La entrada del nuevo año nos ha traído la pérdida de un gran activo intelectual. Todos los que hemos trabajado en corporaciones hemos pasado innumerables horas de café comentando sus viñetas. Algunos tuvimos la suerte de ir más allá, y nos convertimos en lectores asiduos de su blog y de sus libros.
No es necesario que resuman sus logros, porque él mismo lo hizo es su carta póstuma. Su último esfuerzo por resultar útil. Un objetivo vital simple y revolucionario en los tiempos que corren.
Por eso quiero despedirle difundiendo las ideas que más me han ayudado. Ninguna es original de Scott. No le hizo falta inventar nada nuevo. Simplemente aplicó su capacidad de comunicación y persuasión a explicarlas mejor que el resto. Se concentró, de nuevo, en ser útil. Y lo consiguió.
La Teoría del Calzado de la Motivación (Footwear Theory of Motivation)
Es una idea en parte humorística, pero práctica. Se basa en la observación de que el tipo de zapatos que usamos puede influir directamente en nuestro nivel de motivación, confianza y rendimiento en una tarea, especialmente en contextos profesionales. Es un truco ambiental simple: el calzado actúa como un disparador psicológico que eleva tu estado mental sin esfuerzo adicional.
Para Scott el cerebro humano es un ordenador húmedo. Entender cómo funciona permite encontrar atajos útiles como este.
La Ley de Adams de los Desastres de Movimiento Lento (Adams Law of Slow-Moving Disasters)
En ella postula que la humanidad siempre resuelve los problemas que podemos ver venir desde lejos, siempre y cuando tengamos tiempo suficiente para reaccionar. En la misma línea que El optimista racional de Matt Ridley, Scott nos explica que el ser humano no es una plaga de langostas devorando el mundo, sino un animal racional que se adapta a los problemas que van surgiendo, siempre que estos nos den la oportunidad de ello.
La obsesión por problemas a largo plazo, como el agotamiento de los recursos o nuestra influencia en el clima, resta recursos a problemas que pueden ser mucho peores, ya que de darse no tendríamos tiempo para resolverlos.
La Idea de la “Pila de Talentos” (Talent Stack)
Es uno de sus conceptos más prácticos y poderosos. En él argumenta que el éxito no depende de ser el mejor del mundo en una sola habilidad, lo cual es extremadamente difícil y raro, sino de combinar varias habilidades en las que somos razonablemente buenos (digamos, en el top 25% de la población en cada una) de manera que formen una combinación única e irrepetible. Esta “pila” de talentos crea un valor agregado que te hace destacar en un nicho específico, sin necesidad de ser un genio en nada.
Tal como explica Taleb, hay profesiones que siguen una distribución de Pareto: el 1% de los aspirantes se lleva todo, el 99% restante tienen que buscar otro trabajo. La alternativa es buscar una profesión con distribución normal (gaussiana).
Pero Scott no se conforma con esta realidad y busca un atajo. Une lo mejor de los dos mundos. No apostar todo a ser el 1% afortunado, cuando puedes hacer varias apuestas para quedarte a medio camino entre los dos mundos.
La Idea de “Sistemas sobre Metas” (Systems over Goals)
Esta es la idea central de su filosofía: las metas son para perdedores, mientras que los sistemas son para ganadores
Un sistema es un conjunto de hábitos o rutinas diseñadas para aumentar tus probabilidades de éxito en un área, enfocándose en la acción diaria en lugar del destino.
El éxito es una cuestión de probabilidades, no de garantías. Al construir sistemas, “juegas el juego” mejor que la mayoría, atrayendo oportunidades de forma natural.
El Principio de Dilbert (Dilbert Principle)
Todo su trabajo humorístico se basa en esta idea. Es una inversión irónica del “Principio de Peter”. Las empresas no promocionan a sus empleados hasta su nivel de incompetencia por accidente, es un acto deliberado fruto de los incentivos que se crean en las grandes corporaciones.
Por suerte Scott no se limita a señalar el problema, sino que da una solución para que los individuos puedan escapar de esta dinámica: enfocarse en habilidades transferibles y no obsesionarse con ascensos. Usar sistemas para construir valor personal fuera de la jerarquía.
Estas ideas me acompañaran el resto de mi vida porque me son útiles. Recordaré a Scott porque también lo fue. Pero, además, le recordaré porque fue valiente. Y eso, como explica Naval, es algo excepcional: “Scott had true courage, the kind that makes you unpopular, the kind that is always and everywhere in short supply”.