Alertamos del impacto del calor extremo en las aves

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Alertamos del impacto del calor extremo en las aves

Alertamos del impacto del calor extremo en las aves

Ante las altas temperaturas que se están dando este mes de mayo, recordamos la vulnerabilidad a la que se enfrentan las aves, especialmente durante la época de cría. Por ello, ofrecemos una serie de pautas sencillas para ayudar a protegerlas y favorecer su supervivencia en entornos urbanos y rurales.


Además, insistimos que ante la emergencia climática y sus notables consecuencias es fundamental devolver la naturaleza a las ciudades, donde los efectos son más intensos por el efecto de la isla de calor.

Las altas temperaturas registradas en las últimas semanas, con valores  que superan ampliamente la media para estas fechas según la AEMET, concretamente 10º, suponen un importante desafío para las aves. En este contexto, recordamos que la importancia de naturalizar las ciudades para garantizar, además de un mejor refugio para las aves mitigando los efectos del calor extremo, unas zonas urbanas más habitables y seguras para las personas. 

Para hacer frente al calor extremo, las aves se ven obligadas a desarrollar diferentes estrategias, una situación que genera un notable estrés fisiológico y puede afectar especialmente a los ejemplares más vulnerables y más aún en el periodo de cría en el que se encuentran 

Para regular su temperatura, las aves reducen su actividad durante las horas centrales del día y buscan refugio en zonas sombreadas. Asimismo, concentran su alimentación en las primeras horas de la mañana y al atardecer, cuando las temperaturas son más suaves. En este contexto, la presencia de zonas verdes y arbolado resulta fundamental, especialmente en entornos urbanos. 

El acceso al agua es otro factor clave. Las aves necesitan puntos de agua tanto para hidratarse como para refrescarse mediante el baño. Además, algunas especies recurren a mecanismos fisiológicos como la urohidrosis —la excreción sobre sus patas para favorecer la evaporación y la pérdida de calor— que les permite reducir su temperatura corporal.

Uno de los principales riesgos asociados al calor extremo se produce en los nidos, donde los pollos son especialmente vulnerables. En situaciones de exposición directa al sol, las aves adultas protegen a sus crías generando sombra con su propio cuerpo. Sin embargo, en entornos urbanos, especies como gorriones, vencejos o aviones comunes pueden nidificar en huecos de edificios que alcanzan temperaturas muy elevadas, convirtiéndose en auténticas trampas térmicas. En estos casos, algunos pollos pueden precipi

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Prensa SEO/BirdLife