El curso de la La Escuela de Verano de la Conferencia Episcopal Española (CEE) con el título «El colapso de la democracia. La oportunidad para una geopolítica al servicio del ser humano», organizado por la CEE, en colaboración con la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI, concluye hoy, 9 de julio. Este encuentro se ha desarrollado desde el 7 de julio en la Fundación Pablo VI, en Madrid.
Durante estos tres días se han abordado los desafíos de las democracias y sus oportunidades de regeneración; la contribución de la Doctrina Social de la Iglesia al bien común; la justicia social, la pérdida de moral, el populismo y la polarización; la importancia de la espiritualidad o el contexto del mundo digital.
El curso ha contado con la participación del presidente de la CEE, Mons. Luis Argüello, y del Secretario General, Mons. Francisco César García Magán. También del Nuncio apostólico en España, Mons. Piero Pioppo, y del obispo de Mondoñedo-Ferrol, Mons. Fernando García Cadiñanos. Además, han intervenido personalidades de distintos ámbitos como el cultural, social, político, académico, comunicativo y mucho más. Es el caso de José Manuel Albares, José Manuel García-Margallo, Victoria Camps, Jesús Avezuela o Santiago García-Jalón, entre otros muchos.
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Jornada final
Hoy, 9 de julio, la tercera y última Jornada del curso sobre «el colapso de la democracia» ha comenzado con el diálogo «Los polos del poder geopolítico y la quiebra del multilateralismo», en el que han participado Alberto Priego, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas; y José Manuel García-Margallo, ex Ministro de Asuntos Exteriores.
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello García, ha pronunciado la conferencia de clausura, a las 12.30h, con el título «La respuesta de las democracias a los retos éticos y antropológicos de la sociedad».
‘Colapso’ es el término que los técnicos utilizan para referirse al derrumbe que las iglesias antiguas puedan sufrir. Con esta imagen, Mons. Luis Argüello ha comenzado su reflexión sobre la crisis de la democracia, necesitada de una regeneración que “está en discusión si realmente hay posibilidades” de efectuarla. Sobre la aportación de la Doctrina Social de la Iglesia a estas cuestiones, el presidente de la CEE ha subrayado que en el corazón está “la cuestión antropológica”.
Mons. Argüello ha repasado cómo el tiempo moderno “arranca poniendo en el centro la conciencia, la razón, la libertad”, pero deriva en un error: la reducción persona-individuo. Mientras la persona es “fruto de una relación” desde el propio seno materno, “el individuo se explica por sí mismo y para sí mismo”. Así, Mons. Argüello ha puesto de manifiesto la pérdida de uno de los pilares de la democracia: “El problema nuclear es el ‘demos’, el pueblo, la nación”.
El presidente de la CEE ha destacado la necesidad de una ciudadanía responsable, apoyada en la fraternidad: “No como un valor, sino como un hecho que es fuente de valores. Nosotros consideramos que Dios es Creador y Padre y, por tanto, nos sabemos hijos”. En cuanto al Estado, ha comentado que las democracias actuales se reducen «a la ‘potestas'» —el poder— y que están marcadas por un “relativismo moral” en cuestiones de antropología.
Como conclusión, Mons. Argüello ha planteado una democracia marcada por una “responsabilidad grande de los ciudadanos» que viven «la caridad social y política» y un Estado donde encuentren «respeto para poder promover todas estas cuestiones”. “La gran aportación que la Iglesia puede hacer a la vida democrática es ofrecer un pueblo, un pueblo que practica la amistad civil o social”, ha destacado durante su intervención.
Posteriormente, el acto de clausura del curso también ha contado con la participación del secretario de la Conferencia Episcopal Española, Mons. García Magán, junto con el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares; el rector de la Universidad Pontificia de Salamanca, Santiago García-Jalón, y del director general de la Fundación Pablo VI, Jesús Avezuela, que comenzó con las palabras de agradecimiento para dar paso a todos ellos. Avezuela ha subrayado que “todos somos responsables de la democracia, de transmitir un mensaje de paz”.
Así, introdujo al secretario general de la CEE, Mons. García Magán quien también ha expresado su gratitud, especialmente a los colaboradores: la Fundación Pablo VI y la UPSA. «Estas jornadas – ha señalado- han sido una oferta a todo el ámbito eclesial con temas de actualidad, pero también una “contribución a la sociedad española, al diálogo, al encuentro por encima de polarizaciones que fracturan el cuerpo social».
Mons. Francisco César García Magán ha recordado que el Papa León XIV en sus diferentes discursos en España habló de diálogo y de vencer la polarización que existe en nuestro tiempo. Por ello, indica que con este encuentro “queremos ser un granito de arena, o mejor un poco de agua en la sequedad de nuestra sociedad”. Ha dado las gracias al ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, que muestra con su asistencia “un aprecio a esta iniciativa, que hemos organizado desde la humildad y la libertad, desde una libertad humilde que quiere el bien común”. Por tanto, ha manifestado que “si contribuimos a la paz y a los derechos humanos habrá sido fructífera esta iniciativa”.
Asimismo, el Rector de la UPSA, Santiago García- Jalón, después de dar gracias a todos, por la hospitalidad y a la organización, se ha dirigido especialmente a los participantes: “su interés es algo eficaz para colaborar con la democracia y prevenir los posibles riesgos q amenazan su robusted”.
Por su parte, el ministro José Manuel Albares ha tomado la palabra para constatar que “es algo absolutamente necesario reflexionar sobre democracia, sobre dignidad humana. Todo ello afecta directamente a los españoles, a la vida de cada uno de nosotros”. Ha explicado que el orden internacional está atravesando profundas transformaciones que cuestionan muchas certezas y al final esas transformaciones ponen en riesgo nuestra paz.
Por ello, ha instado, durante varias ocasiones en su discurso de clausura, que «el compromiso para fortalecer la democracia es de todos de todos». “La quiebra de este compromiso, la defensa de la justicia social, las guerras… toda esa responsabilidad también la tenemos cada uno de nosotros”, ha subrayado el ministro. Ante este panorama, ha invitado a seguir creyendo en la concordia, en el diálogo y en la convivencia: “Tenemos que tener confianza en ello y creer en el diálogo y la paz. Este momento de crisis nos lleva a replantear nuestros derechos. El nuevo orden solo será posible de manera conjunta. Solo desde el compromiso con la democracia y la dignidad humana se podrá asentar el orden internacional, de paz y de justicia. Garantizar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos es defender la democracia. Es un compromiso con los valores de libertad».
Albares ha insistido que el reto para defender la democracia es “defender instituciones sólidas y contar con una ciudadanía activa. “Y fomentar siempre una cultura de diálogo, como se ha hecho en estas Jornadas, ayuda a fortalecer estos valores. Somos más, muchos más, los que seguimos creyendo en la dignidad humana”, ha concluido.
Segunda Jornada
La segunda jornada ha tenido lugar este 8 de julio. La formación ha comenzado con la con la conferencia «La presencia creyente en la vida pública: el compromiso por el bien común», a cargo del decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, Román Pardo.
A continuación, ha tenido lugar la mesa redonda «La democracia digital y sus consecuencias en la polarización social», con José María Lassalle y Paloma Durán Lalaguna, consultores y profesores de Filosofía del derecho en la Universidad Pontificia de Comillas; y Óscar Sánchez Alonso, profesor de Política y Ética de la Comunicación en la Universidad Pontificia de Salamanca.
Por la tarde, Gustavo Beliz, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales del Vaticano, ha impartido la conferencia «La construcción de la vida pública desde la amistad social».
La jornada finaliza con la conferencia del obispo de Mondoñedo-Ferrol y presidente de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad humana , Mons. Fernando García Cadiñanos sobre «La idea de democracia en Magnifica Humanitas».
Jornada inaugural
La apertura de este encuentro ha corrido a cargo del secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Francisco César García Magán, y del director general de la Fundación Pablo VI, Jesús Avezuela Cárcel.
Tras agradecer la acogida del curso, Mons. García Magán ha destacado que la Escuela de Verano tiene como objetivo ser una “oferta de diálogo con la sociedad civil y una contribución al bien común de la sociedad”. Ha apuntado que este colapso “está presente en la praxis política de cada día” y, como consecuencia, surgen discursos que en realidad son cantos de sirena peligrosos: “A lo largo de la historia hemos sido testigos de esos experimentos que terminaron de una forma muy peligrosa para la dignidad de la persona”.
En este sentido, el Secretario General de la CEE ha apuntado que este curso recoge «un reto y una tarea del Papa León XIV” que se ha manifestado durante su reciente viaje apostólico a España, recuperar el carácter ético y bueno de la «política como un ejercicio de caridad«.
Por su parte, Jesús Avezuela ha puesto de manifiesto la “constante sensación de vulnerabilidad democrática” que vive la política moderna. Así, la revolución digital y los retos que de ella surgen han planteado “una nueva etapa con líderes despóticos” que “recurren a teorías conspirativas, fomentan polarización y aprovechan el poder de las redes sociales para erosionar pilares de convivencia”. “Moderación, respeto, prudencia y tolerancia han pasado a mejor vida y se ha instalado la desconfianza y la apatía”.
Con el discurso del Papa en el Congreso como referencia, Avezuela ha destacado la necesidad de recuperar una política responsable, con actitud de diálogo considerado y razonado para “resolver conflictos, mejorar las condiciones de vida y garantizar el desarrollo social”. “La Escuela de Verano se configura precisamente como esto, como un espacio de diálogo entre la Iglesia y distintos actores sobre temas relevantes”, ha apuntado
La conferencia inaugural, bajo el título «La democracia liberal en un mundo desmoralizado», ha estado a cargo de Victoria Camps, catedrática emérita de Filosofía Moral de la Universidad Autónoma de Barcelona. A continuación, Federico Aznar Fernández Montesinos, profesor del Centro superior de E