En 2014, Inveready apostó por Avizorex Pharma, una spin-off surgida de la Universidad Miguel Hernández (UMH), fundada por Carlos Belmonte, catedrático de Fisiología de la misma universidad y Patrick Tresserras, CEO de la compañía, con el objetivo de desarrollar nuevas terapias oftalmológicas a partir de investigación académica de primer nivel. Más de una década después, esa apuesta se ha convertido en un caso de éxito excepcional dentro del ecosistema biotech español. Inveready participó en el capital ya desde el momento de generar la transferencia de la tecnología a la Compañía.
El recorrido de Avizorex ejemplifica el ciclo completo de creación de valor en biotecnología: desde la transferencia de tecnología universitaria hasta la llegada al mercado de un medicamento innovador. Tras validar su tecnología y avanzar en el desarrollo de su principal activo, la compañía firmó un acuerdo estructurado de licencia con Aerie Pharmaceuticals, una compañía estadounidense especializada en oftalmología. Este tipo de operaciones permite maximizar el valor del activo, transfiriendo el desarrollo clínico avanzado y la comercialización a un socio industrial con escala global.
Posteriormente, Aerie fue adquirida por Alcon, líder mundial en el sector oftalmológico, lo que supuso un salto cualitativo en la capacidad de desarrollo y comercialización del producto. Este proceso culmina en 2025 con el inicio de la comercialización en Estados Unidos de Triptyr, el fármaco para el tratamiento del ojo seco desarrollado a partir de la tecnología original de Avizorex.
Este hito tiene un significado especialmente relevante: Avizorex se convierte en la primera start-up española que completa todo el ciclo de valor en biotecnología, desde la licencia inicial de una tecnología académica hasta la comercialización efectiva de un medicamento en un mercado global, con el consiguiente inicio del cobro de regalías.
Más allá del éxito financiero, este caso pone de manifiesto la capacidad del ecosistema español para generar innovación biomédica de impacto global. También refuerza el papel del venture capital como catalizador clave en las primeras fases, aportando no solo f inanciación, sino también acompañamiento estratégico en la construcción de compañías y en la ejecución de operaciones complejas.
En Inveready, estamos especialmente orgullosos de haber acompañado a Avizorex en este recorrido, contribuyendo a transformar ciencia en soluciones terapéuticas reales. Este caso marca un precedente y sienta las bases para que nuevas compañías sigan este camino, consolidando a España como un actor relevante en la innovación biotecnológica internacional.