.
2. “Soy foodie y quiero sorprender en una comida en casa”
- Paraje La Encina y nuestro rosado (Bruñal) para una mesa informal con platos compartidos: carnes blancas, arroces, cocina fusión…
- Cenicienta para una comida con carnes, guisos o platos de cuchara.
3. “Trabajo en hostelería o soy winelover avanzado”
- Diseña una cata de variedades singulares de Javier Sanz: Malcorta, Paraje La Encina, Colorado, Dulce de Invierno… Es una forma muy potente de construir un relato en carta o en tienda especializada alrededor de las variedades recuperadas y de autor.
Preguntas frecuentes sobre variedades autóctonas y vinos singulares
¿Una variedad autóctona es lo mismo que una variedad recuperada?
No siempre. Una variedad autóctona es aquella que se ha desarrollado y adaptado de forma histórica a una región concreta.
Una variedad recuperada es una uva que, siendo autóctona o arraigada en la zona, estuvo a punto de desaparecer (porque dejó de plantarse) y que hoy vuelve a cultivarse gracias a un trabajo de rescate e investigación.
En nuestro caso, muchas de las variedades únicas son las dos cosas: autóctonas y recuperadas.
¿Son más caros los vinos de variedades singulares?
Suelen tener un precio superior a los vinos de gran volumen, sí. La razón no es solo la rareza, sino:
- Años de trabajo de selección y ensayo en campo y en bodega.
- Parcelas más limitadas, con producciones más bajas.
- Procesos de vinificación muy cuidados, pensados para extraer lo mejor de una uva poco conocida.
- Una concentración de calidad, sabor y aroma que sólo encontrarás en los vinos de Javier Sanz.
¿Con qué platos puedo maridar estos vinos?
- Malcorta: pescados grasos, mariscos, cocina asiática moderadamente picante, quesos semicurados.
- Paraje la Encina : arroces, cocina mediterránea, tapas, platos de verdura con salsa, comida fusión.
- Colorado (cenicienta): carnes rojas y blancas, guisos de cuchara, platos de caza suave, setas.
- Dulce de Invierno: postres cremosos, chocolate con cierta acidez, quesos azules o una simple tabla de quesos.
¿Dónde puedo comprar estos vinos?
- En nuestra tienda online y en la red de restaurantes y tiendas especializadas que apuestan por vinos de autor y variedades únicas.
- Algunas referencias de Colección V (variedades singulares) se reservan de forma exclusiva para miembros del Club Javier Sanz, con acceso preferente a lanzamientos y ediciones limitadas.
Un último brindis: lo único, de verdad
En un mercado saturado de mensajes similares, nuestra obsesión es que lo que nos hace diferentes sea tangible: uvas únicas, investigación de verdad y vinos que emocionan cuando se beben, no solo cuando se leen en la etiqueta.
Si te apetece salir del camino marcado, las variedades singulares de Javier Sanz son una puerta de entrada perfecta: vinos de una bodega familiar de La Seca, comprometida con su tierra, que no hace vino solo para hoy, sino pensando en el legado que deja en el viñedo y en la región.
Tu próxima botella puede ser algo a lo que estás acostumbrado o puede ser inolvidable. Las variedades únicas de Javier Sanz nacen para lo segundo.