Acostumbramos a usar nuestra voz cada día, pero no siempre a cuidarla. En ocasiones aparece una ligera ronquera, nos cuesta emitir palabras o sentimos la garganta más cansada e irritada de lo habitual. Este síntoma de disfonía nos recuerda que la voz también necesita descanso, sobre todo cuando esta situación se prolonga en el tiempo.
¿Qué es la disfonía?
La afonía es un síntoma muy conocido y evidente porque, al padecerla, nos quedamos casi sin voz. Mientras tanto, la disfonía es más sutil: se esconde tras una ronquera o una aspereza en la voz, por lo que puede pasar más desapercibida. Precisamente por eso requiere más atención.
Nuestro cuerpo nos avisa
Nuestro cuerpo es inteligente y nos envía señales para que reaccionemos, ya que puede existir un problema de salud detrás. En el caso de la voz, los especialistas recuerdan que una alteración que dura menos de una semana suele estar relacionada con un catarro o con un sobreesfuerzo vocal.
Sin embargo, cuando la ronquera se prolonga en el tiempo, los síntomas pueden derivar en otros problemas. Por eso, es recomendable acudir a un profesional para valorar su origen.
¿Qué puede provocar una disfonía?
Las causas son muy variadas. Estas son algunas de las más frecuentes:
Abuso vocal: gritar o hablar durante largos periodos de tiempo puede desgastar e inflamar las cuerdas vocales.
Lesiones inflamatorias benignas: conocidas como nódulos o pólipos, son engrosamientos en las cuerdas vocales que alteran su funcionamiento y provocan irritación.
Reflujo gastroesofágico: el ácido gástrico puede irritar las cuerdas vocales.
Infecciones respiratorias: resfriados e infecciones de las vías respiratorias pueden afectar directamente a la voz.
Tabaquismo: el humo del tabaco puede inflamar de forma crónica las cuerdas vocales y, con el tiempo, aumentar el riesgo de enfermedades graves.
Condiciones neurológicas: algunas enfermedades neuromusculares pueden manifestarse mediante alteraciones en la voz o en la movilidad de las cuerdas vocales.
Pequeños hábitos para cuidar la voz
Por suerte, cuidar las cuerdas vocales no es complicado y solo requiere incorporar algunos hábitos saludables en el día a día:
Hidratarse adecuadamente: beber agua de forma regular evita la sequedad en la garganta y ayuda a prevenir irritaciones.
Evitar el abuso vocal: forzar la voz durante mucho tiempo puede provocar inflamación y fatiga vocal.
Calentar la voz: realizar ejercicios vocales antes de cantar o hablar en público ayuda a preparar las cuerdas vocales, igual que hacemos estiramientos antes de hacer ejercicio.
Evitar el tabaquismo: reducir la exposición al tabaco ayuda a proteger la salud de la voz y de las vías respiratorias.
Controlar el estrés: las situaciones de estrés pueden afectar a la fonación y alterar la forma en la que utilizamos la voz. Aprender a gestionarlo también contribuye al bienestar vocal.
Ahora es tu turno de cuidar tu voz y prevenir molestias que puedan afectar a tu día a día al hablar, respirar o comunicarte con comodidad.
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