Nerea Erimia: "La escritura me eligió a mi" - Hello Valencia

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En el panorama actual de la literatura romántica contemporánea, pocas voces logran combinar humor, sensibilidad y un toque de irreverencia con tanta naturalidad como Nerea Erimia. Autora de Literariamente tuya, Erimia nos sumerge en una historia ágil y entretenida, llena de personajes memorables y guiños inteligentes al universo de la literatura y la cultura pop.

Bajo el afilado ingenio de su protagonista, la autora invita a reflexionar sobre lo que muchas escritoras sienten en su propia piel: el síndrome del impostor, los prejuicios acumulados sobre manuscritos que tardan meses en llegar a las grandes editoriales y la constante lucha por alcanzar (y mantener) el éxito en un mundo literario tan competitivo.

¿Por qué decidiste dedicarte a la escritura? ¿Hubo un momento concreto en el que supiste que querías ser escritora?

Yo creo que no lo elegí en ningún momento, aunque las circunstancias te llevan a ello. Quizás, de alguna forma, en el colegio era una persona que no tenía mucha voz y mis padres siempre estaban trabajando. Entonces, tampoco tenía voz en ese sentido y decidí, de alguna forma, tener la mía propia, así que empecé a escribir mis tonterías. En ese sentido, fue la escritura la que me eligió a mí.

Tu protagonista, Bianca Blake, menciona que comenzó escribiendo fanfics de vampiros.  ¿Cómo fueron tus inicios como escritora?

Recuerdo que a los 13 años escribía con unas amigas por Messenger, en realidad roleábamos distintos personajes de la serie de televisión House. Yo era mi personaje femenino y, al mismo tiempo, hacía de Chase, cada una tenía su propio personaje. No era una narración propiamente dicha, era todo diálogos. Todo muy dinámico y divertido.

¿Qué te hizo decantarte por el género de novela romántica en particular?

Me gusta muchísimo el humor en todas sus variantes. Llevo años escribiendo en foros de rol literario y siempre escribía romance, por algún motivo. En ningún momento me cuestioné si estaba escribiendo eso o no, y como me encanta el humor, también tenía que incluirlo.

Además, para mí es rápido y fácil. Es un win-win-win: para mí es sencillo de escribir; a las lectoras les encanta, porque son libros ágiles, fáciles de leer y que ayudan a desconectar cuando quizá no estás pasando por tu mejor momento; y a las editoriales les gusta mucho, porque se venden muy bien. Así que, para mí, era perfecto.

El libro aborda los prejuicios sobre dedicarse a esta profesión ¿Alguna vez has sentido falta de apoyo por parte de tu entorno?

Sí, pero por ignorancia más que por maldad. Obviamente, de las personas a las que les caes mal ya no esperas nada.

Pero también es cierto que estas personas, al no formar parte de este mundo, no entienden lo importante que es que te valoren con cinco estrellas en Amazon — porque si te ponen cuatro, Amazon ya no promociona el libro, por poner un ejemplo—, o que compartan una publicación tuya en  Instagram. Todas esas acciones ayudan a que llegue a más gente y contribuyen al éxito del libro… y a la visibilidad de uno como autora, producto o lo que sea. Ellos, al no estar dentro del mundo, simplemente no lo comprenden.

En tu novela dices que tendemos a sobrevalorar las opiniones de desconocidos e infravalorar la de nuestros allegados, ¿cuánta verdad de tu experiencia personal esconde esta frase?

Hay muchas personas cercanas que me han dicho: “Me encanta tu libro, qué bien escribes, etc.”, y el comentario me hace pensar: “¿Cuánto de verdad hay en eso? ¿Me lo dices porque me quieres o por otra cosa?”.

Luego está que de repente venga gente del ámbito literario y te diga: “Escribes muy bien, nos encanta, tienes mucho talento”. Ahí todavía no empiezas a creértelo del todo. Y cuando tu libro acaba en Planeta, sigues intentando creértelo, porque aún no lo terminas de asumir… piensas: “Es imposible que esté en Planeta”.

Comparas el síndrome del impostor con una polilla que se posa sobre el hombro. ¿Cómo ha sido tu relación con el síndrome del impostor?

Lo bueno de haber escrito en foros de rol literario es que, al final, tienes más experiencia y más herramientas para solventar según qué cosas. En ese sentido, me siento segura.

Pero claro, en el momento en que el libro sale, ya no es solo tuyo, y además sale en un sitio como Planeta, que lo va a leer muchísima gente… ahí ya aparece el síndrome del impostor. Entonces piensas: “Sí, síndrome del impostor, completamente”.

Mencionas autoras como Virginia Woolf, las hermanas Brontë o Jane Austen. ¿Cuál dirías que es tu máxima referente y por qué?

Creo que, de alguna forma, todas las series que ves, todas las películas que ves, todos los libros que lees te afectan de una manera u otra. Puedo tomar expresiones o formas de afrontar ciertas situaciones tanto de libros de estas autoras como de libros actuales.

No se me ocurre subrayar a ninguna por encima de las demás, pero sí que es verdad que Cumbres borrascosas es uno de mis libros favoritos. Por eso, para mí, Emily Brontë tiene un poquito más de peso; me afecta un poco más en ese sentido.

Literariamente tuya nos habla sobre los clichés de las novelas románticas, ¿cuál dirías que es tu favorito?

No sabría decirlo. Al final, yo leo más por sinopsis o por temas que por clichés. Sí que es cierto que me gusta que la protagonista femenina tenga carácter. Entonces, vamos a jugar con Grumpy–Sunshine, pero que ella sea Grumpy y él Sunshine.

Como escritora, es parte de tu trabajo buscar cientos de sinónimos e información que aparentemente podría resultar extraña cuanto menos, ¿ cuál es la investigación más peculiar que has tenido que realizar para escribir una escena?

De hecho, hago un guiño a eso en el libro. En ese momento, cuando ya tenía escrito el libro, estaba trabajando en otro manuscrito donde tuve que buscar la forma de copular de las ardillas. Sí, ese es el comentario. Incluso publiqué algo en Threads diciendo: lo que suelen buscar los autores suele ser “¿cuánto dura un cadáver…?” y yo, en cambio, buscaba formas de copular de las ardillas. Tuvo bastante éxito, gustó a mucha gente y les hizo mucha gracia. Entonces, acabé metiendo una referencia en el libro.

Dices que muchas veces los lectores tienden a asumir que las escritoras hablan únicamente de lo que son o han vivido, cuando en realidad escriben sobre lo que admiran o desean. En tu caso ¿te inspiras en familiares, amigos o experiencias propias para crear personajes y tramas?

Para escribir, por regla general, lo que quiero es evadirme y alejarme de mi vida. Entonces, no, me inspiro en las cosas que me gustan: en películas, en actores, en los personajes que me han inspirado de alguna forma y también en los libros.

En Literariamente tuya podemos encontrar muchas referencias a series como Los Bridgerton, Gossip Girl, Friends o Juego de Tronos. ¿Crees que tu novela tiene un futuro audiovisual? ¿Te la imaginas más como una película o como una serie?

Eso espero, yo creo que sí. Sería fácil que funcionara como película, algo al estilo de Gente que conocemos en vacaciones, de Emilly Herny. No sería difícil llevarla a la pantalla. La veo más como película que como serie, porque una serie me da la sensación de que se enrollaría demasiado y habría demasiada “paja”. En una película vas más directo al grano.

El libro está escrito de forma que en ocasiones se dirige directamente a las lectoras ¿Por qué decidiste narrar la historia de esa forma?

Yo no veo nada raro en eso. Supongo que estoy acostumbrada al cine y a que, cuando hay una narración, hablen contigo y rompan la cuarta pared.

Hay gente que me dice que esto no es tan común, al final, cuando hablas en primera persona, estás contando una historia a la persona que la está leyendo. Por eso no me chocaba tanto interactuar con ella, preguntarle cosas o hacer que participe.

De hecho, hay un personaje en la historia que adopta una tercera voz, y esa voz juega mucho más con la lectora. Es una especie de herramienta para que la lectora se sienta más cercana a la historia, como si estuviera fangirleando con ella.

La novela tiene tres narradores: Bianca, Adam y Howard. ¿Por qué decidiste redactarla a tres voces? ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

El personaje de Howard, que es esta tercera voz que narra, me vino muy bien como herramienta para varias cosas. Por ejemplo, la primera vez que narra es una escena en la que, bueno… es una historia de amor, así que obviamente va a haber un beso. No es lo mismo narrar un beso desde el punto de vista de él o de ella —que sabes que va pasando poco a poco y cómo va a desarrollarse—, que narrarlo des- de una tercera persona que está haciendo otra cosa y se encuentra con el beso. Ahí piensas: “¿Qué demonios?”

Además, eso me dio pie a contarlo después desde el punto de vista de ella y de él, que además son puntos de vista “envenenados”, porque estaban alcoholizados. Howard también me ha servido en momentos críticos de la historia. Por ejemplo, cuando la madre de Adam da cierta noticia, yo no que- ría revelar tanto lo que pensaba Adam. No quería narrarlo desde su perspectiva, pero necesitaba que otras personas interactuaran con él. Entonces, Howard fue perfecto: así pude narrar situaciones con él sin desvelar sus pensamientos. Al final, queríamos que Adam fuera misterioso, como Darcy, pero al mismo tiempo que la lectora supiera algo de lo que piensa.

¿Qué es lo más complejo de escribir en una historia de amor?

Supongo que lo más complicado es que los personajes tengan química y que llamen la atención, que no sean como cualquier otra pareja al azar, sino que tengan su propia personalidad, tanto de manera individual como dentro de la pareja en el mundo literario.

Cuando la historia exige una escena íntima, ¿cómo la construyes para que resulte natural, transmita química y tensión, y no se limite a ser una mera descripción?

Nunca me lo he planteado demasiado; simplemente dejo que surja y ya está. Es cierto que, particularmente, a mí no me gusta ser demasiado explícita pero soy muy bruta cuando estoy hablando desde el punto de vista de Bianca, ella hace muchas bromas y suelta determinadas palabras muy brutas. Pero luego a la hora de narrar las escenas íntimas, me gusta que todo sea más elegante, que todo sea más íntimo, más atmosférico Son cosas que no planifico demasiado, simplemente ocurren. Dicho esto, sí ha habido ocasiones en las que una escena no estaba funcionando del todo. Por ejemplo, la primera escena en la que tienen sexo estaba escrita de manera bastante más aburrida, incluso un poco cutre. Entonces, mi editora me sugirió que la potenciara un poco más, y a partir de ahí empecé a pensar cómo mejorarla.

Finalmente, terminé creando una escena que me encantó y que, de hecho, se ha convertido en mi momento favorito, porque los elementos funcionan mucho mejor que en la versión original.

En el epílogo nos dejas entrever que no habrá segunda parte para los personajes secundarios. Aunque Literariamente tuya no tenga continuación, ¿seguiremos teniendo nuevos libros tuyos? ¿Está trabajando en algo nuevo?

Siempre tengo algo entre manos. Sí, de hecho, ya tengo otro manuscrito terminado que no tiene nada que ver con esta historia. Lo que estoy haciendo ahora sí vuelve a tocar el tema de los clásicos, especialmente Jane Austen, y otra vez es comedia romántica contemporánea.

Como menciono en el libro de forma metanarrativa, Bianca y Adam se quedan ahí, porque no soy de esas personas que conciben personajes secundarios para hacer una segunda o tercera entrega. Pero sí tengo en mente a otros dos personajes que trabajan en Eternal Books y Queen Publishing, y quizá, en algún momento, Adam y Bianca puedan aparecer.

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Lucia Plaza