Las presentadoras de À Punt Radiotelevisió Valenciana nos abren las puertas de Està Passant, el magacín de tarde de la cadena que apuesta por una televisión ágil, próxima y conectada con el espectador.
Con cercanía, naturalidad y mucha complicidad, en esta conversación ambas reflexionan sobre la evolución del periodismo televisivo, la presión y el ritmo del directo, y la necesidad de seguir emocionando e informando en un mundo marcado por la inmediatez.
¿Cómo nace “Està passant” y qué necesidad periodística o televisiva viene a cubrir dentro de À Punt?
María: Pues nace de la necesidad de acercar la actualidad nuestra a los espectadores de una manera directa y sencilla, de proximidad. Con sitio para información más allá de nuestro territorio y con sitio para tratar temas más amables que la propia actualidad que a veces es demasiado triste o no tan bonita como quisiéramos en una franja horaria en la que tienes que ofrecer actualidad y algo de entretenimiento.
Rosa: Si, y al mismo tiempo pretende entretener con temas curiosos y también divertidos con un formato innovador.
¿Qué tiene este formato que lo diferencia de otros magacines televisivos?
Rosa: Yo creo que es un programa que nunca se ha visto en À Punt. És un formato que se caracteriza por su ritmo rápido, directo y dinámico tratado con naturalidad y sin florituras. Con un plató espectacular, moderno… y una estética muy actual.
Después de vuestra trayectoria en el sector, ¿qué os sigue motivando hoy a poneros delante de una cámara cada día?
Rosa: La ilusión y las ganas. Sin eso no tiene sentido nuestro trabajo que, como muchos otros, es muy vocacional. En mi caso, el plató es un terreno con mucho por descubrir todavía y poder copresentar este programa es un reto que me apasiona.
María: Sí, la vocación sin duda, el querer seguir contando las cosas y disfrutar con ello porque la ilusión no la he perdido.
Antes de entrar en plató, ¿tenéis algún ritual que siempre repetís para conectar con el programa?
María: No te creas que tenemos mucho tiempo. Vamos a contrarreloj casi siempre. Yo intento buscar cinco minutos para estar sola y tranquilizarme porque a pesar del tiempo que llevo trabajando en televisión (mucha parte detrás de cámaras) mi estómago todos los días me recuerda que las mariposas están ahí y a veces son del tamaño de un dinosaurio, (se ríe) Pero ritual como tal la verdad es que no porque todos es bastante mecánico todos los días. Vestuario, retoques de maquillaje, repaso rápido de escaleta y a funcionar lo mejor que sepamos.
Rosa: Sí, es verdad que siempre vamos a contrarreloj. Entramos a trabajar por la mañana como el resto del equipo y, cuando nos damos cuenta, ya es hora de bajar a maquillaje, vestuario y corriendo a plató. ¡Ojalá tuviéramos tiempo para rituales! (se ríe)
Hoy en día la información se consume cada vez más rápido, y en muchos canales diferentes. Desde vuestro punto de vista ¿qué papel debe jugar la televisión?
Rosa: Creo que la tele debe seguir siendo ese medio de información al que todo el mundo pueda recurrir cuando quiera estar al tanto de todo lo que está pasando. Por eso es tan importante que seamos rigurosos y responsables.
María: Y debe adaptarse a la actualidad con formatos que se acerquen a ese ritmo TikTok que decimos nosotros. Pero no toda la televisión, yo creo que hay cabida para ese tipo de formatos rápidos y para formatos más pausados. La inmediatez no es rapidez y depende de qué formato sea requiere de más serenidad porque hay noticias y temas que necesitan reposo para ser contados y explicados. Y, como dice Rosa, ser rigurosos.
Desde vuestra experiencia, ¿cómo ha cambiado el periodismo televisivo en los últimos años en cuanto a ritmos, formatos y exigencia?
Rosa: Ha cambiado muchísimo. Del mismo modo que ha cambiado el modo de consumo de información: ahora queremos formatos con información breve, concisa y directa. Estamos acostumbrados a poder elegir entre un gran abanico de canales de TV, de soportes, etc. con la influencia de las redes sociales ya no somos capaces de ver vídeos largos y tenemos la opción de ir pasando rápidamente aquello que no nos interesa hasta que llega algo que nos llama la atención y le concedemos unos segundos…
María: Yo soy de la tele de cable, recuerdo cuando más allá de la televisión pública estatal llega- ron las autonómicas y privadas y ahora, como dice Rosa, la oferta es muy amplia. Creo que los formatos se reinventan, que hay lugar para todos informativos, entretenimiento, concursos… Que la competencia es sana pero a veces demasiado exigente porque si algo no tiene la tele es paciencia y creo que eso es necesario para adaptarse a los cambios.
¿Qué equilibrio buscáis entre informar, entretener y conectar emocionalmente con la audiencia?
María: Lo más importante es contar las cosas de manera natural sin adornos, sin frases rimbombantes ni rebuscadas. De manera sencilla y honesta y natural para conectar con el espectador. No es fácil, pero creo que es la manera de acercarse a quienes nos están viendo.
Rosa: De hecho, si no se conecta emocionalmente la información nunca llega. Por tanto, creo que nuestra misión como presentadoras es conectar con la audiencia a través de la naturalidad y la sencillez. Con esto ya tendremos mucho a nuestro favor. Después es importante elaborar un buen menú: la mezcla perfecta entre información y entretenimiento con las cantidades justas y en los momentos exactos.
¿Cómo se construye una buena comunicación en directo?
Rosa: Con muchísimo trabajo diario y con el mejor equipo profesional y personas que os podáis imaginar. Este programa es muy exigente, muchísimo, y para que todo salga es necesario que funcionemos como la maquinaria de un reloj suizo.
María: Y conociendo lo máximo posible la noticia o la información que vas a contar. Eso, como dice Rosa, no sería posible sin un equipo y unos compañeros que nos ayudan muchísimo. La clave es saber bien qué es lo que vas a contar, manejar esa información.
¿Qué os habéis descubierto la una de la otra trabajando juntas en Està passant que no os imaginabais antes de empezar el programa?
Rosa: María y yo nos conocimos en 2020, en el programa especial de fallas de À Punt. Allí conocimos también a Melina Rodríguez, la directora. La verdad es que allí ya comprobé que María era una profesional de las que ya quedan pocas. Ahora sigue demostrándome que es una trabajadora incansable, perfeccionista y súper responsable. Ella no concibe dar una noticia a medias. Tiene una capacidad asombrosa para improvisar en directo y muchísimas tablas. Estoy aprendiendo muchísimo de ella, porque, además de ser una de las mejores presentadoras que conozco, ha pasado por muchos puestos: redacción, coordinación, reporterismo… y tiene una visión muy completa del programa. Me encantaría algún día tener su seguridad y su energía.
María: ¡Yo he descubierto que Rosa sigue siendo Rosa! La chica que te da la mano y está ahí. La compañera. Efectivamente, nos conocimos hace años siendo Rosa reportera y yo redactora. Me ayudó muchísimo porque yo venía de hacer periodismo deportivo y acababa de llegar de ser directora de comunicación de un equipo de fútbol y claro nada que ver con el entretenimiento. Había hecho tele pero más informativa y de deportes. Me dio la mano para decirme esto se hace así cuando eres reportera y estás en directo. Me dijo cómo manejar un directo y no le importaron los tiempos de explicación y de conversaciones. Siempre con una sonrisa, siempre con la mano tendida siempre con una serenidad y una paciencia envidiable. Es muy exigente y se prepara muchísimo el programa. Es muy trabajadora, se empapa de todo y aprendo cada día de ella, de cómo trabaja y de la capacidad de sacrificio que tiene. De cómo templa y cómo tira. Y además nos miramos y sin hablar sabemos que nos diríamos.
Si tuvierais que definir vuestro “momento más caótico en directo” en televisión, ¿cuál sería y qué aprendisteis de él?
María: Los programas en directo se preparan y trabajan muchísimo para tener controlado absolutamente todo pero claro lo tienes controlado antes de empezar, cuando se enciende la lucecita roja ya pueden pasar mil cosas y el caos tiene sitio casi siempre. Yo recuerdo una vez que se perdió la comunicación por en pinganillo, que estaba en mitad de un skype y no escuchaba las respuestas del entrevistado y ahí había que intentar leerle los labios en el monitor. Imagínate que yo soy miope y no veía bien al entrevistado para leerle los labios… Ahí templas los nervios como puedes, acurrucas los ojos para intentar leer los labios del entrevistado y con total naturalidad sigues y ya está. Creo que dentro del caos hay que ser naturales y si pasa eso intentas buscar recursos y ya está.
Rosa: Si, cuando hay algún fallo técnico y hay que hacer cambios de escaleta en directo y, de repente, tu única guía es la voz de dirección por el pinganillo diciéndote: Rosa, vamos a X contenido… y no te queda más que confiar en ti y tirar pa’lante! Afortunadamente, esto no pasa todos los días (se ríe).
¿Creéis que el periodismo de proximidad tiene hoy más valor que nunca en un entorno tan globalizado?
Rosa: Totalmente. Hoy en día con tanta información y medios a nuestro alcance, lo que más nos puede diferenciar, como programa, es ofrecer contenido de proximidad. Dar voz a lo nuestro, a nuestra gente, a nuestros pueblos. Porque, al final, ese es uno de los puntos más fuertes que tenemos.
María: Para mí es la base del periodismo. Lo que pasa en nuestros pueblos, nuestras calles, nuestra comunidad tiene impacto directo sobre nuestro día a día. Saber qué pasa en nuestro territorio y conocer la realidad es fundamental. Claro que lo que pasa en el mundo tiene impacto en nuestro día a día, pero quien conoce, sabe, investiga, está con la gente de aquí, con la realidad de aquí, son los periodistas que la viven, la palpan y la cuentan.
¿Qué retos encontráis como mujeres periodistas y presentadoras en un sector tan visible como la televisión?
Rosa: Creo que ya hay bastante camino hecho ya en los medios, pero me parece una gran decisión que hayan apostado por dos mujeres como conductoras del formato y que hayan huido del clásico: hombre y mujer y con diferencia de edad. Además, en Està passant, predomina el género femenino: directora, subdirectora, guionista, jefa de producción. Como reto diría que me gustaría seguir luchando por conseguir que la edad, por ejemplo, no fuera una barrera para la permanencia de las mujeres en pantalla.
María: Totalmente de acuerdo: el reto más importante es que las canas no nos retiren. Creo que las canas de los hombres siguen estando más presentes en la televisión que en el caso de las mujeres.
En vuestra opinión, ¿qué está pidiendo hoy el público a los medios que quizá antes no pedía? ¿cómo deberían evolucionar?
María: Creo que el público siempre ha pedido pero, como todo cambia, las peticiones también. Ahora tú puedes consumir lo que quieras porque la oferta está más especializada. Existe la televisión a la carta, existen las plataformas, los canales especializados… Es más fácil consumir lo que es de tu agrado, pero para consumirlo hay que crearlo y ahí los medios deben detectarlo para ofrecerlo.
Rosa: Claro, ahora el público es muy exigente por la gran oferta que tienen en su mano, como hemos comentado antes. Quieren una televisión ‘a la carta’. La parte positiva de todo esto, es que la programación también está disponible a la carta y, quien te quiere ver, hará lo posible por verte. Además, que el programa exista en redes sociales también es para que, de una forma u otra, el contenido pueda ser consumido (aunque sea en pequeñas píldoras en forma de reel). Creo que tenemos que ser conscientes de que todo está cambiando y que, si queremos seguir teniendo público, nos tenemos que adaptar.
Si tuvierais que definir el futuro de la televisión en una sola idea, ¿cuál sería y por qué?
María: El futuro de la televisión pasa por el presente. Hay que saber interpretar el presente, captar lo que el espectador pide, lo que gusta y no tener miedo a cambiar y adaptarse.
Rosa: Renovarse o morir. Si somos capaces de adaptarnos a las cambiantes exigencias del espectador, tendremos tele para muuuuchos años.
Cuando se apagan las cámaras ¿qué os gusta hacer para desconectar de verdad?
Rosa: Cuando termino el programa ya tengo la mente puesta en llegar a casa y estar con mis pequeñajos, mis perros y mi marido. Los fines de semana aprovecho para ‘suplir’ mi ausencia durante la semana. Ellos me agotan físicamente, pero, a la vez, me dan la vitamina y la fuerza para afrontar una nueva semana. Y mi grupo de música es mi lugar de desconexión, cantar es mi terapia.
María: ¡Mi desconexión es mi casa, soy súper casera! Me gusta estar en casa tranquila con mi marido y también ir a Quart de les Valls con mi familia. Si hablamos de desconexión total te digo que ahí me pongo el mandil y me pongo a cocinar horas y horas. Me encanta la cocina, me relaja y me pasaría horas y horas cocinando.
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