Esta noche de diciembre las luces de La Habana parpadean. Es como si no quisieran brillar, como si temblaran de dolor.
No se escucha música. Ni una maraca, ni un tambor. En la esquina de Infanta y Carlos III se está velando el cadáver de Luciano Pozo González. Chano Pozo, asesinado absurdamente el día 3 de diciembre de 1948 en la ciudad de Nueva York. Los tambores también enmudecieron para que solamente suene el de Chano, en la memoria de todos los que han venido a despedirlo.
En el futuro los más grandes lo recordarán y le harán homenajes, cada uno en su estilo, cada cual ensanchando su dolor. Y se escuchará la voz de otro grande, que refleja el sentimiento real de lo que va a suceder mañana 11 de diciembre de 1948, a las 4:00 de la tarde, cuando el cuerpo del tamborero mayor de Cuba descanse para siempre en el cementerio de Colón.
Qué sentimiento me da, / cada vez que yo me acuerdo /
de los rumberos famosos. // Qué sentimiento me da, /
oh, oh, Chano, / murió Chano Pozo.
La ciudad está todavía sobresaltada, asustada porque en el barrio donde está el solar “El África”, situado en Zanja y Oquendo, donde vivió de niño, resonaron, con un eco lejano, los seis disparos de revolver con los que le arrebató la vida “El Cabito” Eusebio Muñoz en el bar Río Café & Longe, ubicado en la esquina Lenox y 11, sur de Harlem.
Los habitantes de ese barrio miraron al cielo asustados, porque tras el eco de las balas, muy en el fondo, sonaba el tema con el que se despidió de este mundo Chano, su inmortal Manteca, que grabó con la Orquesta de Dizzy Gillespie el 30 de diciembre de 1947 con la RCA Víctor, considerada desde ese mismo momento un clásico del jazz latino.
Hoy hay tristeza en el asfalto y en las paredes de esta larga calle Infanta. Y desde casi el final de la amplia Carlos III, por donde pasó muchas veces el mismo Chano con la comparsa de Los Dandys, suena uno de sus pegajosos temas, uno burlón y divertido, que casi clausuró con cruel ironía la Segunda Guerra Mundial, y que dice:
Dicen que pin pin pin / que pom pom pom / no hace na′.
Dicen que pin pin pin / que pom pom pom / no sirve pa’ na′.
Pin, pin, / cayó Berlín, / pon, pon cayó Japón/
Hirohito está llorando/ porque Mac Arthur montó, /
el caballo blanco y negro/ que tenía en el Japón.
Dentro de la funeraria están los familiares de Chano Pozo. Y han venido muchos músicos que le querían y respetaban. Y está su casi hermano, Miguelito Valdés, que gestionó la vuelta del cadáver de Chano a la isla. Parece no haber dormido. La narración cuenta el sobresalto de la cruel noticia:
“A las 11 de la noche del 2 de diciembre de 1948, Valdés pidió al recepcionista la llave de su habitación en el Hotel Woodrow, situado en la calle 61 con Broadway, y le entregaron dos mensajes telefónicos, uno de Mario Bauza y otro de Cacha, en los que le informaban de que Chano Pozo había sido asesinado a tiros. Condujo hasta el apartamento de Chano en Harlem, recogió a Cacha y a Pepe Becke y se dirigió al apartamento de Bauza. Allí hablaron sobre el funeral y el plan para enviar el cuerpo de vuelta a Cuba. A la mañana siguiente identificaron el cuerpo de Pozo en la morgue”.
Dicen que en los funerales del rumbero mayor Miguelito un guaguancó titulado Chano Pozo, de la autoría del tumbador y cantante cubano Carlos Vidal Bolado. Pero si uno cierra los ojos y deja de ver las tenues luces de los faroles, podrá escuchar el futuro lamento del Benny, que sigue diciendo:
La muerte de Andrea Baró… // Malanga también murió.
Cayó Lilón y Pablito. // Murió Mulenze y René…
Oh, oh, Chano / Murió Chano Pozo.
CORO:
Sin Chano yo no quiero bailar. // Sin Chano.
Rumbero, no puedo ma’ / sin Chano.
Cosa buena yo no voy má’, eh / Sin Chano
A la rumba yo no voy má’, sin Chano.
Es cierto, hoy no habrá rumba en La Habana. Y mañana, quienes tengan que hacer sonar los cueros mirarán antes al cielo, y en silencio pensarán en aquel negro inquieto que, en su adolescencia, por malos pasos, fue internado en el Correccional para Varones de Guanajay, en Pinar del Río. Quizá por eso, para buscar razones en la vida, también ingresó en aquellos años en la secta secreta Abakuá de fundamento Muñanga Efó.
Mañana 11 de diciembre el cortejo recorrerá toda la calle Zapata, que bordea los amarillos muros de la necrópolis habanera. Chano descansará de su agitadísima vida en el Cuadro 10 de la zona suroeste del campo común, que, por ironías del destino, queda muy cerca del sitio donde vino al mundo, en un cuarto del solar “Pan con timba”, que estaba en la Calle 31 y Carbonería, en el corazón del Barrio La Timba, ubicado detrás del Cementerio de Colón, en La Habana.
Día tras día, noche tras noche, habrá quien jure haber escuchado en las calles interiores del inmenso cementerio una voz. La voz de Panchito Riset con el Cuarteto Caney, que grabó muchos años antes este tema de Chano Pozo en New York:
Con tu cara e param pam pín, pim pon pán /
Con tu cara e param pam pín, pim pon pán. //
Yo te he visto con María, en la puerta del solar… /
CORO: Aaaajajá, pin pon pán, / aaaajajá, pin pon pán, /
Con tu cara´e ballena muerta, a la orilla del mar. //
CORO: Aaaajajá, pin pon pán, /
Ay, no me saque de rebote… que va a tené que olvidar… //
CORO: Aaaajajá, pin pon pán, /
No me tire serpentina que no estamo en carnaval. //
CORO: Aaaajajá, pin pon pán, /
Ay, no levante tanto el brazo, que parece un alemán… //
CORO: Aaaajajá, pin pon pán,
Lo alemane y lo italiano están de pin pom pán…
La música ya no será la misma. Chano dejó una huella muy honda por donde pasó. Sus manos labraron las sonoridades cubanas en el jazz. Lo mismo en nuestra música, en Seven Seven, en Ariñáñara o Nagüe. También dejó sorpresas y secretos: “en el tema Abasí, lo que probablemente haya sido la primera grabación comercial de toques y cantos de origen abakuá que se haya podido documentar”.
Se oscurece la noche, tal vez más triste que nunca antes. Habrá que pensarlo mucho para ir mañana o pasado a un bembé, a un toque de santo, o a una rumba. Habrá que dejar que el corazón llore un poco más, porque Benny Moré lo juró con el peso de su palabra:
Vaya, que Dios te tenga en la gloria, eh…
Ay, mira, nena, no quiero bailar, / sin Chano.
A la rumba yo no voy más/ sin Chano.
Si Chano Pozo no vuelve, no voy más, / sin Chano.
Hoy la tierra de la isla está quieta, más tranquila que nunca, pero si mañana se siente un temblor, ya lo saben. Es Chano Pozo invitando a la rumba.
Es cierto, hoy no habrá rumba en La Habana. Y mañana, quienes tengan que hacer sonar los cueros mirarán antes al cielo, y en silencio pensarán en aquel negro inquieto que, en su adolescencia, por malos pasos, fue internado en el Correccional para Varones de Guanajay, en Pinar del Río.
Playlist
1. Chano Pozo y su Conjunto - Seven, Seven
00:00:12
2. Orquesta Casino de la Playa, canta Miguelito Valdés - Blen, blen, blen
00:02:36
3. Orquesta Hermanos Palau, Reinaldo Valdés "El Jabao" - Ampárame
00:05:29
4. Cuarteto Caney, canta Panchito Riset - Parampanpín
00:08:34
5. Orquesta Julio Cueva, canta Orlando Guerra "Cascarita" - Pin-pin
00:11:39
6. Machito and his Afrocubans, canta Miguelito Valdés - Nagüe
00:15:06
7. Chano Pozo - Ya no se puede rumbear
00:18:00
8. Miguelito Valdés and his Super Orchestra - Chano Pozo
00:20:35
9. Dizzy Gillespie and his Orchestra feat. Chano Pozo - Manteca
00:23:44
10. Pérez Prado y su Orquesta, canta Abel del Rivero - Memoria a Chano
00:26:46
11. Benny Moré y su Conjunto - Rumberos de ayer
00:30:01