ℹ Ansiedad en España: cómo identificarla y qué recursos de ayuda existen

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La ansiedad no es solo estar nervioso

España se sitúa entre los países europeos con mayor consumo de ansiolíticos, y los trastornos de ansiedad son el motivo de consulta en salud mental más frecuente en atención primaria. Sin embargo, muchas personas conviven con niveles de ansiedad patológicos sin saberlo, normalizando síntomas que no deberían formar parte de su día a día. La ansiedad deja de ser una emoción normal y adaptativa cuando se vuelve desproporcionada, persistente e interfiere con la vida cotidiana.

Síntomas que deberían alertarte

La ansiedad se manifiesta a tres niveles. A nivel físico: taquicardia, sudoración, tensión muscular crónica especialmente en mandíbula, cuello y hombros, problemas digestivos, dificultad para respirar y alteraciones del sueño. A nivel cognitivo: preocupación excesiva e incontrolable, pensamientos catastróficos recurrentes, dificultad para concentrarse y sensación de que algo malo va a pasar sin motivo concreto. A nivel conductual: evitación de situaciones que generan malestar, irritabilidad desproporcionada, incapacidad para relajarse y necesidad constante de control.

Si varios de estos síntomas están presentes la mayor parte de los días durante al menos seis meses, es probable que estemos ante un trastorno de ansiedad generalizada que merece atención profesional.

Tipos de trastornos de ansiedad más frecuentes

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por una preocupación excesiva sobre múltiples aspectos de la vida: trabajo, salud, familia, dinero. El trastorno de pánico implica crisis de angustia intensas con síntomas físicos tan potentes que muchas personas acuden a urgencias creyendo que sufren un infarto. La fobia social genera un miedo intenso y persistente a situaciones sociales donde la persona se siente observada o juzgada. El trastorno obsesivo-compulsivo produce pensamientos intrusivos repetitivos que la persona intenta neutralizar con rituales o comportamientos compulsivos.

Recursos de ayuda en el sistema público de salud

El primer paso es acudir al médico de cabecera, que puede evaluar los síntomas, descartar causas orgánicas y derivar al servicio de salud mental de la seguridad social. La psicología clínica y la psiquiatría están cubiertas por el Sistema Nacional de Salud, aunque las listas de espera varían enormemente según la comunidad autónoma. Mientras llega la cita especializada, el médico de cabecera puede iniciar tratamiento si lo considera necesario.

El teléfono de atención a la conducta suicida 024 y la línea de atención psicológica 028 ofrecen asistencia gratuita y confidencial las 24 horas para personas en crisis emocional. No es necesario estar en una situación extrema para llamar: cualquier persona que sienta que la ansiedad le sobrepasa puede contactar y recibir orientación.

Terapia psicológica: la herramienta más efectiva

La terapia cognitivo-conductual es el tratamiento con mayor evidencia científica para los trastornos de ansiedad. Se centra en identificar los patrones de pensamiento distorsionados que alimentan la ansiedad y en modificar las conductas de evitación que la mantienen. No se trata de aprender a relajarse, sino de cambiar la relación con los pensamientos ansiosos para que dejen de controlar la vida de la persona.

Si el sistema público no puede atender en un plazo razonable, los colegios de psicólogos de cada provincia mantienen listados de profesionales colegiados, y muchos consultorios privados ofrecen tarifas reducidas para personas con dificultades económicas.

Lo que puedes hacer desde hoy

Sin sustituir la ayuda profesional, hay estrategias que pueden reducir los niveles de ansiedad en el día a día: el ejercicio físico regular es ansiolítico natural con evidencia contrastada, la reducción de cafeína mejora significativamente los síntomas en muchas personas, las técnicas de respiración diafragmática activan el sistema nervioso parasimpático y reducen la activación ansiosa, y limitar el consumo de noticias y redes sociales disminuye la exposición a estímulos que alimentan la preocupación. Recuperar actividades de ocio analógico, como la lectura o los juegos de mesa en familia o con amigos, también ayuda a desactivar el estado de alerta. Y si estás emprendiendo un proyecto propio en España, aprender a separar trabajo y descanso es una herramienta clave para que la ansiedad no se cronifique.

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Eldys SM