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La Directiva (UE) 2022/2464, conocida como CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive), marca un antes y un después en cómo las empresas comunican su información sobre sostenibilidad. No es solo un cambio de normativa; es la elevación de la información de sostenibilidad al mismo nivel de rigor que la información financiera.

En esta entrada de blog exploraremos lo que dice la Directiva y cómo han reaccionado las empresas.

índice

El punto de partida: La Directiva CSRD

El objetivo principal de la directiva CSRD
Los 3 pilares fundamentales
¿A quién afecta y cuándo?
Puntos clave para la implementación
Cómo han reaccionado las empresas

Principios de Gobierno Corporativo del G20 y la OCDE
Métricas Medioambientales y Climáticas.
Métricas Sociales
Métricas de gobernanza
El punto de partida: la Directiva CSRD
¿Cuál es el objetivo principal de la Directiva CSRD?

La CSRD busca cerrar la brecha de información y evitar el greenwashing (lavado de cara ambiental de la empresa que, por extensión, alcanza también a los aspectos sociales y de transparencia del gobierno de la empresa). Su meta es que los inversores, consumidores y reguladores tengan datos comparables, fiables y digitales sobre el desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG) de las compañías.

Los 3 Pilares Fundamentales

Primero: Doble Materialidad. Este es el concepto estrella. Las empresas ya no solo informan sobre cómo el cambio climático les afecta económicamente (materialidad financiera), sino también sobre cómo sus actividades impactan en el medio ambiente y las personas (materialidad de impacto).

Segundo: Información estandarizada ESG (medio ambiente, social y gobernanza por el acrónimo inglés). La información ya no se presenta de forma libre. Se deben seguir los Estándares Europeos de Información sobre Sostenibilidad que dictan indicadores específicos para:

E (Medio ambiente): Cambio climático, contaminación, recursos hídricos, biodiversidad.
S (Social): Fuerza de trabajo propia, trabajadores en la cadena de valor, comunidades afectadas.
G (Gobernanza): Conducta empresarial y controles internos.
Tercero: Auditoría Obligatoria. A diferencia de normativas anteriores, la CSRD exige que un tercero independiente verifique la información (aseguramiento limitado). Ya no basta con «decir», ahora hay que «demostrar».

¿A quién afecta y cuándo? (Calendario)

El calendario de implementación progresiva de la directiva CSRD, establece un despliegue escalonado según el tamaño y la naturaleza de la entidad. El proceso comienza con las grandes empresas cotizadas (ya reguladas anteriormente), se expande en 2025 al resto de grandes compañías que superen ciertos umbrales de activos o facturación, y alcanza a las PYMES cotizadas en 2026, culminando en 2028 con la inclusión de grupos de fuera de la Unión Europea con una actividad significativa en el mercado común.

Puntos clave para la implementación

Informe de Gestión Único: La información de sostenibilidad debe ir dentro del informe de gestión anual, no en un documento separado.
Etiquetado Digital: El informe debe estar en formato XHTML (según el estándar ESEF) para que sea «leíble por máquinas» y se integre en el Punto de Acceso Único Europeo (ESAP).
Cadena de Valor: Las empresas deben informar no solo sobre sus operaciones, sino también sobre sus proveedores y distribuidores.
La CSRD es una directiva, lo que significa que cada estado miembro de la UE ha tenido que transponerla a su propia legislación nacional (en España, por ejemplo, esto afecta directamente a la Ley de Información No Financiera).

Cómo han reaccionado las empresas.

Los Principios de Gobierno Corporativo del G20 y la OCDE, actualizados en 2023, se consolidan como el estándar de referencia mundial para fortalecer los marcos legales y regulatorios de las empresas. Esta revisión no es meramente formal; la inclusión de un capítulo dedicado específicamente a la «Sostenibilidad y resiliencia» refleja un compromiso global por integrar la gestión de riesgos ambientales y sociales en el corazón de la estrategia empresarial. El objetivo es claro: transformar la ética y la transparencia en pilares de estabilidad financiera que aseguren la viabilidad de las organizaciones a largo plazo.

Bajo estas directrices, se fomenta una rendición de cuentas rigurosa entre juntas directivas y accionistas, facilitando el acceso al capital mediante mercados más eficientes y protegidos. Al priorizar la divulgación de información material y el uso de tecnologías digitales para la supervisión, estos principios buscan proteger los derechos de los inversores y promover un crecimiento económico dinámico. En última instancia, este marco impulsa a las empresas a trascender el beneficio inmediato, convirtiendo la sostenibilidad en un motor de resiliencia que beneficia a la estabilidad del sistema financiero global y a la sociedad en su conjunto.

En pocas palabras: si tu empresa es transparente y demuestra que tiene sus riesgos bajo control, es mucho más fácil conseguir financiación, préstamos o socios. Estas normas mundiales dicen que ya no basta con dar beneficios hoy; hay que demostrar que el negocio es sólido para durar muchos años. Al usar herramientas digitales para que tus datos sean reales y claros, generas la confianza necesaria para que los bancos e inversores apuesten por ti.

¿Qué métricas de sostenibilidad deben divulgar las empresas?

De acuerdo con los Principios de Gobierno Corporativo del G20 y de la OCDE (2023), las empresas deben divulgar información y métricas de sostenibilidad que sean materiales, fiables, coherentes y comparables para que los inversores puedan evaluar el valor de la empresa y sus riesgos.

La métrica es «material» si puede influir razonablemente en la evaluación que un inversor hace sobre el valor de la empresa, sus flujos de efectivo futuros o sus decisiones de voto. Esto incluye asuntos que pueden no ser financieramente materiales a corto plazo pero que podrían llegar a serlo a largo plazo debido a cambios regulatorios o sociales.

Métricas Medioambientales y Climáticas.
De acuerdo con los Principios de Gobierno Corporativo del G20 y de la OCDE (2023), las métricas ambientales son fundamentales para que los inversores evalúen los riesgos físicos y de transición, así como la viabilidad económica de las empresas a largo plazo.

El documento destaca las siguientes métricas e información clave en el ámbito ambiental:

Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI): Se consideran una de las métricas más relevantes. Su divulgación es crítica porque estas emisiones podrían estar sujetas a impuestos o límites máximos en el futuro, afectando directamente el valor de la empresa. Debido a su importancia, el marco sugiere que estas métricas sean de las primeras en someterse a aseguramiento externo independiente.
Biodiversidad: Se menciona explícitamente como una métrica de sostenibilidad material que los inversores demandan para evaluar los riesgos y las perspectivas de negocio.
Resultados de Evaluaciones de Riesgo Climático: Las empresas deben informar sobre los resultados de sus análisis bajo diferentes escenarios de cambio climático. Esto incluye tanto los riesgos físicos (daños por eventos climáticos) como los de transición (cambios regulatorios o de mercado hacia una economía baja en carbono).
Metas y Objetivos de Transición: Si una empresa establece públicamente metas de reducción de emisiones o planes de transición climática, debe divulgar métricas fiables de forma regular en un formato accesible para que los inversores puedan evaluar la credibilidad y el progreso hacia dichos hitos.
Pasivos Ambientales: Se debe informar sobre las responsabilidades legales o deudas derivadas del impacto de la empresa en el medio ambiente según las leyes vigentes, ya que afectan el valor de los activos.
Riesgos en la Cadena de Suministro: El marco pide transparencia sobre la dependencia de materias primas y los factores de riesgo ambiental presentes en la cadena de suministro.
Las fuentes subrayan que estas métricas deben ser consistentes, comparables y fiables, incluyendo información tanto retrospectiva como prospectiva que un inversor razonable consideraría importante para su toma de decisiones.

Métricas Sociales
Las métricas referidas a la parte social son fundamentales para que los inversores evalúen la fortaleza competitiva, los riesgos y el valor a largo plazo de una empresa. Estos factores se agrupan principalmente bajo el concepto de gestión del capital humano y la relación con las partes interesadas (stakeholders). Las métricas e información social clave que el documento destaca son:

Gestión del Capital Humano. Las empresas deben divulgar políticas y métricas que comuniquen sus fortalezas competitivas en el mercado, tales como:
Programas de formación y capacitación: Inversión en el desarrollo de habilidades de la fuerza laboral.
Políticas de retención de talento: Capacidad de la empresa para mantener a sus empleados clave.
Planes de propiedad de acciones para empleados: Mecanismos que incentiven la participación de los trabajadores en el éxito de la compañía.
Diversidad e Inclusión. El documento enfatiza la importancia de la diversidad para evitar el «pensamiento de grupo» y mejorar la toma de decisiones:
Composición del consejo y la alta gerencia: Divulgación de la composición por género (en algunos casos con cuotas obligatorias o metas voluntarias).
Otros criterios demográficos: Información sobre la diversidad de edad y otras características demográficas, además de la experiencia y pericia profesional.
Relaciones Laborales y Derechos Humanos. Estas métricas son consideradas materiales tanto para la evaluación del valor por parte del inversor como para el bienestar de los trabajadores:
Cobertura de negociación colectiva: Alcance de los acuerdos con sindicatos o grupos de trabajadores.
Mecanismos de representación de los trabajadores: Existencia y funcionamiento de consejos de trabajadores u otros órganos de participación.
Debida diligencia en derechos humanos: Procesos para identificar, prevenir y mitigar impactos adversos en los derechos humanos derivados de las operaciones y cadenas de suministro.
Remuneración e Incentivos Sociales. El marco promueve que los incentivos de los ejecutivos estén alineados con la sostenibilidad:
Indicadores de sostenibilidad en la remuneración: Uso de metas sociales cuantificables y objetivos de sostenibilidad en los planes de compensación de la junta y los ejecutivos clave.
Políticas de indemnización y jubilación: Divulgación de los términos de terminación de contratos de forma individualizada.
Salud, Seguridad y Ética
Seguridad y salud en el trabajo: Supervisión del cumplimiento de las leyes relacionadas con la salud y seguridad de los empleados.
Sistemas de denuncia (Whistleblowing): Existencia de canales confidenciales para que los trabajadores informen sobre prácticas ilegales o poco éticas sin temor a represalias.
En resumen, estas métricas sociales permiten a los inversores entender no solo el clima laboral y el cumplimiento ético, sino también la capacidad de la empresa para atraer recursos, generar lealtad en los clientes y ser apoyada por las comunidades donde opera.

Métricas de Gobernanza
Las métricas de gobernanza se centran en proporcionar a los inversores una visión clara sobre cómo se dirige y controla la empresa, asegurando la rendición de cuentas y la transparencia en la toma de decisiones. Los aspectos que cubren estas métricas se detallan a continuación:

Composición y Estructura del Consejo de Administración
Diversidad: Se debe divulgar la composición del consejo por género, incluyendo cuotas obligatorias o metas voluntarias si existen. También se recomienda informar sobre otros criterios demográficos como la edad.
Independencia: Métricas sobre el número de miembros considerados independientes y los criterios utilizados para esta calificación.
Dedicación y Asistencia: Registros de asistencia de los consejeros a las reuniones y el número de otros cargos que ocupan en otros consejos (para evaluar riesgos de falta de tiempo o «overboarding»).
Competencias: Información sobre el mix de experiencia y pericia en áreas críticas como contabilidad, digitalización, sostenibilidad y gestión de riesgos.
Remuneración de Ejecutivos y Consejeros
Niveles de compensación: Divulgación de los niveles o importes de remuneración de forma individualizada y estandarizada.
Estructura de incentivos: Información sobre el valor total y la estructura de los planes (por ejemplo, componentes de capital o acciones).
Indicadores de Sostenibilidad (KPIs): Si se utilizan, deben divulgarse indicadores de sostenibilidad cuantificables vinculados a riesgos materiales en los planes de remuneración.
Propiedad y Control
Umbrales de propiedad: Divulgación de datos sobre los principales accionistas una vez que se superan ciertos umbrales (en algunos mercados, a partir del 5%).
Derechos de voto: Información sobre estructuras de capital que otorgan votos desproporcionados (como acciones con voto múltiple) o topes de voto.
Transacciones con Partes Vinculadas: Naturaleza, valor y número de transacciones con partes relacionadas que superen los umbrales de materialidad establecidos.
Auditoría y Cumplimiento
Honorarios de auditoría: Divulgación de los pagos realizados al auditor externo por servicios distintos a los de auditoría (non-audit services) para evaluar su independencia.
Lobbying y Donaciones: Información sobre el financiamiento de actividades de cabildeo (lobbying) y donaciones políticas, asegurando que sean coherentes con los objetivos de la empresa.
Deuda y Covenants: Métricas sobre el riesgo de incumplimiento de covenants financieros (cláusulas de contratos de deuda) y umbrales de apalancamiento.
Participación de los Trabajadores
Representación laboral: Cobertura de la negociación colectiva y mecanismos de representación de los trabajadores en los procesos de gobernanza.
Estas métricas permiten a los participantes del mercado evaluar si el marco de gobierno de la empresa promueve mercados transparentes y una asignación eficiente de recursos, cumpliendo con el objetivo de proteger los derechos de los accionistas y asegurar la resiliencia corporativa.

En resumen, los principios de la OCDE y el G20 indican que la sostenibilidad ya no es un ejercicio de relaciones públicas, sino una herramienta técnica para que los inversores puedan evaluar la resiliencia y viabilidad económica de una empresa en un mundo que está transicionando hacia una economía baja en carbono

Imagen de portada. El cambista y su mujer (1539, óleo sobre tabla) Autor: Quentin Massys

Recapiti
Natàlia Méndez