¿Cómo hay que llevar las bicicletas en el coche? Aquí tienes cinco formas

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Cada vez es más habitual transportar bicicletas en el coche, pero no todas las formas de hacerlo son igual de seguras ni cumplen con la normativa. Desde llevarla en el interior hasta utilizar portabicicletas o un remolque, repasamos las cinco opciones más habituales y qué debes tener en cuenta en cada una para evitar riesgos y sanciones.

Llevar la bicicleta en el coche es legal y seguro siempre que vaya bien sujeta para evitar desplazamientos durante la marcha. Puedes transportarla en el interior del vehículo, en un portabicicletas de techo o de portón trasero, o sobre un soporte de bola de remolque, según el espacio y la frecuencia de uso. En todos los casos, es fundamental no tapar la matrícula ni las luces y asegurarse de que la carga no suponga un riesgo en caso de frenazo.

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¿Se puede llevar una bici dentro del coche?

Sí, se puede. De hecho, es la opción más sencilla y económica si cuentas con espacio suficiente. No necesitas instalar nada, pero eso no significa que puedas colocarla de cualquier manera.

Si decides llevar la bicicleta dentro del coche, lo primero es asegurarte de que no interfiera en la conducción. Debes mantener tu libertad de movimientos, el campo de visión y la atención en la carretera en todo momento. Esto implica, en muchos casos, abatir los asientos traseros e incluso desmontar alguna rueda para que encaje bien.

También es fundamental que la bicicleta vaya correctamente sujeta. No basta con apoyarla sin más: en caso de frenazo brusco o accidente, podría desplazarse dentro del habitáculo y golpear a los ocupantes. Por eso, conviene fijarla con cinchas o aprovechar puntos de anclaje del maletero, evitando siempre dejar objetos sueltos en el interior del vehículo.

Esta opción tiene además algunas ventajas claras: no afecta al consumo ni a la aerodinámica del coche y reduce el riesgo de robo al no quedar la bici a la vista. A cambio, sacrifica espacio y puede resultar incómoda si viajas con más personas o llevas equipaje.

Cómo llevar bicicletas con portabicicletas de portón trasero

El portabicicletas de portón trasero se fija al portón del coche mediante un sistema de correas ajustables y permite transportar una o varias bicicletas sin ocupar espacio dentro del vehículo, que al final es una de sus principales ventajas.

Es una solución práctica si lo vas a usar de forma puntual. No necesitas instalar nada de forma permanente en el coche y, una vez le pilles el truco, puedes montarlo y desmontarlo en pocos minutos. Además, suele ser más económico que otros sistemas como el portabicicletas de bola.

A cambio, tiene algunas limitaciones. Con las bicicletas montadas, acceder al maletero resulta incómodo o directamente imposible. Y si no se ajusta bien desde el principio, puede acabar dejando marcas en la carrocería.

En cuanto a la normativa, aquí sí conviene afinar. Al ir colocado en la parte trasera, la carga va a sobresalir, pero dentro de unos límites: no puede superar el 15% de la longitud del vehículo. Para saber cuánto espacio te da la normativa, basta con que multipliques el largo del coche por 0,15.

Además, es obligatorio señalizar esa carga con la señal V-20. Y hay otro punto importante: el portabicicletas no puede tapar la matrícula ni los pilotos traseros. Si lo hace, tendrás que añadir una placa de matrícula adicional y un sistema de iluminación en el propio portabicis para que todo sea visible.

El portabicicletas no puede sobresalir más del 15% de la proyección en planta del vehículo. En el caso de un vehículo de cuatro metros, podrá sobresalir como máximo 60 cm

La instalación debe ser segura y correcta, de tal forma que tanto el sistema como la carga no puedan arrastrar, caer, o desplazarse de manera peligrosa

La carga que sobresalga por detrás del vehículo debe

No podrán sobresalir las bicicletas transportadas por los laterales del vehículo (incluyendo los retrovisores)

El sistema no puede ocultar dispositivos de alumbrado o señalización, en ese caso, debes instalar todos los dispositivos de alumbrado y placa de matrícula en la parte exterior del portabicicletas

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El portabicicletas de bola de remolque

Esta es una de las opciones más cómodas si sueles llevar la bici con cierta frecuencia. Se instala sobre el enganche del coche y permite transportar varias bicicletas con bastante estabilidad, algo que se nota sobre todo en viajes largos.

Una de sus principales ventajas es la facilidad de uso. Las bicicletas se colocan a una altura baja, sin necesidad de levantarlas demasiado, y quedan bien sujetas desde el principio. Además, muchos modelos permiten acceder al maletero incluso con las bicicletas montadas, gracias a sistemas abatibles. También es una opción más segura con el vehículo en marcha, ya que resulta más estable que otros sistemas, con menos movimientos o vibraciones.

A cambio, es un sistema más caro y exige que el coche tenga instalada una bola de remolque homologada. Si no la tienes, hay que añadir ese coste y pasar por la correspondiente instalación.

En cuanto a la normativa, funciona de forma similar al portabicis trasero: la carga debe ir correctamente sujeta, señalizada con la V-20 y sin sobresalir lateralmente del vehículo. Además, como suele tapar la matrícula y las luces, estos portabicicletas incorporan una placa de matrícula y un sistema de iluminación propios, que deben estar correctamente conectados y visibles.

Cómo llevar bicicletas en el techo del coche (con baca)

El portabicicletas de techo se instala sobre las barras del coche y permite transportar la bici en vertical, sin ocupar espacio en el interior ni en la parte trasera. Es una opción interesante si quieres mantener libre el maletero, y además evita problemas con la matrícula o las luces, ya que no quedan ocultas.

Ahora bien, no es la alternativa más cómoda. Para colocar la bicicleta hay que levantarla hasta el techo, algo que puede resultar incómodo si pesa o si el coche es alto. A esto se suma un aspecto importante que conviene no perder de vista: la altura total del vehículo aumenta, por lo que hay que prestar atención al entrar en parkings, túneles o zonas con limitación de altura.

También se nota en la conducción. Al ir expuesta al viento, la bicicleta genera más resistencia aerodinámica, lo que puede traducirse en un mayor consumo de combustible y en algo más de ruido durante el trayecto. En cuanto a la normativa, no debe sobresalir lateralmente y debe ir bien sujeta, con el sistema correctamente anclado a las barras para evitar cualquier desplazamiento.

Transportar bicicletas en un remolque

No es la opción más habitual, pero puede tener sentido si necesitas llevar varias bicicletas o tienes por delante un viaje largo y no quieres ir encajándolas en el coche o dependiendo de un portabicis.

La principal ventaja es el espacio. Permite transportar varias bicis con comodidad, sin tener que desmontarlas ni hacer equilibrios para colocarlas. Además, no afecta al interior del coche ni al acceso al maletero, que al final también se agradece.

En el lado negativo, hay que señalar que se trata de la opción más cara. Además, necesitas un enganche de remolque y acostumbrarte a conducir con él: el coche se alarga, las maniobras cambian y hay que ir con algo más de cuidado, sobre todo al girar o aparcar, para no dañar otros vehículos.

A nivel de normativa, el remolque debe estar homologado, llevar su propia matrícula y sistema de iluminación, y la carga tiene que ir bien sujeta para evitar desplazamientos durante el trayecto.

Multas por transportar bicicletas en el coche de manera incorrecta

Más allá de elegir bien cómo llevar la bicicleta, hay algo que no conviene perder de vista: si no cumples con la normativa, no solo aumentas el riesgo en carretera, también te expones a una sanción.

No señalizar correctamente la carga que sobresale longitudinalmente del vehículo o de su proyección en planta sin adoptar las debidas precauciones

Circular con un vehículo cuando la carga oculta los dispositivos de alumbrado o señalización luminosa, placas o distintivos obligatorios

Si la carga cae a la vía por su mal acondicionamiento, creando grave peligro al resto de los usuarios

Circular con un vehículo cuya carga pueda arrastrar, caer, desplazarse de manera peligrosa o comprometer la estabilidad del vehículo, sin disponer de los accesorios que garanticen la adecuada protección

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María José Kieslich