Las empresas españolas afrontan 2026 con perspectivas de crecimiento, aunque en un entorno cada vez más condicionado por la incertidumbre política, los cambios regulatorios y la tensión geopolítica. Así lo refleja el informe publicado el pasado mes de marzo, Perspectivas 2026, elaborado por KPMG y CEOE a partir de más de 1.200 directivos y empresarios.
España mantendrá un avance económico superior al de las principales economías europeas, con un crecimiento en torno al 2,2%, apoyado en la demanda interna y la inversión empresarial. No obstante, el contexto internacional, marcado por conflictos, fragmentación comercial y disrupciones tecnológicas, anticipa una evolución más moderada.
En este escenario, el tejido empresarial muestra resiliencia. Según el estudio, el 73% de las compañías prevé aumentar sus ventas en 2026, mientras que un 58% planea elevar sus inversiones y un 45% ampliar plantilla. Además, casi ocho de cada diez directivos valoran positivamente la situación actual de su empresa, y cerca de la mitad espera una mejora a corto plazo.
Sin embargo, este optimismo convive con una creciente preocupación por los riesgos estructurales. La pérdida de competitividad se consolida como la principal amenaza para el negocio, seguida de los cambios regulatorios, la inseguridad jurídica y la incertidumbre política. Como refleja el informe, un 62% de los empresarios reclama un marco normativo más estable que refuerce la confianza y favorezca la inversión.
La mejora de la rentabilidad continúa siendo la prioridad estratégica para dos de cada tres compañías. Para lograrlo, las empresas intensifican su apuesta por la transformación digital y la inteligencia artificial, que ya concentra el 58% de las prioridades de inversión. El objetivo principal es ganar eficiencia operativa, aunque persisten barreras como la falta de capacidades internas y la resistencia al cambio.
El nuevo contexto global también está obligando a revisar las estrategias de crecimiento. Más de un tercio de las empresas ya ha adaptado sus planes al entorno geopolítico y otro porcentaje similar se encuentra en proceso de análisis, con impacto directo en la internacionalización, las alianzas y la innovación.
En paralelo, la ciberseguridad gana peso como uno de los principales riesgos empresariales, en un entorno de creciente digitalización. Todo ello dibuja un escenario en el que la capacidad de adaptación, la gestión del riesgo y la ejecución estratégica serán determinantes para sostener el crecimiento.
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