Liderar la cadena de valor agroindustrial: resiliencia y criterio directivo ante la incertidumbre - Asociación Española de Directivos

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El sector primario atraviesa una transformación profunda, marcada por una inestabilidad geopolítica que compromete el acceso a recursos críticos y la continuidad operativa. En este escenario, la gestión de la cadena de suministro ha dejado de ser una cuestión meramente logística para convertirse en una prioridad estratégica en la agenda empresarial.

Este fue el marco de las reflexiones compartidas en una nueva sesión del ciclo ‘Retratos del Liderazgo’ celebrada en Las Palmas de Gran Canaria, que contó con la participación de Samuel Marrero, director general del Grupo Capisa. El encuentro fue presentado y moderado por Manuel Afonso, director territorial de CaixaBank en Canarias y miembro del Consejo de AED en Canarias.

Durante la sesión, Marrero señaló que la «obsesión» histórica por la eficiencia basada exclusivamente en costes ha dejado a muchas empresas excesivamente expuestas ante choques externos. Por ello, defendió que la prioridad actual de los directivos debe ser auditar la resiliencia de su cadena de valor para reducir la dependencia de proveedores únicos o regiones inestables.

Para el director general de Grupo Capisa, el desafío radica en aceptar que un mayor coste operativo es, en realidad, el precio necesario para garantizar la supervivencia del negocio a largo plazo frente a futuras crisis.

Otro de los ejes de la conversación fue la necesidad de dotar a las organizaciones de estructuras más flexibles. Marrero subrayó que, en un mercado que muta súbitamente, las estructuras burocráticas rígidas representan un «pasivo peligroso».

En este sentido, abogó por fomentar una cultura de toma de decisiones descentralizada, facultando a los mandos intermedios para ejecutar ajustes tácticos bajo marcos de riesgos predefinidos, evitando que la capacidad de respuesta se vea obstaculizada por procesos de aprobación excesivos.

Una de las reflexiones más potentes de la jornada fue la importancia de la «inteligencia colectiva». Marrero sostuvo que el CEO no puede decidir desde el aislamiento; la ventaja competitiva surge al integrar el conocimiento de los equipos que están en la operativa diaria. Para lograrlo, es fundamental asegurar canales de información fluidos que conecten el despacho con el campo, evitando visiones sesgadas de la realidad del mercado.

Asimismo, el debate abordó la tensión entre las metas de sostenibilidad (ESG) y la solvencia financiera. La conclusión fue clara: los líderes deben gestionar esta dicotomía con absoluta transparencia, asegurando que los objetivos ambientales no comprometan la viabilidad de la empresa ni su músculo financiero en entornos adversos.

Finalmente, Samuel Marrero situó el liderazgo centrado en las personas como el verdadero motor de cualquier cambio estructural. La transparencia en la comunicación sobre las decisiones difíciles resultó, a su juicio, esencial para mantener la cohesión del equipo y la confianza en la visión a largo plazo de la compañía.

Recapiti
Raúl Lozano