La reputación o imagen digital es aquello que una persona ve cuando busca tu nombre en Internet: el prestigio que una persona o empresa tiene en Internet. Cuando hablamos de empresas es sencillo ver su reputación digital: habrá noticias, redes sociales corporativas, e incluso reseñas sobre sus servicios que nos ayudarán a saber como es. Pero, ¿qué pasa con las personas?
Mejorar la imagen digital es una tarea que en muchos casos se torna imprescindible: si estás buscando trabajo, o incluso si estás buscando pareja, lo primero que harán será buscarte en Google o en Chat GPT. ¿Y qué impresión se llevan de ti?
En este artículo, proporcionaremos los pasos a seguir para mejorar tu imagen digital con estrategia para poder controlar lo que Internet dice ti.
Paso 1: ¿Qué sabe Internet sobre ti?
El primer paso para mejorar tu imagen digital es saber qué es lo que hay sobre ti en Internet, es decir, el punto de partida. En este punto, podemos encontrarnos varios casos: desde la persona que no tiene nada sobre ella (imagen inexistente), hasta la persona que tiene noticias negativas (imagen perjudicial), pasando por diferentes estadios intermedios, como tener redes sociales personales, o información laboral disponible en el buscador.
Para saber qué hay sobre ti, basta con una búsqueda en Internet: el principal buscador (Google), así como algunas redes sociales (como X o Facebook) y también las inteligencias artificiales como ChatGPT o Gemini. Con esta búsqueda, podrás ver y analizar qué información hay sobre ti. ¿Hay algo negativo? ¿Hay algo positivo? ¿Es esta la imagen que quieres proyectar?
Paso 2: Elimina lo que no quieres que esté en Internet
Una vez que sabes lo que hay en Internet, puede que encuentres cosas que no quieres que estén ahí: pueden ser noticias negativas, como una condena o una acusación, pero también una entrevista que te hicieron con 11 años cuando fuiste representante de las fiestas de tu pueblo; un blog que creaste con 16 años cuando pensabas que ibas a ser la próxima revelación de la literatura y pusiste tu nombre completo; la cuenta de Facebook con 19 con todas las fotos de cuando salías de fiesta; la foto de un concurso que ganaste; las notas de unas oposiciones que no salieron bien, o sí, y que no quieres que estén disponibles para cualquiera; o tu información como dueño de la empresa en la que trabajas.
Para borrar el contenido, primero hay que determinar si está bajo nuestro control o no. Por ejemplo, tu cuenta de Facebook o tu blog es contenido que tú has creado, por lo que la mejor opción es intentar acceder a las plataformas para borrar tu mismo el contenido o hacerlo privado. Sin embargo, las páginas web con información empresarial o las noticias de periódicos no dependen de ti, por lo que hay que iniciar un proceso de eliminación de datos de Internet. En estos casos, nuestra recomendación es acudir a empresas especializadas en la eliminación de contenido en Internet: no solo será el proceso más sencillo, sino que podrás desvincularte de él y no incluir en tu día a día el trabajo que ello supone.
Paso 3: Crea nuevo contenido
No solo hay que evitar el contenido negativo o que no queremos que esté ahí. También es importante saber qué queremos que la gente vea de nosotros cuando nos busca en Internet. Para esto tienes que decidir que tipo de reputación digital quieres.
Puedes optar por una neutra, en la que haya algo de información sobre ti, pero moderadamente, o una más positiva, en la que expongas más datos de tu vida, siempre de manera controlada.
Por ejemplo, creando una página web, un perfil en LinkedIn, un perfil en Instagram, un blog… Todo ello puede ayudar a dar la imagen que tú quieres dar en Internet. Si necesitas ayuda para crear tu contenido y crear una imagen digital acorde a tu profesión, puedes contactar con nosotros y te ayudaremos a planificar y a construirla.
Paso 4: No te olvides de tu imagen digital
Es fácil realizar el trabajo de mejorar la imagen digital, ya sea eliminando el contenido o, si no es necesario, creando tus perfiles sociales y una página web, y luego olvidarte de ello. Sin embargo, esto es un error, ya que pueden aparecer nuevas informaciones negativas, o perder relevancia el contenido que hemos creado.
Por ello, es esencial mantener búsquedas periódicas y establecer un sistema de alertas para detectar el potencial contenido negativo antes de que se difunda, y poder actuar cuanto antes.