LA ENTREVISTA | Dr. Enric Carreras, el alma del REDMO - Fundación Josep Carreras contra la leucemia

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LA ENTREVISTA | Dr. Enric Carreras, el alma del REDMO

Hay vidas que se dedican a salvar otras. A menudo, lejos de los focos, con una exigencia silenciosa y una responsabilidad inmensa. La del doctor Enric Carreras es una de ellas.

Durante años, desde el REDMO y de la mano de la Fundación Josep Carreras, ha contribuido a hacer posible aquello que para muchos pacientes parecía una quimera: encontrar un donante compatible.

Su mirada rigurosa, su compromiso y su manera de entender la medicina, poniendo siempre a las personas en el centro, han contribuido a convertir el REDMO en un verdadero puente entre vidas: una oportunidad para miles de pacientes en todo el mundo y la expresión de la generosidad de más de 520.000 personas dispuestas a donar.

Doctor, si tuviera que definirse en pocas palabras, ¿cómo lo haría?
Quizás diría que soy una persona obsesionada con alcanzar la máxima perfección posible en todo lo que hago, anteponiendo los intereses de los pacientes y de las personas de mi entorno a los míos propios.

Cuando el señor Josep Carreras enfermó de leucemia, ¿dónde estaba usted y cómo lo vivió?
Lo viví de una manera muy directa. En ese momento era adjunto del Servicio de Hematología del Hospital Clínic y, un día, nuestro jefe, el profesor Ciril Rozman, me dijo: “Enric, hoy deberías quedarte de guardia, porque nos trasladan desde París a un paciente muy especial”.

«El profesor Ciril Rozman me dijo: Enric, hoy deberías quedarte de guardia, porque nos trasladan desde París a un paciente muy especial»

Hay un elemento que inevitablemente despierta curiosidad: su apellido “Carreras”. Es pura coincidencia, ¿verdad? ¿Le ha regalado alguna anécdota?
¡Ninguna relación familiar con el señor Josep Carreras! Y anécdotas… quizá el día en que, en un teatro lleno hasta la bandera en Asunción (Paraguay), donde fui a recoger un premio para la Fundación, me presentaron como “tenemos el honor de contar entre nosotros con el hermano del tenor Josep Carreras”. ¡No sabía qué cara poner!

¿Cómo empezó su vínculo con la Fundación? ¿Qué recuerdos guarda de los primeros años?
Los primeros años fueron muy difíciles para mí y para mi familia. Trabajaba en el hospital de 8 a 16 h y en la Fundación de 16 a 20 h cada día. Tuve que formarme de manera repentina y rápida tras la pérdida de nuestro querido director anterior, el profesor Ricardo Castillo.

¿Cuál ha sido su papel en la Fundación y en el REDMO durante todo este tiempo?
Mi trabajo ha sido intentar dirigir de la mejor manera posible un equipo humano muy bien formado, procurando ayudarles en todo lo necesario para mejorar el desarrollo de su labor. Hay que tener en cuenta que yo venía del mundo hospitalario y que este trabajo y el de dirigir un registro de donantes son totalmente diferentes; tuve que aprenderlo todo.

El REDMO se ha convertido en una pieza clave de la Fundación. ¿Qué ha supuesto para usted formar parte de su desarrollo?
Ha sido un gran honor. Después de haber sido ocho años presidente del Grupo Español de Trasplante Hematopoyético (GETH), poder seguir colaborando con compañeros de las distintas unidades de trasplante del país desde el REDMO supuso un gran reto. Sabía que cuanto mejor hiciéramos nuestro trabajo, mejor atendidos estarían todos los pacientes que necesitaran un trasplante.

«En los últimos 25 años, el perfeccionamiento de la técnica del trasplante ha sido impresionante y los resultados han mejorado notablemente»

En este recorrido, ¿qué avances destacaría especialmente en el ámbito del trasplante y la donación?
Los avances han sido realmente espectaculares. En los últimos 25 años, el perfeccionamiento de la técnica del trasplante ha sido impresionante y los resultados han mejorado notablemente. Además, hemos pasado de disponer de donante solo para pacientes con un familiar compatible a contar con donantes voluntarios no familiares para prácticamente todos los pacientes.

¿Cuál ha sido uno de los retos más importantes que ha tenido que afrontar?
Probablemente, liderar de manera razonable, justa y consensuada un equipo de una veintena de personas, con intereses personales y profesionales muy diversos, que a menudo, incluso, sabían mejor que yo qué había que hacer para alcanzar los objetivos.

Cabe destacar su dedicación y el esfuerzo constante por lograr nuestro objetivo: encontrar un donante para cada paciente que lo necesite y contribuir a hacer posible el trasplante.

Un buen momento…
En realidad, cada día tenía su momento especial: una pausa para el café, una conversación en el pasillo, una comida compartida, una reunión con anécdotas…

Uno difícil…
La necesidad de defender el REDMO frente a fuerzas externas que, en dos ocasiones, han intentado asumir el registro desvinculándolo de la Fundación Josep Carreras.

Hay momentos como la pandemia de la COVID-19 que también marcaron especialmente. En ese contexto impulsó la iniciativa “¡Buenos días, Fundación!”. ¿Cómo nació y qué significó?
Nació de la angustia de pensar en todas las personas de la Fundación que, de un día para otro, pasaron de trabajar codo con codo a hacerlo solas desde casa. Sentí que había que encontrar algo que les ayudara a empezar el día con un poco de ánimo. Así nacieron aquellos correos matutinos con santoral, efemérides, música, chistes, anécdotas y comentarios… Unos correos que finalmente se alargaron más de cuatro meses y que incluso quedaron recopilados en un libro.

«Poca gente sabe que también he trabajado como delineante industrial o como disc jockey»

Usted nunca deja de sorprendernos…
(Ríe) ¡Eso no es nada! Poca gente sabe que también tengo el título y he trabajado como delineante industrial, o como disc jockey, o que tengo tres especialidades médicas: Hematología y Hemoterapia, Medicina Interna y Medicina Aeronáutica.

En esta trayectoria, ¿alguna historia que le haya marcado especialmente?
¡Muchas! Pero una de las que más recuerdo es cuando conseguimos que un donante de la otra punta del mundo donara médula ósea simultáneamente para dos hermanas con una enfermedad congénita. Hoy, ambas están curadas.

Si tuviera que definir a esta comunidad de donantes con una sola palabra, ¿cuál sería?
Más que una palabra, diría una frase: solidarios hasta la médula. Hay que ser muy altruista para aceptar donar a una persona que no conoces de nada, sabiendo que es un procedimiento seguro.

¿Cómo imagina el futuro del trasplante y del REDMO?
La llegada de la terapia celular, en sus diversas formas, hace pensar que la necesidad de donantes seguirá creciendo de manera exponencial. Quizás el trasplante tal como lo conocemos hoy desaparecerá, pero seguro que las células de donantes seguirán siendo esenciales en muchas terapias.

Y ahora, ¿cómo está viviendo esta nueva etapa vital?
¡No penséis que me he jubilado! Ya no soy director del REDMO, pero sigo colaborando como médico consultor.
Además, ahora es el momento de retomar una asignatura pendiente: dedicar más tiempo a mi familia —mi mujer, mis hijos y mis nietos— y también a mí mismo.

El test Imparable

  • Un libro: La sombra del viento
  • Una película: Blade Runner
  • Una palabra: Susurrar
  • Un referente: Mi padre, médico de familia de Torre Baró en la época de El 47
  • ¿Café o té? Café
  • ¿Hospital o despacho? Hospital
  • ¿Ordenado o caótico? Ordenado
  • ¿Con música o sin? Con música
Recapiti
Frank Perez