Fundación Oso Pardo, protegiendo una especie emblemática desde 1992 - Verdes Digitales

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El oso pardo es una especie emblemática de la Península Ibérica y desde Verdes Digitales hemos colaborado en varios proyectos que trabajan en su preservación. Nos paramos a conversar con Kalina Pawilonis, responsable de comunicación de la Fundación Oso Pardo, para que conozcas más sobre su trabajo y sobre cómo la comunicación vertebra también todas sus iniciativas.

Hablemos de la Fundación, ¿de qué manera contribuye a la protección del oso pardo en nuestro país?

Trabajamos en la conservación de oso pardo y en la restauración de su hábitat. La Fundación Oso Pardo fue creada en el 1992, cuando la situación del oso en España era crítica y su población continuaba reduciéndose. Afortunadamente, a partir de los mediados de la década de los 1990, comenzó un periodo de recuperación que se mantiene hasta la actualidad. En este contexto, y tomando en cuenta los fenómenos que se han ido desarrollando a lo largo de estos 35 años, como el cambio climático o la despoblación rural que está transformando el paisaje, nuestra labor va evolucionando también. Estamos activos tanto en la tarea de seguimiento de la población osera con un equipo de campo especializado, como en numerosas colaboraciones en investigación aplicada a la conservación, fundamental para entender la actualidad y adaptar las estrategias a los escenarios emergentes. A nuestra actividad se suman también la lucha contra el furtivismo, la educación ambiental y la prevención de conflictos entre humanos y osos. 

Para entender la importancia de las acciones destinadas a proteger al oso pardo, hay que subrayar que se trata de una “especie paraguas”, lo que significa que, contribuyendo a la protección del oso, contribuimos a la protección de la biodiversidad de su hábitat.

¿Cuál es la situación del oso en la actualidad? ¿Cuáles son sus principales amenazas?

El oso pardo está considerado como una especie prioritaria y estrictamente protegida por la Directiva Hábitats de la Unión Europea. Y aunque vemos un crecimiento poblacional en España, el oso pardo está incluido en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, en la categoría de “en peligro de extinción”. Por lo tanto, no es el momento de bajar la guardia. Los retos a los que debemos enfrentarnos van cambiando, y la capacidad de reaccionar de forma adecuada es esencial.

Las principales amenazas para el oso pardo son, sin duda, el cambio climático y la consiguiente intensificación de los incendios. Con temperaturas más altas y sequías más prolongadas, los incendios serán más destructivos e incontrolables, pudiendo arrasar las áreas de alimentación y de refugio importantes para el oso. 

Tampoco podemos olvidar que una población de oso pardo en crecimiento requiere una gestión cuidadosa para garantizar que su convivencia con los habitantes de las localidades de las zonas oseras sea segura y armoniosa. Ya sabemos que, como consecuencia de inviernos más suaves derivados del cambio climático, los osos hibernarán durante menos tiempo o que no lo harán. Esto aumentará la probabilidad de las interacciones de los osos con las actividades de ocio en la montaña también en invierno.

No obstante, conviene destacar que el oso pardo, siendo un símbolo de una naturaleza bien conservada, equivale a una marca de calidad turística y de esta manera su presencia contribuye al desarrollo económico de las localidades de las zonas oseras.

Para quien lo desconozca, ¿cómo afecta el cambio climático al oso y qué se propuso en este proyecto?

El cambio climático influye en todo el ecosistema. Como hemos comentado previamente, el aumento de las temperaturas hará que los osos pardos estén más activos durante el invierno y que su periodo de hibernación se reduzca. Pero otro aspecto afectado por el calentamiento global, y que repercute directamente en el oso pardo, es su acceso a alimento natural a lo largo de todo el año.

El Proyecto Osos con Futuro se diseñó para mejorar la adaptación del oso, dado que en la Cordillera Cantábrica ya se han registrado variaciones en su dieta asociadas al calentamiento global durante las últimas décadas. Algunas especies de flora especialmente afectadas, como el arándano, han reducido su presencia en la alimentación de los osos cantábricos, mientras que otras, como los cerezos o los arraclanes, parecen haber ganado importancia. El castaño, por su parte, puede convertirse en un recurso clave durante el otoño e invierno. Es una especie resistente al cambio climático, con una producción anual constante y que, además, aporta un valor comercial a las comunidades locales.

Por ello, hemos apostado por plantaciones de árboles y arbustos frutales más adaptables. Es importante subrayar que garantizar el acceso del oso a alimento silvestre equivale a prevenir conflictos con los habitantes de las poblaciones en las que, ante la falta de recursos naturales, los animales podrían acabar buscando comida.

¿Y qué resultados se han obtenido?

El proyecto Osos con Futuro abarcó varias áreas clave. La primera se centró en la investigación. En el marco del LIFE Osos con Futuro se realizaron diversos análisis previos que permitieron diseñar estrategias basadas en evidencias científicas y aumentar la eficacia de las acciones del proyecto. Entre otros trabajos, se llevó a cabo un análisis de vulnerabilidad al cambio climático de las fuentes de alimentación y de las áreas críticas para el oso pardo, así como un estudio sobre la idoneidad del hábitat para especies productoras de frutos de interés para la población cantábrica en distintos escenarios de calentamiento global.

La siguiente fase consistió en actuaciones forestales: se plantaron cerca de 150.000 árboles y arbustos productores de frutos para el oso, y se produjeron y plantaron casi 20.000 castaños.

Paralelamente, se desarrolló una amplia campaña de educación ambiental y sensibilización. Hemos difundido abundante material informativo, instalado paneles permanentes en diferentes localidades de la Cordillera Cantábrica y seguimos divulgando dos vídeos animados: uno con recomendaciones para recorrer con seguridad las montañas del oso pardo —cuyo éxito ha sido internacional, con traducciones a siete idiomas— y otro que recoge las buenas prácticas para la caza en zonas oseras.

Tras la finalización del proyecto, ¿qué mecanismos de monitorización o seguimiento a largo plazo se van a mantener? 

Es crucial que la inversión realizada durante el proyecto se vaya manteniendo. Se ha establecido un protocolo de seguimiento para las plantaciones de árboles frutales y castaños que consiste en dos visitas anuales, una en primavera y otra en otoño, con el fin de recoger datos en distintas fases del ciclo vegetativo y, de este modo, programar acciones de mantenimiento adecuado.

De la misma manera, el material de información y sensibilización —producido también en colaboración con Verdes Digitales—, se seguirá difundiendo, ya que la problemática que abarca no vence con la fecha final del proyecto. 

¿Qué problema principal busca resolver el proyecto LIFE “Coexistencia entre Humanos y Osos”?

El aumento de población de osos en la Cordillera Cantábrica y Pirineos, contrastado con la tendencia hacia la despoblación rural, forma un contexto que favorece interacciones entre osos y personas. Este reto requiere una gestión muy bien planificada. El objetivo de este proyecto que cuenta con financiación del Programa LIFE de la Unión Europea es prevenir y mitigar los conflictos actuales y futuros entre osos y humanos. Uno de los conflictos más preocupantes es la presencia de osos dentro o muy cerca de asentamientos humanos y su habituación a la presencia de las personas o el condicionamiento a fuentes de alimentos fáciles, procedentes de humanos, como la basura. El número de este tipo de eventos aumenta cada año, generando una alarma social que pone en riesgo la actitud favorable a la presencia del oso de los habitantes de las zonas oseras. 

¿Qué medidas concretas se están implementando para evitar que los osos se acerquen a zonas habitadas?

En colaboración con los nueve ayuntamientos asturianos y leoneses que albergan las mayores densidades de oso pardo de la Cordillera Cantábrica, y que son parte activa en calidad de socios, se realizan diversas actuaciones para prevenir posibles conflictos con osos en los asentamientos humanos y sus entornos, como el mantenimiento y la limpieza de perímetros de seguridad entorno a núcleos de población, la plantación disuasoria de árboles frutales alejados de esos núcleos o la distribución de información a los habitantes.

Trabajamos también en el diseño e instalación de cercados electrificados adaptados a cada problemática y al tipo de paisaje que rodea colmenares, huertos frutales y otros bienes expuestos a los daños causados por el oso. Incorporamos innovación a través de modelos experimentales de protección, como el uso de ahuyentadores o la instalación de cubrecontenedores de basura a prueba de osos. Dentro del proyecto, llevamos a cabo además la captura y el radioseguimiento de ejemplares en fase de habituación a la comida fácil de procedencia humana, con el objetivo de aplicarles con mayor eficiencia las medidas de aversión. El marcaje de ejemplares se realiza en el marco de un protocolo de colaboración con el Principado de Asturias, la Fundación Oso de Asturias y el CSIC.

Como en todos nuestros proyectos, otorgamos un gran valor a la educación ambiental en los colegios y en los encuentros con vecinos, estableciendo y promoviendo buenas prácticas para la gestión de residuos, reforzando el papel de los municipios y reduciendo la preocupación social para favorecer la coexistencia entre osos y personas.

Apoyamos igualmente estrategias de negocio centradas en la contribución positiva del oso a la economía local y a la sociedad rural, y contribuimos a la creación de empleo local durante todo el proyecto.

¿Qué destacarías de la aportación de Verdes Digitales al proyecto?

La comunicación y la sensibilización en el contexto de la coexistencia entre personas y osos son fundamentales. Contar con una agencia con experiencia en temática medioambiental, que siempre nos ha ofrecido diseños de la máxima calidad, resulta decisivo. Sois un aliado clave en la tarea de transmitir información de forma clara y esquemática, algo esencial en un mundo marcado por la desinformación y la tendencia al sensacionalismo. [Aquí puedes ver más sobre la identidad visual para este proyecto europeo]

¿Qué papel tiene la comunicación para una Fundación enfocada en protección animal como la vuestra? ¿Cuáles son los objetivos y públicos principales?

Nuestro objetivo es informar y sensibilizar a la sociedad sobre el oso pardo y las estrategias de coexistencia con los usos humanos. Asimismo, consideramos importante la educación ambiental dirigida a los escolares, centrada en el oso pardo, la biodiversidad y el cambio climático.

Y en cuanto a sensibilización, ¿cuáles son las prioridades?

La sensibilización y la educación ambiental siempre han sido áreas clave para la Fundación Oso Pardo. Las charlas y talleres que impartimos a niños y adultos ayudan a fomentar la comprensión de los retos de conservación de la naturaleza. Desde hace varias décadas visitamos con regularidad las aulas de la Cordillera Cantábrica, siguiendo la valiosa experiencia que nos dejó nuestro Programa Educativo Huella, con cuentacuentos, talleres infantiles y rutas didácticas. Paralelamente, organizamos charlas y habilitamos puntos de información sobre los osos, con el objetivo de llegar a todos los públicos y fomentar el conocimiento acerca de la coexistencia entre humanos y osos.

Recapiti
Laura Martín