La Dra. Patricia Rodríguez-Rubio, especialista de la Unidad de Neurofisiología de Vithas Sevilla, explica cómo detectar un problema de descanso y qué hábitos pueden mejorar la calidad del sueño
Con motivo del Día Mundial del Sueño, que cada año se celebra el 13 de marzo, profesionales de la Unidad de Neurofisiología del Hospital Vithas Sevilla subrayan la importancia de cuidar el descanso como pilar de salud física y mental. En este contexto, la Dra. Patricia Rodríguez‑Rubio, especialista de la unidad, advierte de señales de alarma claras: “el principal síntoma es no sentirse descansado cuando nos levantamos por la mañana”, y recuerda que los problemas de sueño también se manifiestan durante el día con cansancio, falta de atención e impacto en la vida laboral y social.
La prueba para estudiar de forma integral la patología del sueño es la polisomnografía, que puede realizarse en siesta o, más habitualmente, durante una noche completa. Así, en una polisomnografía se monitorizan de manera simultánea la actividad cerebral, los movimientos oculares, la actividad muscular y la actividad cardiorrespiratoria, incluyendo variables como el flujo nasobucal, los movimientos respiratorios torácicos y abdominales, la saturación de oxígeno y la frecuencia cardiaca.
Para realizar esta prueba se colocan electrodos en la cabeza y sensores en el cuerpo, buscando que el paciente esté cómodo y pueda moverse o cambiar de postura con normalidad, pues la posición corporal es un parámetro relevante durante el registro. La Dra. Rodríguez‑Rubio destaca que “no es un proceso invasivo, todos los cables van pegados sobre la piel y es completamente indoloro”. En Vithas Sevilla, el equipamiento para esta prueba se instala en una habitación individual y, durante la noche, el paciente está acompañado por personal técnico para atender cualquier necesidad, favoreciendo un entorno lo más parecido posible a su descanso habitual “pudiendo traer su almohada si lo desea”. La duración estándar busca unas ocho horas de registro, con adaptación a cada caso.
La especialista de Vithas Sevilla recuerda que el estudio nocturno es el más “completo, porque las siestas no siempre alcanzan todas las fases y los registros domiciliarios suelen centrarse en lo cardiorrespiratorio”. Por ello, “la polisomnografía nocturna ofrece resultados más detallados y fiables.”
Sueño infantil: cuándo pedir un estudio del sueño
En el caso de los menores, la indicación suele venir de pediatría y otorrinolaringología. De la mano de la Unidad de Neurofisiología, la logística del estudio se adapta a la edad. Así, como destaca la Dra. Rodríguez-Rubio, “el registro puede ampliarse en niños pequeños para capturar mejor el sueño, y en el caso de menores de edad se permite el acompañamiento de uno de los padres durante la noche”. Al igual que en adultos, se colocan sensores y electrodos con el objetivo de minimizar molestias y permitir movimientos naturales durante el sueño.
La patología respiratoria es una de las más frecuentes en las unidades del sueño tanto en adultos como en niños, especialmente las apneas del sueño y los cuadros obstructivos. En población infantil, la sospecha se refuerza “cuando los otorrinos detectan hipertrofia amigdalar y adenoidea y se necesita confirmar obstrucción respiratoria nocturna mediante un estudio”.
También se llevan a cabo estudios del sueño por trastornos de conducta en relación con TDAH o trastorno del espectro autista, “en algunos casos la actividad cerebral de los menores es claramente patológica y un sueño fragmentado o no reparador puede agravar síntomas”, recuerda la especialista.