El cuerpo humano está interconectado y diversas patologías sistémicas tienen implicaciones en la cavidad oral, por lo que la cirugía dental se beneficia de un enfoque colaborativo entre profesionales de distintos campos: cardiología, oncología y otorrinolaringología. Tener acceso a una historia clínica completa y mantener una comunicación fluida entre especialistas ayuda a identificar a tiempo signos de alerta y mejorar la recuperación de los pacientes.
Cirugía dental y cardiología
La conexión entre la cirugía dental y la cardiología está ampliamente documentada. Un gran número de pacientes presenta enfermedades cardiovasculares, cuyos tratamientos farmacológicos y condiciones clínicas influyen directamente en la planificación y realización de los procedimientos quirúrgicos dentales. La coordinación entre especialistas de ambos campos ayuda a proporcionar una intervención segura y efectiva.
1. Hipertensión arterial
La hipertensión arterial es una condición habitual y, de estar bien controlada, es viable someterse a procedimientos dentales rutinarios sin complicaciones. A pesar de ello, es clave vigilar la presión arterial durante la intervención, ya que el estrés asociado puede hacer que suba de repente y aumentar el riesgo de complicaciones.
2. Insuficiencia cardíaca y arritmias
Los pacientes con insuficiencia cardíaca o arritmias pueden presentar variaciones en la función hemodinámica que requieren ciertos ajustes en la anestesia y tomar precauciones para evitar que su condición empeore durante procedimientos invasivos. Por ejemplo, la insuficiencia cardíaca puede limitar la tolerancia del paciente a permanecer en una misma posición durante periodos prolongados, debido a la aparición de disnea o inestabilidad hemodinámica.
3. Anticoagulación y antiagregación
Estos medicamentos suelen prescribirse a personas con fibrilación auricular, trombosis previa, prótesis valvulares cardíacas o con antecedentes de infarto cerebral o trombosis. En la mayoría de los casos, la American Dental Association y las sociedades de anestesiología y cardiología recomiendan seguir con la anticoagulación antes de procedimientos dentales, pero siempre evaluando el riesgo hemorrágico.
Para casos de mayor sangrado (extracciones múltiples, cirugías extensas), se debe comentar el plan preoperatorio del paciente anticoagulado con el cardiólogo. Suspenderla sin supervisión puede causar coágulos graves y no controlar el sangrado local complicar la recuperación.
4. Prevención de complicaciones
Algunos pacientes con alto riesgo de complicaciones infecciosas, como aquellos con prótesis valvulares cardíacas o antecedentes de endocarditis bacteriana, deben recibir antibióticos preventivos antes de procedimientos dentales invasivos. La decisión de administrar profilaxis antibiótica debe basarse en criterios específicos y bajo coordinación interdisciplinar.
Cirugía dental en pacientes oncológicos
La colaboración entre especialistas en cirugía dental y oncología es esencial en pacientes que reciben quimioterapia, radioterapia, terapias dirigidas o inmunosupresoras. Estos tratamientos pueden afectar a su salud oral y complicar la recuperación tras intervenciones quirúrgicas.
1. Mucositis y xerostomía
La quimioterapia y la radioterapia pueden causar mucositis oral, dificultando comer y mantener una buena higiene dental, y xerostomía, lo que aumenta el riesgo de infecciones y ralentiza la cicatrización. Antes de cualquier intervención dental, se debe considerar el tipo de tratamiento oncológico que recibe el paciente y coordinarse con el odontólogo para llevarla a cabo en el momento más idóneo.
2. Osteonecrosis asociada a fármacos
La osteonecrosis de los huesos de la mandíbula puede darse en pacientes oncológicos con medicamentos como bisfosfonatos o denosumab. Esto es más recurrente en casos de cáncer de hueso, metástasis óseas o cáncer mamario y de próstata, especialmente tras extracciones.
Se recomienda hacer una revisión dental completa y tratar problemas antes de empezar con la medicación intravenosa. La coordinación con oncólogos facilita saber el tipo de medicación, elegir el momento más seguro para la intervención y aplicar estrategias preventivas.
3. Terapias inmunosupresoras
Los pacientes inmunodeprimidos tienen mayor riesgo de sufrir infecciones postoperatorias, por ello es importante actualizar su historia clínica y contrastar la información con inmunólogos u oncólogos. Puede ser necesario planificar antibióticos profilácticos y programar controles con mayor frecuencia tras la cirugía para detectar posibles complicaciones antes de que ocurran.
Cirugía dental y otorrinolaringología
Debido a la cercanía anatómica entre cavidad oral, seno maxilar y otras estructuras faciales profundas la cirugía dental y la otorrinolaringología (ORL) están estrechamente relacionadas. Una alteración en una zona puede afectar a otra. Por ejemplo, las infecciones periapicales en molares superiores pueden extenderse al seno maxilar, y, durante extracciones de molares superiores, elevaciones de seno o eliminación de quistes, hay riesgo de perforación sinusal.
Colaborar con otorrinolaringólogos/as es especialmente útil cuando existe riesgo de fracturas, compromiso de los senos paranasales o alteraciones respiratorias y sinusales. El trabajo en conjunto entre ambos campos facilita valorar radiológicamente la anatomía antes de llevar a cabo cualquier procedimiento, además de permitir tratar de forma íntegra sinusitis de origen dental o perforaciones sinusales.
Detección de riesgos sistémicos y coordinación interdisciplinaria
Un buen enfoque clínico empieza con una historia médica completa y un examen cuidadoso del paciente. El odontólogo debe contar con información detallada sobre sus antecedentes y detectar signos clínicos que puedan indicar complicaciones sistémicas, como cambios en la mucosa oral en pacientes oncológicos o sangrado anormal en anticoagulados.
Mantener una comunicación fluida con otros especialistas médicos, sea con cardiólogos, oncólogos u otorrinolaringólogos, es imprescindible para adaptar los tratamientos y aplicar medidas preventivas. El uso de informes clínicos compartidos y las consultas interprofesionales hacen más fácil el trabajo en equipo y mejoran los resultados de cualquier intervención.
En definitiva, el trabajo en equipo entre especialidades disminuye el riesgo de problemas tanto locales como sistémicos y permite una planificación personalizada según las necesidades de cada paciente, además de incrementar la seguridad a la hora de intervenir pacientes complejos y mejorar su calidad de vida y experiencia. Hoy en día, este enfoque interdisciplinar es clave en la práctica quirúrgica del cirujano dental.
https://www.ada.org/resources/ada-library/oral-health-topics/oral-anticoagulant-and-antiplatelet-medications-and-dental-procedures
https://secardiologia.es/images/institucional/SESPO-Protocolo.pdf
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20871729/