Protocolos de Bioseguridad en Odontología | Laboratorios KIN

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La implementación de protocolos de bioseguridad protege a pacientes y personal de la clínica odontológica, e incluye medidas básicas como higiene de manos, uso de equipos de protección personal (EPP), esterilización y desinfección, así como una gestión segura de residuos. Sin embargo, para romper la cadena de transmisión, es esencial identificar los riesgos actuales y establecer protocolos claros que refuercen la seguridad en la consulta. 

Evolución de la bioseguridad

El conjunto de medidas preventivas diseñadas para minimizar el riesgo de transmisión de agentes infecciosos en entornos sanitarios, lo que conocemos como bioseguridad, se aplica en odontología también, sobre todo en lo que respecta a la prevención de infecciones cruzadas entre pacientes y personal médico. 

Tras la pandemia, la bioseguridad se reforzó, aplicándose de manera más sistemática: revisión constante de los riesgos de contagio, seguimiento de protocolos estandarizados, verificación del cumplimiento normativo y uso de tecnología digital para mejorar la seguridad. 

La Organización Mundial de la Salud cuenta con una Estrategia global de prevención y control de infecciones (IPC) y, además, con un Plan de acción y marco de seguimiento 2024–2030 para apoyar su implementación.

Principios fundamentales de bioseguridad: precauciones estándar

Las precauciones estándar deben aplicarse a todos los pacientes independientemente de su estado de salud: higiene de manos, uso de EPP, esterilización del instrumental y desinfección de superficies, además de la gestión de residuos sanitarios.

Estas son la base del control de infecciones de acuerdo con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, el Consejo General de Dentistas de España y la OMS.

1. Higiene de manos

La OMS considera la higiene de manos una de las medidas más importantes y eficaces para prevenir infecciones en la atención sanitaria. Se debe hacer con agua y jabón o soluciones hidroalcohólicas. En odontología, el equipo de la clínica debe lavarse las manos antes del contacto con el paciente y de la realización de procedimientos asépticos, así como después de entrar en contacto con fluidos biológicos, con el propio paciente o tras tocar superficies cercanas a este. 

2. Equipos de protección personal 

El buen uso de los EPP protege tanto al personal de la clínica como a los pacientes, siendo los elementos básicos: guantes desechables, mascarillas (quirúrgicas o de alta filtración), gafas de protección o pantallas faciales y batas clínicas. 

Dicho esto, cabe destacar que los procedimientos con turbinas y ultrasonidos son delicados por su capacidad para dispersar partículas infecciosas, por lo que en estos casos se recomienda emplear mascarillas de alta filtración y combinar medidas de control de aerosoles: uso de dique de goma, aspiración de alto volumen, sistemas de filtración HEPA y ventilación cruzada.

3. Desinfección de instrumental y superficies

Según su uso, el instrumental odontológico se clasifica en crítico, semicrítico y no crítico.

Instrumental crítico Entra en contacto con tejidos internos o sangre. Requiere esterilización completa.
Instrumental semicrítico Toca mucosas o áreas no estériles profundas. Necesita desinfección de alto nivel.
Instrumental no crítico Solo toca piel intacta o superficies externas. Basta con desinfección media o baja.

De acuerdo con las medidas recomendadas por el Ministerio de Sanidad, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y el Consejo General de Dentistas, los pasos a seguir para asegurar que el instrumental esté libre de gérmenes son:

Limpieza Retirar restos visibles de sangre, saliva y residuos orgánicos.
Desinfección Aplicar productos desinfectantes homologados para eliminar la mayoría de microorganismos.
Esterilización Usar autoclave u otros métodos aprobados para eliminar todos los microorganismos.
Control biológico Realizar controles periódicos (tiras biológicas o indicadores) para verificar que la esterilización funciona correctamente.

4. Gestión de residuos sanitarios

Las clínicas han de cumplir con la normativa vigente en cuanto a gestión de residuos sanitarios, siendo estos biológicos, punzocortantes y químicos

Biológicos Restos de sangre, saliva, tejidos o materiales que puedan estar contaminados con microorganismos.
Punzocortantes Agujas, bisturís, limas o instrumentos que puedan cortar o pinchar.
Químicos Productos de limpieza, desinfectantes y otros químicos utilizados.

Solo se pueden usar contenedores homologados para cada tipo de residuo, separándolos y eliminándolos según los procedimientos establecidos por la normativa española y autonómica.

Cómo identificar y gestionar los riesgos en la clínica odontológica

Identificar los riesgos presentes en la clínica odontológica es el paso previo para poner en práctica medidas de bioseguridad. Entre los principales factores a considerar están la producción de aerosoles, el contacto con fluidos biológicos, el uso de instrumentos punzantes y cortantes, así como la alta rotación de pacientes, que aumenta la probabilidad de exposición. 

Para prevenir que se propaguen infecciones, los protocolos de bioseguridad se basan en las tres partes de la cadena de transmisión: fuente de infección, vía de transmisión y huésped susceptible. Dicho de otra forma: el lugar o la persona de donde proviene el germen, cómo se transmite (a través del aire, la saliva, la sangre o el contacto con superficies contaminadas) y la persona que corre mayor riesgo de enfermarse.

El objetivo de cualquier protocolo de bioseguridad no es otro que interrumpir esta cadena.

1. Flujo de pacientes

Ciertas medidas, como programar citas escalonadas para que no haya demasiadas personas al mismo tiempo en la clínica, reducir los tiempos de espera en la sala, hacer un triaje previo y digitalizar formularios para evitar el contacto con papel, ayudan a reducir el riesgo de contagio a la par que mejoran la eficiencia de la clínica dental. 

2. Formación del personal

Un protocolo de bioseguridad solo funciona si todo el personal lo aplica correctamente y, para ello, se requiere formación continua, simulaciones reales en el propio centro odontológico y un análisis periódico de la normativa. Lo ideal es designar a una persona responsable de bioseguridad entre los miembros del equipo de la clínica.

3. Digitalización 

La digitalización reduce el contacto físico y mejora la trazabilidad, por eso resulta tan útil tener historia clínica completa sobre el paciente en el ordenador, consentimientos firmados y opciones de teleodontología para poder llevar un seguimiento a distancia o resolver dudas. Las herramientas tecnológicas también facilitan auditorías y controles de calidad.

Recapiti
Maria del Mar Ferrándiz Lorenzo