Hoy es noche de fiesta y de orgullo para la música cubana. Por eso llegan al teatro Auditorium, junto al hermoso parque Villalón, en Calzada y C, en El Vedado, tantas personas vestidas con elegancia. Será una fecha para recordar, porque esta noche, 22 de febrero de 1943, se hará justo homenaje a tres grandes de la cultura cubana: Moisés Simons, Eliseo Grenet y Ernesto Lecuona.
Muchos han venido especialmente a saludar a Moisés Simons, que ha estado viviendo fuera de Cuba muchos años y ha regresado ahora enfermo. Por eso la Corporación Nacional del Turismo, que organizó este evento para entregar Medallas de Honor a estos tres gigantes “por haber popularizado en el extranjero sus creaciones musicales, de profundo carácter cubano, y haber contribuido con ello a engrandecer el prestigio artístico del país y a promover el turismo”, ha contratado a algunos vendedores de maní para que pregonen su mercancía en la entrada del teatro.
Por eso se escuchan voces, afinadas y desafinadas, que entonan el tema más conocido de Simons, que dice:
Maní, / maní, / manííííííí…/
Si te quieres por el pico divertir / cómprame un cucuruchito de maní. //
Qué calentito y rico está, / ya no se puede pedir más. //
Ay, caserita, no me dejes ir / porque después te vas a arrepentir, /
y va a ser muy tarde ya…
Los tres músicos han creado obras inmortales, pero Simons tuvo el olfato de componer algo que se iba a regar mundialmente como la pólvora. No hay en el mundo personas que escuchen dos compases de El manisero que no piensen inmediatamente en Cuba. También lo ayudó la suerte en la difusión de su tema. Rita Montaner lo grabó en 1928 para la Casa Discográfica Columbia, y luego, en 1929 Antonio Machín lo popularizó en Nueva York. Se filmó ese mismo año un corto cinematográfico con el nombre de Coconut Vendor, donde aparece Machín pregonando los ya famosos cucuruchos.
No hay en la isla nadie que no se sepa la letra de ese tema. Es sencilla y pegajosa, y se cuenta que Simons la escribió de un tirón sobre una servilleta, sentado en un café de La Habana. Unos dicen que le compró personalmente la mercancía a un asturiano de apellido Zúñiga, y otros, que se inspiró viendo a unos maniseros chinos que voceaban. Pero nada de eso importa. Esta noche Cuba le reconoce su mérito, y el cielo de El Vedado se llena de su música cuando cantan:
Cuando la calle sola está, / casera de mi corazón, /
el manisero entona su pregón, / y si la niña escucha mi cantar, /
llama desde su balcón. // Dame de tu maní, /
que esta noche no voy a poder dormir /
sin comprarme un cucurucho de maní.
Por si alguien olvida o no se entera de la dimensión mundial que tuvo y tendrá ese pregón de Moisés Simons, que lea esto y lo recuerde, pues cuando hizo “un viaje de promoción por Europa; en París, Moisés se encontró que todas las orquestas que interpretaban música cubana tenían en sus atriles El Manisero”.
Y hay más. “Cuando Ernesto Lecuona fue contratado por la MGM para que musicalizara la película The Cuba Song, incluyó como tema principal El manisero y hasta la célebre artista de Hollywood Judy Garland cantó un pedazo de ese pregón en el filme Nace una estrella”.
Entre los asistentes al homenaje de esta noche hay poetas, pintores y músicos. Y no podía faltar Rita Montaner, “La única”, que ha grabado otros temas compuestos por Simons, como este que ella canta con mucho sabor, coqueteando con el mundo, y que dice:
Quieren saber quién soy, Palmira. // Todo el mundo por mi suspira. //
Cuando algún chiquito lindo me mira, / los ojos de placer me dicen mi vida.
Mi novio siempre fue rumbero, / de todos, el mejor sonero, /
con tanta y yo le digo / cuando están majaderos:
Tírame el escaparate, tírame el mechero. //
Yo siempre presumí de mi cintura, / y si la muevo así ay que locura.
Los musicólogos y académicos de la lengua del futuro, cronistas, escritores y humoristas resaltarán un detalle de los temas que habrá compuesto en su vida Moisés Simons, llamado en realidad Moisés Simón, hijo del músico español Leandro Simón, habrán aportado muchas frases al lenguaje popular de los cubanos. Solamente dos muestras: Cuando alguien, especialmente una mujer, tiene un encanto misterioso e inexplicable, se dice que tiene, como cantó Rita Montaner en Palmira, “billí-billó”. El otro ejemplo es más amplio y funerario. Cuando alguien muere, en el lenguaje popular se dice, sin pena alguna, que “cantó El manisero”, porque el pregonero avisa que se va.
Podría poner más, pero ahora que entre los asistentes a esta gala en el Auditorium está Ignacio Villa, Bola de Nieve, tocaría hablar de refranes. Y Bola grabó uno que todos conocen. Porque “chivo que rompe tambor, con su pellejo paga”, es como decir “el que la hace, la paga”. Por eso algunos cantan como en un susurro ese tema de Simons que rompió también fronteras en boca del “chansonier”:
Yo jabla con Don Francisco a ver que rayos pasó, /
que están to′ los chivos sueltos y yo encontré roto mi tambor.
Ay, mi tambor ya se rompió, ay, mi tambor. //
Yo mañana voy a ver a Juan Gualberto /
porque aquí to’ el mundo se hace los muertos, /
Y le voy a demostrar que si el cuero está rompío no se puede templar. //
Ese chivo corrompío tá agacha’o en el mismo caserío /
Y yo lo vo′ a buscar y lo vo′ a encontrar /
yo lo sacaré de donde está escondi’o. //
Si lo cojo, fuiquiti fuá, fuiquiti fuá, fuiquiti fuá, fuiquiti fuá, /
Toma chivo patillúo, sinvergüenza, apestoso, perichín, /
Ay, Changó, que este negro ya no puede vivir, sin su tambóooo.
Chivo que rompe tambó, con su pellejo paga. //
Y lo que es mucho peor, / en chilindrón acaba.
De su profundo amor por Cuba son muestra todas sus composiciones, amén de las versiones en inglés y en francés de El manisero. Pero hay otro canto de honda intensidad que grabaron los Lecuona Cuban Boys. Se titula Cubanacán, y dice:
Cubanacán, misterioso país del amor / donde forman tus campos en flor,
un vergel primoroso, / Cubanacán, maravilla de luz y color, /
tu perfume despierta el ardor / con placer delicioso. /
Cubanacán, preferida del sol y del mar, / todo en ti nos evoca un cantar,
de lejanos amores. // Cubanacán, guardaré tu recuerdo en mi ser /
porque allí tengo yo mi querer.
En Paris Moisés Simons ha dejado honda huella. Sólo un detalle: “en 1936 Simons estrenó otra opereta: Le chant des tropiques, donde nuevamente el sagüero Antonio Machín canta El manisero”. Cuando termine en el teatro este acto de justiciero homenaje, los vendedores de maní se marcharán por Calzada, hacia el mar, o por la calle C, sin dejar de cantar el final de su obra más popular:
Ay, caserita, no me dejes ir, / porque después te vas a arrepentir, /
y va a ser muy tarde ya. // Manisero se va. //
Caserita no te acuestes a dormir / sin comprarme un cucurucho de maní.
“El 28 de junio, la muerte lo sorprendió en Madrid. Sus restos descansan en la capital de España”. Allí, cada noche se reúnen los, pregones del mundo para darle las gracias.
No hay en la isla nadie que no se sepa la letra de ese tema. Es sencilla y pegajosa, y se cuenta que Simons la escribió de un tirón sobre una servilleta, sentado en un café de La Habana.
Playlist
1. Rita Montaner - El manisero
00:00:26
2. Bola de Nieve - Chivo que rompe tambó
00:02:41
3. Tata Ramos con Ernesto Duarte y su Orquesta - Martha
00:05:10
4. Don Azpiazu and his Havana Casino Orchestra - The Peanut Vender
00:08:20
5. Rita Montaner - Con picante y sin picante
00:11:50
6. Orquesta Kubavana - Pirriquitín pon pon
00:15:11
7. Louis Armstrong and his Orchestra - The Peanut Vendor
00:17:15
8. Rita Montaner - Palmira
00:20:41
9. Trío Matamoros - El manisero
00:23:13
10. Antonio Machín - Cachumbambé
00:23:13
11. Lecuona Cuban Boys - Cubanacán
00:28:50
12. Mistinguet con la Rico's Creole Band - La rumba d'amour (The Peanut Vendor)
00:32:10