He de reconocer que ha sido complicado realizar una selección de jotas de las Javieradas, porque son numerosos los autores en letra y música que compusieron para el festival de auroras y jotas que se celebraba en el salón de actos del colegio-seminario de Javier. La idea surgió de tres añorados jesuitas el P. Bozal, el P. Ciriano y el P. Ordóñez, a los que se unieron el P. Recondo y el P. Antoñanzas. El P. Recondo encontró en un local de hostelería de Lumbier un letrero y estas jotas: “El que no marcha a Javier/ los días de la novena; ni merece ser navarro, ni tiene sangre en las venas”; y “Dos fechas hay en Navarra/ que parecen dos tronadas; en julio los Sanfermines, y en marzo las Javieradas”. El P. Valeriano Ordóñez compuso las jotas más famosas: “Para sentirte navarro/ ven con nosotros a pie; nada más grande en Navarra, que el castillo de Javier”; “A Javier van los caminos/ para abrir la primavera; y en Javieradas de gracia, florece Navarra entera”; y “En Navarra hay dos caminos/ y los dos tengo de hacer; el camino de Santiago, y el camino de Javier”.
De José Luis Lizarraga: “Si con los pies rotos vienes/ desde la ardiente Bardena, cuando llegues a Javier, verás que vale la pena”. De María Antonia Morales: “Navarros siempre adelante/ por su historia y por su fe; por Navarra y por los Fueros, adelante con Javier”. De Julián Aranaz: “Qué alegres suben los mozos/ cruzando por la Bardena; para cantarle a Javier, las jotas de la ribera“. De José Menéndez de Tafalla y P. Valeriano Ordóñez de Torres del Río: “El camino de Javier/ es fuerte como Navarra; y no encontrarás amor, como el que hace Javieradas” y “Navarra siempre se encuentra/ en su cita de Javier; de Valcarlos a Tudela, como él queremos ser”. Durante muchas Javieradas compartí camino con Teresa Chocarro. Al llegar a Javier, primero accedíamos a la parroquia del pueblo. Allí, Teresa en el interior me decía: “Elena, canta”. Y yo recordaba la canción del P. Ordóñez y Manuel Turrillas: “En mi siempre un pensamiento/ para ti ha de florecer, reina de mi llamamiento, Virgen mía de Javier”.
Elena Leache Echalecu