Miguel Hernández, director general del Institut Cerdà
Cada vez que finalizamos una edición de alguno de los Observatorios que realizamos en el Institut me asalta una sensación ambivalente: por un lado, la satisfacción de haber podido dar respuesta a las preguntas que nos formulábamos al inicio de los trabajos, pero al mismo tiempo una cierta inconformidad, ya que durante todo el proceso hemos pasado a ser conscientes de nuevas incógnitas, de las que no éramos conocedores y que nos quedan pendientes para el futuro.
Desde hace algunos años veníamos comentando —tanto internamente como con actores del conjunto de la cadena de gran consumo— la falta de una herramienta que permitiera disponer de información numérica de la situación de la innovación en el sector. Disponíamos de información parcial, de sensaciones en base a las propias candidaturas que nos entraban cada año, pero no de una radiografía completa y objetiva.
Por ello, en la presente edición del Observatorio decidimos dar un paso adelante y, sin abandonar la selección de las 20 innovaciones más destacadas del año, hemos incorporado por primera vez una Radiografía de la Innovación, un sistema de indicadores que nos permite analizar de forma agregada la salud de la innovación en toda la cadena, desde el sector primario hasta la distribución.
El objetivo no es sustituir el análisis cualitativo que ha caracterizado al Observatorio, sino complementarlo. Reconocer buenas prácticas sigue siendo necesario; pero medir tendencias estructurales resulta imprescindible para orientar decisiones estratégicas y, en definitiva, aportar valor al sector.
Así, la Radiografía no pretende ofrecer diagnósticos cerrados, sino aportar una base objetiva para el debate sectorial y para la toma de decisiones, a nivel empresarial y también desde la Administración.
Qué nos dicen los datos
En 2025, la inversión en innovación en la cadena de Gran Consumo alcanzó los 1.411 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 9 % en términos reales respecto al año anterior. En un contexto de incertidumbre económica, se trata de un dato positivo.
Sin embargo, a nivel de cadena todavía no se han recuperado los niveles prepandemia. Es más, la intensidad del esfuerzo (la inversión en relación con el valor añadido generado) muestra una tendencia descendente: entre 2018 y 2024 ha pasado del 1,7 % al 1,3 %.
La radiografía también revela comportamientos distintos entre eslabones. La distribución muestra una aceleración significativa del esfuerzo innovador, mientras que industria y sector agrario presentan dinámicas más contenidas.
Asimismo, se observa una orientación creciente hacia la eficiencia operativa, la digitalización y la optimización de procesos. En este escenario, la innovación parece desplazarse progresivamente hacia ámbitos menos visibles para el consumidor, pero estratégicamente determinantes para la competitividad.
Hemos incorporado también la perspectiva del consumidor.
Una amplia mayoría, del 83 %, considera que las innovaciones cubren sus necesidades, aunque no siempre las adopta de manera inmediata. Este matiz resulta clave para interpretar adecuadamente la relación entre innovación, mercado y retorno.
Próximos pasos
Como comentaba al inicio del artículo, la elaboración de la Radiografía de la Innovación nos ha permitido, por primera vez, disponer de información numérica del conjunto de la cadena, pero también nos ha despertado nuevas incógnitas: en torno a la efectividad de las inversiones, en torno a cómo medir la valoración del consumidor de las innovaciones en proceso…
Dar respuesta a las nuevas incógnitas, junto con disponer de información evolutiva, serán algunos de los próximos pasos del Observatorio.
Pero más allá de esto, hubo un aspecto que surgió en la mesa de debate que Felipe Medina, secretario general técnico de ASEDAS; Eduardo Cotillas, director de I+D+i de FIAB, y Jordi Mur, director de Innovación y proyectos de AECOC, protagonizaron en la presentación de la 9ª edición del OIGC y que merece toda nuestra atención. En esta mesa —un auténtico lujo— se formuló el que para mí probablemente sea el mayor reto de las próximas ediciones: conseguir que el conjunto de la cadena haga suyos los resultados del Observatorio, para que el mismo sirva como catalizador de una mayor innovación.
Ya estamos trabajando en ello, y esperamos poder comenzar a ver resultados en la décima edición del Observatorio de Innovación en Gran Consumo en España.
Puede acceder al informe completo del OIGC9 aquí.