Inteligencia artificial, eficiencia y el nuevo abogado -

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Entrevista con Jorge Morell, experto en transformación digital y legaltech

La inteligencia artificial ya no es una tendencia futura, sino una realidad que está impactando directamente en el día a día de los despachos de abogados. Desde la productividad hasta el posicionamiento en el mercado, pasando por la relación con los clientes, el sector legal se enfrenta a un cambio de paradigma.

Para entender qué está ocurriendo y cómo pueden adaptarse las firmas, hablamos con Jorge Morell, especialista en transformación digital aplicada al ámbito jurídico, sobre adopción de IA, eficiencia, nuevos modelos de negocio y el papel de la comunicación en este contexto.

La adopción de la IA: más barrera mental que tecnológica

¿En qué punto están los despachos en la adopción de la inteligencia artificial?

En la mayoría de organizaciones ya hay cierto contacto con la IA: hay personas que la utilizan intensivamente y otras que muestran más reticencias. El primer paso suele ser establecer una base común, con formaciones iniciales que permitan entender qué está pasando y cuáles son sus aplicaciones reales.

¿Cuál es el principal obstáculo?

No es tanto tecnológico como mental. Muchas personas no conciben todavía todo lo que se puede hacer con estas herramientas. Desde convertir notas manuscritas en texto estructurado hasta generar simulaciones visuales complejas para informes. El reto es abrir ese abanico de posibilidades y empezar a aplicarlo en problemas concretos del despacho.

   

De la teoría a la práctica: empezar por necesidades reales

¿Cómo se aterriza la IA en el día a día de un despacho?

Una vez entendidas las capacidades, el siguiente paso es identificar qué “duele” en la organización: procesos lentos, tareas repetitivas o ineficiencias. A partir de ahí, se trata de conectar esas necesidades con soluciones concretas, empezando poco a poco. No es necesario transformar todo de golpe, sino avanzar de forma progresiva.

 

Tecnología y posicionamiento: entre la realidad y el “postureo”

Muchos despachos comunican que están apostando por la IA. ¿Cómo distinguir lo real del marketing?

Hay bastante “postureo”. Se puede detectar en detalles como la web o los servicios digitales que ofrece el despacho. Una web muy básica o sin funcionalidades suele indicar poco desarrollo tecnológico. Y una web muy estética pero poco funcional también puede reflejar más fachada que fondo.

Elementos como sistemas automatizados, asistentes, acceso a información para clientes o herramientas prácticas son señales más claras de una apuesta real por la tecnología.

 

Productividad y sistematización: romper mitos del sector

La abogacía se percibe como una profesión muy artesanal. ¿Es así realmente?

No del todo. Una profesión está compuesta por muchas tareas, y no todas son artesanales. Muchas son procedimentales y pueden sistematizarse. Pensar que todo es completamente personalizado suele ser una señal de procesos poco estructurados y muy manuales.

¿La sistematización resta valor diferencial?

No necesariamente. Bien aplicada, permite ganar eficiencia, reducir tiempos y aumentar capacidad. Eso puede traducirse en más volumen de trabajo o en dedicar más tiempo a tareas de mayor valor. La diferenciación también puede venir de esa eficiencia.

 

ALSP e inteligencia artificial: más oportunidades que amenazas

¿Qué papel jugarán los proveedores alternativos de servicios legales (ALSP)?

Nacen precisamente de la necesidad de industrializar procesos legales. La IA no hará más que potenciar este modelo, aumentando la escala y la capacidad de automatización.

Además, el acceso al conocimiento jurídico ya no es exclusivo del abogado, y muchas tareas no aportan valor estratégico. Esto abre espacio para nuevos actores y también para que perfiles más pequeños compitan con estructuras mayores gracias a la tecnología.

 

IA generalista vs. IA jurídica: un debate abierto

¿Qué papel jugarán las herramientas especializadas frente a las generalistas?

Las IA generalistas ya pueden realizar gran parte del trabajo jurídico si se utilizan correctamente. Muchas herramientas especializadas funcionan como “envoltorios” sobre estos modelos, lo que plantea dudas sobre su valor diferencial, especialmente cuando el coste es mucho mayor.

El reto para estas soluciones será demostrar que aportan suficiente valor añadido frente a las herramientas generalistas.

 

El derecho tecnológico: una oportunidad en crecimiento

 

¿Seguirá siendo relevante el derecho de las nuevas tecnologías?

Sí, y cada vez más. Implementar tecnología implica cuestiones legales: protección de datos, regulación de sistemas de IA, responsabilidad, etc. Este tipo de asesoramiento no solo no desaparecerá, sino que será cada vez más necesario.

Además, no todo será IA: seguirán surgiendo tecnologías (blockchain, drones, computación cuántica) que requerirán análisis jurídico especializado.

 

Clientes más exigentes y más informados

 

¿Cómo está cambiando la relación con los clientes?

Los clientes ya utilizan herramientas de IA para intentar resolver sus propios problemas, aunque a veces cometen errores. Esto implica que el despacho no solo debe aportar valor jurídico, sino también demostrar cómo utiliza la tecnología.

Cada vez más clientes preguntarán directamente: “¿Cómo usas la IA en tu trabajo?”. Y esto influirá en su elección de asesor.

 

Comunicación y posicionamiento: más allá de la innovación “de escaparate”

 

¿Cómo puede un despacho posicionarse en este contexto?

No basta con comunicar innovación de forma puntual. Es necesario demostrar, de forma constante, que se entiende el cambio y que se están desarrollando soluciones reales para el cliente.

La diferenciación no es sencilla en un entorno con tanto ruido, pero es posible a través de mensajes concretos, realistas y sostenidos en el tiempo.

 

El futuro del abogado: tareas, no profesiones

¿La IA hará desaparecer a los abogados junior?

No exactamente. Las profesiones están formadas por tareas, y algunas de esas tareas sí pueden automatizarse. Los perfiles junior, que realizan menos tareas y más repetitivas, pueden verse más afectados.

Sin embargo, esto no implica la desaparición del rol, sino su transformación.

 

¿Dónde estará la clave de la diferenciación?

En las habilidades humanas: comunicación, empatía, capacidad de relación con el cliente y adaptación al cambio. Las llamadas soft skills serán cada vez más importantes.

 

La ventaja de las nuevas generaciones

 

¿Tienen los perfiles jóvenes alguna ventaja en este contexto?

Sí. Tienen menos inercias y menos resistencia al cambio. Aunque tengan menos experiencia, están más abiertos a integrar nuevas herramientas y formas de trabajar. Esto puede ser una ventaja competitiva importante si saben aprovecharla.

 

La importancia del factor humano

Si el conocimiento se democratiza, ¿qué marcará la diferencia?

El componente humano. A medida que el conocimiento se iguala y la tecnología avanza, aspectos como la creatividad, la sensibilidad o la capacidad de empatizar con el cliente serán clave.

El llamado “glue work” —la conexión humana dentro y fuera de la organización— ganará peso como elemento diferencial.

 

Conclusión

La inteligencia artificial no sustituye al abogado, pero sí redefine profundamente su trabajo. El verdadero cambio no está en la desaparición de la profesión, sino en la transformación de sus tareas, sus procesos y su propuesta de valor.

En este nuevo contexto, los despachos que quieran diferenciarse deberán combinar tecnología, eficiencia y una fuerte dimensión humana, demostrando de forma tangible cómo aportan valor a sus clientes en un entorno cada vez más exigente y competitivo.

Recapiti
Isabella Ramírez