En un momento en el que el sector asegurador se enfrenta al reto de evolucionar hacia modelos más sostenibles, la prevención deja de ser un concepto aspiracional para convertirse en una necesidad estratégica.
En este contexto, Felipe Pascual se ha consolidado como una de las voces que mejor entiende cómo conectar salud, negocio y bienestar real. Con una trayectoria ligada a la innovación en el ámbito del fitness y el bienestar, y tras años desarrollando modelos que convierten la teoría en práctica real, hoy lidera Goodlife: un ecosistema que propone una nueva forma de abordar la salud preventiva dentro del seguro.
Hablamos con él sobre el cambio de paradigma que vive el sector, el papel de la prevención como motor de transformación y cómo las aseguradoras pueden pasar de gestionar enfermedad… a construir salud de forma activa y medible.
El sector asegurador lleva años hablando de prevención… pero el modelo sigue siendo principalmente reactivo. ¿Qué está fallando?
Creo que el problema no es de intención, es de ejecución.
Todo el mundo habla de prevención, pero muy pocos la han convertido en algo accionable dentro del sistema.
Hasta ahora, la prevención ha sido más un concepto que una herramienta real de gestión. No estaba integrada en el día a día del asegurado, ni conectada con datos, ni vinculada a decisiones.
Y ahí es donde está el cambio: la prevención solo funciona cuando deja de ser un discurso… y pasa a ser un sistema.
En un contexto donde la prevención empieza a ganar protagonismo dentro del sector asegurador, ¿qué papel juega Goodlife en este nuevo enfoque de la salud?
Goodlife nace precisamente para resolver una carencia clara del sector:
la prevención siempre ha estado en el discurso… pero rara vez en la operativa.
Nuestro papel es convertir esa prevención en algo real, accionable y medible dentro del modelo asegurador.
No hablamos solo de recomendar hábitos o lanzar contenidos, sino de trabajar sobre datos objetivos, identificar riesgos de forma temprana y activar planes personalizados a nivel online y presenciales que acompañen al usuario en el tiempo.
Ahí es donde está el cambio: pasamos de una prevención pasiva a una prevención activa, integrada en el día a día del asegurado.
Y eso no solo mejora la salud de las personas, también permite a la aseguradora anticiparse, tomar mejores decisiones y construir un modelo mucho más sostenible.
Estamos viendo un envejecimiento claro de la población asegurada. ¿Tiene sentido seguir abordándolo solo desde la asistencia… o hay que cambiar completamente el enfoque?
El envejecimiento no es el problema. El problema es cómo llegamos a esa edad.
Durante años, el modelo ha estado centrado en intervenir cuando el deterioro ya es evidente. Pero hoy tenemos la oportunidad de hacer algo distinto: trabajar el enjuvenecimiento.
Y cuando hablamos de enjuvenecimiento, no hablamos de estética ni de tendencias, hablamos de mantener la funcionalidad, la energía y la calidad de vida el mayor tiempo posible.
Eso cambia completamente el enfoque del seguro. Porque ya no se trata solo de cubrir el riesgo, de responder reparando,… se trata intervenir preventivamente para alargar los años de vida saludable y sostenible.
¿Qué os diferencia de otras soluciones que ya existen?
Hay muchas soluciones en el mercado, pero la mayoría se quedan en una parte del proceso. Algunas digitalizan, otras ofrecen servicios médicos, otras generan engagement… pero pocas conectan todo eso en un sistema coherente.
Nosotros trabajamos sobre tres pilares:
- evaluiación real (con datos y biomarcadores)
- personalización del plan de acción
- seguimiento continuo
Y, sobre todo, lo llevamos a la práctica.
¿Cómo impacta Goodlife en una aseguradora?
Impacta donde realmente importa: en el negocio.
Primero, reduces siniestralidad, porque llegas antes y previenes cronicidades. Segundo, mejoras la relación con el asegurado, porque pasas de ser reactivo a estar presente en su día a día.
Y tercero, te diferencias en un mercado donde cada vez cuesta más hacerlo.
Al final, el cambio es muy claro: dejas de gestionar enfermedad (reparación) para empezar a gestionar salud (prevención).
Muchas soluciones fallan porque el usuario no las usa. ¿Cómo resolvéis esto?
Porque hemos aprendido mucho con nuestra experiencia en Sano Center: no se trata solamente de ofrecer servicios, sino de generar hábitos. Si el usuario no cambia su comportamiento, no hay impacto.
Por eso trabajamos mucho la experiencia:
- utilidad real
- personalización y acompañamiento
- y elementos de motivación como recompensas o dinámicas de engagement
Pero siempre con un objetivo claro: que el usuario pase a la acción.
¿Cómo equilibráis tecnología y acompañamiento?
La tecnología es clave, pero no es suficiente.
Sirve para detectar, para medir, para anticipar…pero el cambio real viene cuando hay acompañamiento.
Nosotros trabajamos con un modelo híbrido: tecnología para entender lo que pasa, y profesionales para ayudarte a cambiarlo. La capa digital permite accesibilidad universal, pero la red de centros deportivos Goodlife a nivel nacional permite aterrizar físicamente la experiencia del cliente, que se alimenta de la socialización comunitaria asociada.
Porque la salud no es solo información. Es acción sostenida en el tiempo.
¿Cómo ves el sector en 5 años?
Lo veo mucho más conectado con el comportamiento del usuario. Veremos productos más dinámicos, donde la prevención tenga un peso real, y donde los datos permitan ajustar decisiones de forma continua.
El seguro dejará de activarse cuando aparece el problema… y comenzará una interacción permanente con el asegurado para favorecer un bienestar sostenible en todos los momentos vitales.