Manejo de los efectos adversos y convivencia con el cáncer de mama

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El cáncer de mama es uno de los tumores más diagnosticados en España. Se estima que 1 de cada 8 mujeres tendrá riesgo de padecer cáncer de mama en algún momento de su vida. En hombres el cáncer de mama es poco frecuente, representando el 1% de nuevos diagnósticos de este tipo de tumor. 

En las últimas décadas se han desarrollado nuevos tratamientos contra esta enfermedad. Y cada uno de ellos puede presentar un perfil específico de efectos adversos.

Es importante que las personas con cáncer de mama  conozcan qué beneficios tiene su tratamiento, pero también qué efectos adversos puede causar. Además es necesario conocer qué síntomas requieren consulta médica urgente.

El tratamiento del cáncer de mama puede consistir en cirugía, radioterapia o tratamiento sistémico farmacológico. Cada uno de estos pilares de tratamiento puede presentar diferentes efectos adversos.

Cirugía

El manejo quirúrgico para tratar el cáncer de mama puede ser cirugía conservadora (extirpando solo el tumor) o mastectomía (eliminando toda la mama). También se pueden extirpar los ganglios linfáticos (linfadenectomía).

Tras la cirugía, la paciente puede experimentar dolor, acumulación de líquido en la zona en la que se realizó la cirugía (seroma) y hematomas. Ante estos efectos, el médico puede aplicar tratamiento local o bien algún tipo de drenaje.  

A largo plazo, se puede producir dolor crónico y también puede aparecer linfedema. El linfedema consiste en la hinchazón producida por la acumulación de líquido linfático entre la piel y el músculo. Los especialistas darán indicaciones para intentar prevenir su aparición. También es importante evitar traumatismos para evitar que se genere una respuesta inflamatoria y aumente la acumulación de líquido.  

Radioterapia

En los últimos años, se ha producido una mejora de las técnicas de radioterapia y, con ello, se ha reducido la aparición e intensidad de algunos de sus efectos adversos.

La radioterapia se puede realizar en la mama (tras cirugía conservadora o en algún caso tras mastectomía) y también se puede realizar en la región axilar.

Algunos de los efectos adversos que pueden producirse a corto plazo són reacciones dérmicas agudas, dolor y alteraciones estéticas.

A nivel crónico, puede producirse linfedema. El riesgo de padecer linfedema aumenta en un 40% si también se ha realizado linfadenectomía. En estos casos es muy importante realizar una rehabilitación de manera precoz.

En algunos casos también puede producirse necrosis grasa como efecto secundario al tratamiento con radioterapia. El tratamiento para este efecto es conservador.

Se puede producir fatiga post-radioterapia. Puede ser más acentuada si la paciente ha recibido quimioterapia previamente.Este cansancio mejora con una vida activa y con ejercicio moderado.

Tratamiento sistémico

El tratamiento sistémico se puede dar previo a la cirugía (neoadyuvancia) o bien posterior a ella (adyuvancia).

La quimioterapia es un tipo de tratamiento que ataca las células que están en división. Aparte de provocar la muerte celular de las células tumorales que se están dividiendo, también ataca otros tipos celulares que están en constante división, como las células de los folículos del cabello o la de las mucosas de la boca y el intestino.

Como consecuencia de esta acción, la quimioterapia provoca diversos efectos adversos. ¿Cuáles son y qué se puede hacer para mitigarlos?

  • Náuseas y vómitos:
    • Habitualmente se administra medicación preventiva a la vez que la quimioterapia. En caso necesario, el/la oncólogo/a recetará tratamiento oral en el domicilio.
    • Se recomienda seguir una dieta sana, ligera y fraccionada en pequeñas cantidades
  • Alopecia (suele ocurrir entre el primero y segundo ciclo de tratamiento):
    • Actualmente, en algunos centros existe la posibilidad de aplicar una técnica que consiste en el enfriamiento del cuero cabelludo mediante unos cascos para contraer la vasculatura del folículo. El objetivo es reducir la alopecia, aunque no la elimina. Por ahora no hay una fuerte evidencia respecto a esta técnica y existe controversia sobre su uso. Es una opción a valorar con el médico en caso de que esté disponible en el hospital.
    • Para una mejora a nivel personal y emocional, algunas pacientes utilizan pelucas y turbantes.
  • Fatiga:
    • El cansancio mejora con un descanso adecuado, y actividad física ligera (p.ej. caminar).
  • Neuropatía (sensación de hormigueo, entumecimiento o dolor en manos y pies):
    • En caso de notar hormigueo, es necesario comunicárselo al/la oncólogo/a porque en algunos casos se tendrá que ajustar la dosis que se está administrando.
  • Síndrome mano-pie (provoca enrojecimiento, dolor y descamación en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Este efecto adverso se produce tras la administración de un tipo de quimioterapia muy concreta que se administra por vía oral):
    • El manejo de este efecto adverso puede requerir ajuste de dosis. Por ese motivo es importante comunicar los síntomas al oncólogo.
    • También se recomienda tener una buena hidratación, usar calzado adecuado y evitar calor y fricción.
  • Mucositis (aparición de llagas en la cavidad bucal):
    • Para prevenir la mucositis se recomienda seguir una buena higiene bucal y el uso de colutorios.
    • Una vez la mucositis está presente, el oncólogo puede recetar enjuagues concretos para el alivio del dolor.
  • Toxicidad cardíaca: actualmente este efecto adverso muy poco frecuente. Se observaba con mayor frecuencia cuando las dosis que se administraban eran más elevadas.
    • A los pacientes con predisposición a toxicidad cardíaca se les realizan ecocardiogramas. Estos pacientes deben comunicar cualquier sintoma a su médico.

El uso de dispositivos para la administración de la quimioterapia aumentan el riesgo de infección. Llevar estos dispositivos implica un cuidado en casa (ducha, etc.) y además también requiere una limpieza semanal que se realiza en el hospital. El médico indicará el circuito que tiene que seguir cada paciente en su centro para poder realizar la limpieza del cateter.  Con esto, disminuye el riesgo de tener una infección.  

La terapia hormonal se utiliza para tratar el subtipo luminal de cáncer de mama. Este tipo de tumor presenta una elevada expresión de los receptores de hormonas.

La función de estos tratamientos es suprimir la acción de las hormonas sexuales, principalmente estrógenos, que en este subtipo estimulan el crecimiento de las células tumorales.

En la práctica clínica se utilizan principalmente dos tipos de tratamientos: el tamoxifeno y los inhibidores de la aromatasa.

Tamoxifeno

El tamoxifeno se administra mayormente en pacientes premenopáusicas que presentan un elevado riesgo de recaída. Este fármaco se administra conjuntamente con un supresor de la función ovárica.

Los efectos adversos que puede producir son sofocos y sudoración, alteraciones en la menstruación, sequedad vaginal, cefaleas y cambios en el estado de ánimo. También se ha descrito que puede causar tromboembolismo, aunque es muy poco frecuente.

Inhibidores de la aromatasa

Por otro lado, los inhibidores de la aromatasa (IA) se administran a mujeres postmenopáusicas o a mujeres premenopáusicas que presentan alto riesgo de recaída. En las mujeres premenopáusicas se administra también un supresor de la función ovárica.

Los IA pueden causar alteraciones musculoesqueléticas (dolores articulares, dolores musculares o en los huesos), osteoporosis, sofocos, síntomas genitales (falta de lubricación, atrofia vaginal, molestias sexuales), alteraciones metabólicas (aumento del colesterol, resistencia a la glucosa, hígado graso) y problemas cardiovasculares.

Manejo de los efectos adversos

¿Cómo podemos manejar todos estos síntomas?

  • Sofocos y sudoración:
    • Se ha observado que la práctica del ejercicio aeróbico ayuda a tolerarlos mejor. Este ejercicio tiene que estar pautado según la condición de cada paciente.
    • Las adaptaciones del estilo de vida también contribuyen a su tolerancia. Estas adaptaciones consisten en evitar la cafeína, las comidas picantes y el alcohol, llevar ropa ligera e intentar mantener la casa fresca.
    • También se puede hacer un manejo medicamentoso cuando los síntomas son muy intensos y cuando afectan a la calidad de vida de la paciente.
  • Dolores articulares y musculares:
    • La actividad aeróbica y el ejercicio de fuerza suave adaptado al riesgo de linfedema que tenga cada paciente pueden contribuir a la mejora de estos efectos adversos.
    • En ocasiones, el oncólogo puede pautar un cambio en el inhibidor de aromatasa usado
    • Tratamiento fisioterapéutico
    • En casos muy agudos se puede requerir manejo medicamentoso pautado por el especialista.
  • Osteoporosis:
    • Si hay riesgo de padecer osteoporosis, el especialista puede recetar suplementos con calcio y vitamina D.
    • Los ejercicios de fuerza o carga (pautados según la condición de la paciente) pueden ayudar también a proteger los huesos frente a la osteoporosis.
    • En casos en que haya riesgo de presentar este efecto secundario, se realizan controles periódicos de densitometría ósea.
  • Síntomas genitourinarios (urgencia para miccionar, sequedad vaginal, dolor sexual)
    • Para manejar estos síntomas se recomienda el uso de lubricantes vaginales que no sean de tipo hormonal. En caso de que un especialista prescriba un lubricante hormonal, sería conveniente consultar al oncólogo.
    • También se recomienda fisioterapia para el suelo pélvico.
    • Es importante hablar de estos síntomas y preguntar cualquier duda al especialista en consulta.
  • Alteraciones endometriales (producidas por tamoxifeno):
    • Se recomienda realizar el control habitual por citología y consultar en caso de sangrado anómalo.

En las últimas décadas, se han desarrollado terapias dirigidas contra el cáncer de mama. Estas terapias se basan en moléculas que actúan específicamente contra una proteína o un proceso concreto implicado en el desarrollo del tumor. Por un lado, esto mejora los efectos adversos que causan otras terapias sistémicas como la quimioterapia. Pero pese a esto, también se siguen produciendo efectos secundarios que van a depender del tipo de molécula al que van dirigidos estos tratamientos y de su lugar de expresión.

Es muy importante seguir las recomendaciones de los/as oncólogos/as y notificar los síntomas que aparezcan. También es muy importante consultar con el especialista la toma de cualquier producto adicional considerado “natural” (herboristería). Estos productos pueden tener interacciones con los fármacos usados en el tratamiento contra el cáncer y es muy importante consultarlo con el/la oncólogo/a antes de tomarlos.

La investigación sigue para mejorar cada vez más los tratamientos usados en el cáncer de mama. Los ensayos clínicos actuales tienen como objetivo optimizar la dosis de tratamiento manteniendo la eficacia pero reduciendo los  efectos adversos para mejorar la calidad de vida de las pacientes.

Bibliografía utilizada: 

  1. Ponencia de la Dra. Ana Gil (Hospital Virgen del Rocío de Sevilla) en el marco del Taller online para pacientes de SOLTI celebrado el 23 de septiembre de 2025.

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