La UFV reúne a expertos internacionales para reflexionar sobre la educación y el florecimiento moral | UFV

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La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) ha celebrado los días 12 y 13 de marzo de 2026 el congreso Educar para el florecimiento moral, organizado por el Centro de Educación en Virtudes y Valores, un encuentro interdisciplinar que ha reunido en el campus de Madrid a académicos e investigadores de distintos países para reflexionar sobre cómo puede la educación favorecer no solo una conducta moral, sino también el florecimiento ético y humano de la persona. El congreso, celebrado en inglés y español con traducción simultánea, ha abordado esta cuestión desde la ética de las virtudes, la psicología moral, la justicia, la sociología y la teología. 

Asistentes al congreso Educar para el florecimiento moral

Entre los ponentes principales del encuentro han participado James Arthur, profesor y ponente principal del congreso; Martín Echavarría, catedrático de Psicología General y decano de la Facultad de Comunicación, Educación y Humanidades de la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona; Mario De Caro, profesor y ponente principal del congreso; Glen Pettigrove, catedrático de Filosofía Moral de la University of Glasgow; Carlos Granados, profesor y ponente principal del congreso; y Chiara Palazzolo, investigadora del Centro de Educación en Virtudes y Valores de la Universidad Francisco de Vitoria, profesora de Ética de la UFV y ponente principal del congreso. 

Una reflexión sobre la misión de la universidad 

La inauguración del congreso estuvo centrada en la necesidad de seguir profundizando en una educación verdaderamente integral. Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria, agradeció la organización del encuentro y subrayó que la formación universitaria no puede reducirse solo a la dimensión técnica o profesional. “La formación universitaria va más allá de una formación técnica que es necesaria, de una formación profesionalizante que es necesaria”, afirmó el rector de la Universidad Francisco de Vitoria, quien añadió que la universidad quiere entender la educación superior “como una formación integral”. En este contexto, planteó además una de las grandes preguntas de fondo del congreso: “¿Cuál es el papel del humano o cuál va a ser el papel del humano?”. 

Daniel Sada durante su intervención en el congreso

Por su parte, Verónica Fernández, miembro del comité organizador y del comité científico del congreso, dio la bienvenida a los asistentes y destacó el carácter internacional e interdisciplinar del encuentro. Enmarcó la reflexión en un contexto de aceleración tecnológica, fragmentación social e incertidumbre moral, y defendió que la educación debe responder también a esa realidad. “La educación no puede reducirse a la transmisión de conocimientos ni al mero desarrollo de competencias técnicas. La educación debe ayudar también a las personas a aprender a vivir bien”, señaló Verónica Fernández, quien explicó además que el florecimiento moral remite a la formación profunda de personas capaces de sabiduría, responsabilidad, compasión y agencia moral. 

Verónica Fernández durante su discurso

Tras agradecer el apoyo del rector y de María Lacalle, vicerrectora de Profesorado y Ordenación Académica de la Universidad Francisco de Vitoria, destacó la presencia de participantes procedentes de países como Guatemala, Argentina, Uruguay, Países Bajos, Chipre, Alemania, Inglaterra y España, y subrayó que la pregunta por el florecimiento moral no pertenece a una sola disciplina, sino que interpela a la filosofía, la educación, la psicología, la sociología, la teología y también a la experiencia vivida de las comunidades e instituciones. 

Literatura, carácter y virtudes en la primera jornada 

La primera conferencia plenaria corrió a cargo de Glen Pettigrove, catedrático de Filosofía Moral de la University of Glasgow, presentado en el congreso como especialista en ética de la virtud y sentimentalismo del siglo XVIII. Su intervención se centró en la noción de dulzura y en cómo determinadas cualidades morales aparecen asociadas a ella en la tradición literaria y filosófica. “La cualidad con la que me encontré fue la cualidad de la dulzura”, explicó Glen Pettigrove. 

En el desarrollo de su ponencia, el catedrático de Filosofía Moral de la University of Glasgow, señaló que esta cualidad aparece vinculada a un conjunto de rasgos relacionales y prosociales: “La amabilidad es la más común. Muy cerca está la gentileza. También la alegría, la disposición a alegrarse por los demás, la paciencia, la gratitud, el afecto, la afabilidad, no empeñarse en salir siempre con la suya, la atención”. 

A partir de ahí, Glen Pettigrove planteó una de las preguntas centrales de su conferencia: “Uno podría preguntarse si lo que tenemos entonces no es tanto un único rasgo de carácter como un conjunto de rasgos que se refuerzan mutuamente”. 

El papel del amor en la formación del carácter 

En la segunda jornada, Martín Echavarría, catedrático de Psicología General y decano de la Facultad de Comunicación, Educación y Humanidades de la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona, abordó el papel del amor en la organización del carácter y en el desarrollo de las virtudes desde el pensamiento de santo Tomás de Aquino. “Si no conseguimos que la persona ame, pues no conseguimos que quiera desarrollar todo lo que tiene que desarrollar”, afirmó Martín Echavarría. 

En esa misma intervención, el catedrático de Psicología General y decano de la Facultad de Comunicación, Educación y Humanidades de la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona, añadió: “A mí como esposo y como padre, el hecho de que amo a mi esposa y a mis hijos hace que yo quiera ser mejor persona para tratarlos mejor a ellos porque me doy cuenta de que mis defectos los implican negativamente también a ellos”. 

Justicia restaurativa y reparación del daño 

Otra de las ponencias destacadas fue la de Chiara Palazzolo, investigadora del Centro de Educación en Virtudes y Valores de la Universidad Francisco de Vitoria, profesora de Ética de la UFV y ponente principal del congreso, que centró su intervención en la justicia restaurativa como forma de justicia relacional. “En esta intervención mostraré cómo la justicia restaurativa, entendida como una forma de justicia relacional que busca reparar las relaciones después del daño, encarna la eudaimonía aristotélica”, señaló Chiara Palazzolo. 

En su análisis, la investigadora del Centro de Educación en Virtudes y Valores de la Universidad Francisco de Vitoria, profesora de Ética de la UFV y ponente principal del congreso, advirtió también sobre los límites de una concepción de la justicia basada en la violencia retributiva: “Cuando la justicia deja de ser una virtud y se convierte en un ejercicio, aunque legítimo, de violencia, surgen desafíos profundos”. Y añadió: “Es una forma de justicia que se parece mucho a aquello mismo contra lo que dice luchar”. 

Inteligencia artificial y ética de la virtud 

En otra de las plenarias, Mario De Caro, profesor y ponente principal del congreso, abordó la relación entre inteligencia artificial y ética, planteando la afinidad entre los nuevos sistemas generativos y un enfoque moral más prudencial y experiencial. “La ética de la virtud es realmente hacia donde deberíamos ir para implementar una ética por diseño, porque funciona muy bien con la nueva inteligencia artificial”, afirmó Mario De Caro. 

En esa misma intervención, el profesor y ponente principal del congreso, defendió que “la ética de la virtud es, con mucho, el modelo más factible para implementar la moralidad en la inteligencia artificial” y precisó que, “mientras la inteligencia artificial carezca de conciencia, solo puede ajustarse a un comportamiento moral, pero no poseerlo”. 

Un espacio para pensar la educación desde lo humano 

A lo largo de las dos jornadas, el congreso ha combinado conferencias plenarias y sesiones paralelas para abordar el florecimiento moral desde perspectivas diversas, entre ellas la literatura, la justicia restaurativa, el papel de la afectividad, la teología y los desafíos de la inteligencia artificial. Tal y como señaló Verónica Fernández, miembro del comité organizador y del comité científico del congreso, la aspiración del encuentro era que este fuera “un lugar donde las ideas se intercambien con rigor, se fortalezcan las amistades y surjan nuevas colaboraciones”. 

Con este congreso, la Universidad Francisco de Vitoria ha vuelto a abrir un espacio de reflexión académica sobre una de las preguntas más decisivas para la educación contemporánea: cómo formar personas capaces no solo de actuar bien, sino de vivir bien, crecer en humanidad y contribuir al bien de la sociedad.

Recapiti
Bárbara Camba