IA en decoración e interiorismo: claves para usarla bien según Alberto Sanz, Director de Innovación y profesor en IDEQUO.
La Inteligencia Artificial ha cambiado la forma de trabajar de decoradores, arquitectos e interioristas. Alberto Sanz, arquitecto técnico, director de innovación y profesor en IDEQUO, lleva tiempo integrándola en su práctica profesional y en la formación que imparte. Su mirada no es la del entusiasta acrítico ni la del escéptico, es la del profesional que ya la usa a diario y sabe exactamente dónde ayuda y dónde no.
Accede a la entrevista completa en Elle Decoration.
Velocidad y amplitud creativa, sin restar protagonismo al diseñador
Lo primero que aporta la IA al interiorismo es tiempo. Lo que antes requería horas de pruebas, renders y búsqueda de referencias ahora puede resolverse en minutos. Pero Alberto señala algo más interesante que la velocidad: la IA te saca de tu propia cabeza. Propone combinaciones, atmósferas y enfoques que un diseñador quizá no habría considerado de entrada, no porque sea más creativa, sino porque ha procesado una cantidad de referencias mucho mayor que cualquier persona.
El resultado es que el proceso creativo se vuelve más exploratorio. Se pueden ver varias direcciones en paralelo antes de comprometerse con ninguna, y eso mejora la toma de decisiones.
Sus límites son tan importantes como sus capacidades
Sanz es claro en este punto: la IA sugiere, no diseña. No entiende al cliente, no conoce el presupuesto, no sabe si ese sofá entra por la puerta. Funciona bien en lo visual, pero falla en lo práctico. Y hay un límite más sutil que conviene tener presente: si no tienes criterio claro como diseñador, la IA te devolverá ruido. Bonito, pero ruido. Se puede pasar horas generando imágenes y acabar exactamente donde se empezó.
Cómo la usan los interioristas en su trabajo diario
En fases iniciales, sirve para explorar conceptos antes de dibujar nada. En fases más avanzadas, para transformar bocetos o planos en imágenes presentables al cliente sin esperar al render definitivo. También se usa para crear moodboards con identidad propia, redactar memorias, estructurar presentaciones o justificar decisiones de diseño.
Lo común en todos los casos es que permite centrarse más en pensar el proyecto y menos en pelearse con el proceso.
Impacto real en presupuesto y tiempo
La IA no abarata el diseño, pero optimiza las decisiones antes de que cuesten dinero. Explorar materiales, distribuciones o estilos sin prototipos ni renders complejos significa equivocarse antes y más barato. Y cuando el cliente entiende el proyecto con claridad desde el principio, hay menos cambios en obra, que es donde los errores realmente se pagan.
En cuanto al tiempo, el impacto es prácticamente inmediato. Lo que antes llevaba días puede estar resuelto en minutos. Pero Sanz añade un matiz: si no se sabe con claridad qué se busca, se puede perder más tiempo generando opciones sin rumbo que el que se habría tardado trabajando de forma tradicional.
IA como aliada, no enemiga. Pero exige estar a la altura
La IA no viene a sustituir al interiorista. Viene a hacer más evidente quién tiene criterio y quién no. Cuando todos acceden a las mismas herramientas, lo que diferencia a un profesional es cómo las usa. En palabras de Sanz: es como pasar de ir en bici a ir en moto. Se llega antes, pero hay que saber conducir.
El futuro
La evolución que Sanz anticipa apunta hacia sistemas que conecten diseño, materiales, presupuesto y viabilidad en tiempo real, y que no requieran instrucciones complejas sino una interacción más natural, como trabajar con un colaborador más en el estudio. Dentro de unos años, nadie hablará de “interiorismo con IA”. Se hablará simplemente de interiorismo, en un contexto mucho más potente.
Y cuanto más avance la tecnología, más valor tendrá lo que no se puede automatizar: la sensibilidad, la intención y la mirada propia del diseñador.