24 marzo 2026
Este artículo pertenece al nº47 de la revista electrónica: “Proyección exterior de la economía española”. Haz clic aquí para leer la revista electrónica completa.
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“México es el primer país de Latinoamérica receptor de las exportaciones españolas de servicios, con el 25,1% del total exportado a la zona”.
“México es ya el sexto inversor en España en términos de stock”.
“La principal recomendación que daría a las empresas españolas es la necesidad de apoyarse en aquellos que ya conocen bien el mercado, incluido el respaldo institucional”.
“La imagen productiva de España es buena (tecnología, calidad, diseño, gestión…)”.
“La diplomacia económica, al igual que la cultural, la educativa, la de cooperación… constituye un elemento clave de nuestra política exterior en México”.
El Embajador de España en México, Juan Duarte, habla en esta entrevista con Proyección Exterior de la Economía Española de la situación y perspectivas económicas de México, su relación económica con Estados Unidos, las relaciones económicas con España, la presencia de empresas españolas, las oportunidades que ofrece el mercado mexicano, recomendaciones para las empresas, la imagen de España, etc.
- ¿Cómo valora las perspectivas económicas de México, desde el punto de vista económico y político? ¿Cuáles serían las principales fortalezas de la economía mexicana y las principales debilidades?
México es un gran país y mercado en sí mismo, pero también lo es como puerta de entrada al mercado norteamericano (con quien le une un Tratado de Libre Comercio) y el mercado latinoamericano. Gran parte de esa ventaja competitiva viene determinada por las ventajas de producción en México (la industria representa el 33,39% del PIB mexicano, el de mayor peso de los países OCDE); y su estructura abierta (alrededor del 73% del PIB mexicano lo genera el sector exterior). De hecho, es el 10º exportador (OMC, 2024) y 10º receptor global de Inversión Extranjera Directa (IED) (UNCTAD, 2024).
Juan Duarte Cuadrado, en una imagen de archivo. Embajada de España en México.
Por todo ello, no es de extrañar que México sea la segunda economía de América Latina y haya sido en los últimos años un país que no ha tenido grandes desequilibrios macroeconómicos, con crecimiento económico sostenido y solvencia financiera. El cambio de gobierno en Washington y la consiguiente aparición de nuevas tensiones arancelarias ha sumido 2025 en un marco de alta incertidumbre, pero lo cierto es que la economía mexicana está resistiendo, con una IED muy por encima de la esperada y una estimación de crecimiento para 2025 de 0,7% del PIB (INEGI, enero 2026) que aleja el fantasma de la recesión. De hecho, la previsión del crecimiento, según los últimos datos del FMI para 2026, es de 1,3% y 2,1% para 2027.
Además, podemos ver que su ubicación geográfica constituye uno de sus principales activos: más de 3.100 km de frontera con Estados Unidos y 54 cruces fronterizos operativos facilitan una integración profunda en las cadenas de valor industriales norteamericanas, muy impulsada por los acuerdos de libre comercio en América del Norte.
Por otra parte, con 130,9 millones de habitantes, el país cuenta con una amplia base laboral, con un 67,1% de la población en edad de trabajar, y con un alto nivel de cualificación, ocupando el primer lugar de la OCDE en educación técnica y el segundo en número de ingenieros dentro de su población activa (OCDE, 2021).
A esto todo esto hay que sumar que la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia (2024–2030) ha marcado el inicio de un periodo de fortalecimiento de la política industrial y de atracción de inversión. El plan industrial, conocido como Plan México, prevé la canalización de 270.000 M. de dólares estadounidenses de inversión distribuidos en más de 2.700 proyectos en sectores estratégicos como automoción, industria agroalimentaria, semiconductores, aeronáutica, agroalimentación y farmacéutica entre otros.
A ello se suman ambiciosos proyectos de ampliación de infraestructuras, necesarios para acompañar dichos flujos de inversión, entre ellos: más de 3.000 km de vías ferroviarias para pasajeros y mercancías; modernización de puertos e infraestructura logística; más de 4.000 km de carreteras y un amplio programa de inversión hídrica. Igualmente, la reciente reforma energética busca estabilizar el marco regulatorio, creando las condiciones adecuadas para recuperar la inversión privada en el sector, tras algunos años de estancamiento. Todos estos cambios representan nuevas oportunidades para México en general y para las empresas españolas en particular.
No obstante, como en todas las economías, también existen aspectos más críticos en los que es importante seguir trabajando desde las instituciones oficiales y así lo está haciendo el Gobierno de México en ámbitos como:
- La necesidad de seguir luchando contra la informalidad económica, que representa el 24,8% del PIB y el 54,8% de los trabajadores, según datos oficiales.
- Seguir abordando soluciones para cierto déficit de infraestructuras de energía, agua o transporte y comunicaciones del país, que ha sido reiteradamente identificado como una de las barreras para impulsar el crecimiento estructural. Aquí el gran reto es el equilibrio entre necesidades de inversión pública, la necesidad de controlar el déficit y el endeudamiento público y una adecuada estrategia de coinversión con el sector privado.
- Continuar apostando por la mejora de la seguridad, ya que es una de las grandes preocupaciones de la población mexicana en todas las encuestas, que evidentemente también tiene impacto en la vida económica.
- La necesidad de diversificación para reducir la dependencia de EE. UU., que representa más del 80% de exportaciones, más del 40% de la Inversión Extranjera Directa, alrededor del 97% de las remesas y en torno al 60% de los turistas. Todo ello hace al país especialmente vulnerable en materia de política comercial coercitiva.
- En particular, ¿cómo valora las perspectivas de sus relaciones con Estados Unidos? ¿Puede México seguir siendo considerado como una base para exportar a Estados Unidos?
Juan Duarte Cuadrado, en una imagen de archivo. Embajada de España en México.
México es un país fuertemente vinculado con la economía estadounidense, como decía anteriormente, impulsado por los acuerdos comerciales que unen ambos países desde 1994 (NAFTA) en 2020, sustituido por el actual TMEC. Ahora se está en un momento clave para definir la hoja de ruta que guiará a ambos países en un futuro próximo. La fecha clave será seguramente el 1 de julio de 2026, cuando está previsto que se reúna el comité conjunto de los tres países para ver si se renueva, se revisa o se termina el TMEC. Dada la integración actual de las economías, es dudoso pensar en un escenario donde no exista un acuerdo de libre comercio amplio y generalizado.
De hecho, y pese a la incertidumbre actual, ninguna agencia de rating ha realizado ningún movimiento reciente, manteniendo positiva la visión a medio plazo sobre la oportunidad para México que puede ser el marco actual (incluso aun con un cambio de condiciones), para continuar reforzando tanto el nearshoring como el valor de contenido regional, sobre cuya base se sigue impulsando el Hecho en México.
- ¿Cuál es la situación de la negociación de la renovación del Tratado de Libre Comercio entre la UE y México? ¿Cuándo se prevé que entre en vigor?
Las relaciones comerciales entre la UE y México se enmarcan en el Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación, conocido como Acuerdo Global, en vigor desde el 1/10/2000. Las negociaciones para su modernización se iniciaron en mayo de 2016 y se alcanzó un Acuerdo de Principio en abril de 2018. El Acuerdo estuvo durante un largo período pendiente de aprobación, debido fundamentalmente a las preocupaciones manifestadas por México en materia de energía hasta que, finalmente, han concluido las negociaciones y se está pendiente de la firma del acuerdo.
El acuerdo modernizado liberaliza más del 85% de las líneas arancelarias, de forma que el 99% de los productos intercambiados estarán libres de arancel. Además, establece nuevas normas destinadas a simplificar y acelerar los procedimientos aduaneros, la protección de los derechos de propiedad intelectual e industrial, mayor acceso a los mercados de contratación pública, reglas de origen más favorables o el reconocimiento mutuo de certificaciones y acreditaciones, así como capítulos específicos de comercio y desarrollo sostenible, PYMES, lucha contra la corrupción y muy especialmente, protección de inversiones.
Juan Duarte Cuadrado, en la Feria de Arte de México.
El 3 de septiembre de 2025 la Comisión presentó una fórmula de adopción en dos fases: por un lado, un Acuerdo Global Modernizado completo, tal y como se ha concluido, que entraría en vigor tras la firma y ratificación por el Parlamento Europeo, el Consejo y los parlamentos nacionales; y un acuerdo de libre comercio “interino” separado, que reproduciría el contenido de las partes comerciales del Acuerdo Global bajo la competencia exclusiva de la UE, y que entraría en vigor en el momento de firma y ratificación por parte de las instituciones comunitarias, quedando en vigor de forma provisional hasta que el Acuerdo Global Modernizado entrara en vigor definitivamente. Esperemos que en los próximos meses pueda producirse la cumbre UE-México y la firma del acuerdo.
- ¿Cómo valora la presencia económica-empresarial española en el país, su evolución reciente y sus perspectivas cara al futuro? ¿Se ha visto afectada esta presencia por las divergencias “políticas” entre España y México que se han producido en los últimos tiempos?
Las relaciones bilaterales económicas entre España y México son fuertes y fluyen de forma automática entre ambos países, con un goteo continuo de nuevas empresas e inversores, en ambas direcciones.
México es el primer destino de la exportación española a América Latina (29,7% del total), el sexto mercado más importante fuera de la Unión Europea (detrás de Reino Unido, EE. UU., Marruecos, Turquía y China) y el 13º a nivel mundial. En 2024 se registraron 11.483 empresas exportadoras a México de las que 4.892 (42,6%) son regulares. Adicionalmente, México es el primer país de Latinoamérica receptor de las exportaciones españolas de servicios, con el 25,1% del total exportado a la zona y un 2,1% del total exportado por España en 2024.
Si observamos la inversión, que es lo que verdaderamente marca el carácter estratégico de la interacción entre ambas economías, la IED española ha crecido a una tasa media anual del 7,5% entre 2007 y 2024 con una evolución prácticamente ininterrumpida, que ha convertido a México en el tercer destino de la IED española después de Reino Unido y EE. UU. Este posicionamiento se ha mantenido desde 2018.
De hecho, la secretaria de Economía de México sitúa a España como segundo inversor por detrás de EE.UU. y registra 5.621 empresas de capital español, nuevamente segundo país por detrás de EE. UU. en número de empresas; y nuestras estimaciones de empleo sitúan entre medio millón y un millón el empleo directo e indirecto creado, respectivamente. Por su parte, México es ya el sexto inversor en España en términos de stock, primer país de renta media, que representa más del 50% del stock de capital multilatino en España.
Según el barómetro de clima de negocios de la inversión española en México, de junio de 2025, la mayoría de las compañías anticipa una evolución estable o favorable en los principales indicadores de negocio: facturación, empleo e inversión. Un 36% de las empresas encuestadas consideran que van a incrementar la inversión y un 61% prevé mantenerlas sin cambios.
- ¿Qué recomendaciones generales daría a las empresas españolas para abordar el mercado de México?
Juan Duarte Cuadrado, en una imagen de archivo. Embajada de España en México.
Hay que tener en cuenta que el mercado mexicano en ocasiones puede ser complejo. Para lo bueno y lo no tan bueno, México son muchos Méxicos a la vez, lo que genera que haya espacio para casi todo, pero al mismo tiempo exige