¿Qué cubre el seguro si das positivo en alcohol?

Compatibilità
Salva(0)
Condividi

Dar positivo en alcohol no significa necesariamente quedarse sin cobertura, pero sí puede cambiar por completo cómo actúa el seguro tras un accidente. Te explicamos qué daños cubre la aseguradora, cuándo puede reclamarte el dinero y qué consecuencias puede tener para tu póliza.

Tomarse una copa y ponerse al volante puede salir más caro de lo que muchos conductores imaginan. Porque, aunque el seguro de coche sí responde en determinadas situaciones cuando hay un positivo en alcoholemia, eso no significa que el conductor quede protegido frente a todas las consecuencias económicas del accidente.

Si te haces Socio del RACE te informamos de las posibles sanciones a través de SMS o correo electrónico.
¡Descúbrelo aquí!

De hecho, si provocas un accidente tras haber bebido, la aseguradora normalmente indemnizará primero a los terceros afectados, pero después te reclamará ese dinero. Es lo que se conoce como derecho de repetición, un mecanismo recogido en el artículo 10 del Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor. Y las cantidades pueden ser muy elevadas si hay lesiones graves o daños importantes.

Además, las coberturas voluntarias del seguro —como los daños propios, la asistencia o algunas indemnizaciones— pueden quedar fuera dependiendo de la póliza y de las circunstancias del accidente.

Qué pasa con el seguro si das positivo en alcohol

Uno de los errores más habituales es pensar que, si un conductor da positivo en alcohol, el seguro de coche deja automáticamente de actuar. Pero en la práctica no funciona así.

Imagina, por ejemplo, que vuelves a casa después de haber bebido, pierdes el control del coche y provocas un accidente contra otro vehículo. Hay daños materiales y una persona resulta herida. Aunque hayas dado positivo en alcoholemia, la aseguradora indemnizará primero a los afectados: reparará el coche dañado y cubrirá las lesiones de la víctima. La razón es que el seguro obligatorio está pensado para proteger a los terceros perjudicados, no al conductor que ha provocado el accidente.

El problema llega después. Una vez pagadas las indemnizaciones, la compañía puede reclamarte, como conductor responsable, ese dinero mediante el llamado derecho de repetición. Y ahí es donde las consecuencias económicas pueden dispararse, porque no se trata solo de reparar un coche: si hay hospitalizaciones, bajas laborales o secuelas, las indemnizaciones pueden alcanzar cifras muy elevadas.

Además, muchas pólizas excluyen determinadas coberturas cuando existe alcoholemia. Es decir, el seguro puede responder frente a terceros y, al mismo tiempo, no hacerse cargo de los daños del propio conductor o de parte de las coberturas contratadas.

Cómo puede afectar a tu seguro un accidente con alcoholemia

Un accidente con alcohol puede seguir teniendo un gran impacto mucho después de la multa o de la gestión inicial del siniestro. De hecho, muchas de las consecuencias aparecen cuando la aseguradora analiza las circunstancias del accidente y revisa las condiciones de la póliza.

Uno de los casos más habituales es que la compañía decida no renovar la póliza o aplique una subida importante en el precio del seguro en los años siguientes, al considerar que existe un riesgo mayor. También pueden surgir diferencias importantes según cada situación: no es lo mismo superar ligeramente la tasa permitida en un control que provocar un accidente grave bajo una influencia evidente del alcohol.

Además, las condiciones concretas de la póliza pueden ser determinantes. Algunas coberturas voluntarias incluyen exclusiones específicas relacionadas con la alcoholemia, mientras que otras contemplan garantías o matices adicionales. Por eso, dos conductores en situaciones aparentemente parecidas pueden encontrarse con respuestas muy distintas por parte de sus compañías.

Incluso cuando el conductor que ha dado positivo no es el responsable directo del accidente pueden aparecer complicaciones posteriores con la aseguradora. La cobertura puede mantenerse si la culpa corresponde a otro vehículo, pero la compañía puede considerar igualmente que existe un agravamiento del riesgo de cara a futuras renovaciones.

A todo ello se suman las posibles sanciones administrativas, la retirada de puntos e incluso responsabilidades penales en los casos más graves, especialmente cuando hay lesiones, conducción temeraria o tasas muy elevadas de alcohol.

Las tasas de alcoholemia y las sanciones que pueden acarrear

Las tasas de alcohol permitidas no son iguales para todos los conductores. En términos generales, la ley fija el máximo en 0,5 gramos por litro de sangre —o 0,25 miligramos por litro de aire espirado—, aunque en noveles y profesionales ese margen baja a 0,3 gramos y 0,15 miligramos, respectivamente.

A partir de ahí, las consecuencias pueden variar bastante: no es lo mismo superar la tasa por poco en un control rutinario que verse implicado en un accidente después de haber bebido. La cantidad detectada, la forma de conducir o si existe reincidencia son factores que también influyen en la sanción.

Además, el alcohol no afecta igual a todo el mundo. Dos personas pueden beber lo mismo y dar resultados muy distintos en un control. El peso, el metabolismo, el cansancio, haber comido antes o incluso el tiempo que ha pasado desde la última copa pueden cambiar mucho la tasa final. Por eso, intentar calcular “si ya se puede conducir” suele ser bastante más arriesgado de lo que parece.

Esta infografía resume las sanciones económicas y la pérdida de puntos previstas por la DGT según la tasa detectada. Además, puedes consultar una tabla de sanciones por alcoholemia más detallada para entender cómo varían las multas, la retirada de puntos o las posibles consecuencias penales en función de la tasa registrada y de las circunstancias del conductor.

Además, entender cómo funciona un control de alcoholemia o cuál es la tasa de alcoholemia permitida en España ayuda a comprender mejor cuándo una infracción puede tener consecuencias más graves.

Preguntas frecuentes sobre alcoholemia y seguro

A continuación respondemos a algunas de las dudas más frecuentes:

¿Cubre el seguro un accidente con alcoholemia?

Sí, al menos en lo que respecta a los daños causados a terceros. Si un conductor provoca un accidente después de haber bebido, la aseguradora responderá inicialmente frente a las víctimas y los daños materiales ocasionados. Otra cuestión distinta es que después pueda reclamar ese dinero al conductor responsable.

¿Puede el seguro negarse a pagar?

Depende de qué daños estén cubiertos y de las condiciones concretas de la póliza. Las coberturas obligatorias frente a terceros funcionan de forma distinta a las voluntarias, donde muchas aseguradoras incluyen exclusiones relacionadas con la alcoholemia. Por eso, daños propios, asistencia o determinadas indemnizaciones pueden quedar fuera.

¿Qué pasa si doy positivo pero no tuve la culpa del accidente?

Dar positivo no convierte automáticamente a un conductor en responsable del siniestro. Si otro vehículo ha causado el accidente, la cobertura puede mantenerse con normalidad. Aun así, la alcoholemia puede generar problemas posteriores con la aseguradora o influir en futuras renovaciones de la póliza.

¿Puede una aseguradora cancelar o no renovar la póliza?

Sí. Después de un accidente con alcoholemia, algunas compañías pueden decidir no renovar el seguro o aplicar subidas importantes en la prima al considerar que existe un mayor riesgo.

¿Qué ocurre si el accidente es con drogas y no con alcohol?

Las consecuencias suelen ser similares o incluso más graves. Las aseguradoras también pueden aplicar exclusiones de cobertura y reclamar posteriormente las cantidades pagadas.

Hazte Socio del RACE y tendrás protección ante una posible retirada
del carné de conducir
y de la pérdida de puntos. ¡No te quedes parado!

¡Quiero estar protegido!

Recapiti
Guillém Vivas