Las altas temperaturas de este verano obligan a buscar refugio en espacios frescos. Para muchas personas con esclerosis múltiple (EM), el calor no sólo resulta incómodo: puede provocar un empeoramiento temporal de síntomas como la fatiga, la debilidad muscular o las alteraciones visuales, un fenómeno conocido como fenómeno de Uhthoff.
En estos episodios, un baño en el mar puede ayudar a disminuir la temperatura corporal y aliviar esos síntomas de forma temporal. Sin embargo, no todas las personas pueden acceder al agua en igualdad de condiciones. La existencia de playas adaptadas, con pasarelas, sillas anfibias, vestuarios accesibles y servicio de apoyo al baño, resulta esencial para garantizar el derecho al ocio y favorecer el bienestar de las personas con movilidad reducida.
Según el portal oficial de Turismo de España, alrededor de 600 playas del litoral español disponen de algún tipo de adaptación para personas con movilidad reducida. Sin embargo, el grado de accesibilidad varía considerablemente: mientras algunas cuentan únicamente con pasarelas de acceso, otras ofrecen servicios completos de baño asistido, sillas anfibias, duchas adaptadas y personal especializado.
Entre las 82 playas catalanas que cuentan con este tipo de servicios figuran Nova Icària, en Barcelona; Platja dels Pescadors, en Badalona; Torre Valentina, en Calonge; varias playas de Roses, la Platja de la Paella, en Torredembarra, además de otras localidades del litoral catalán. Los servicios pueden incluir pasarelas hasta la orilla, zonas de sombra, sillas anfibias y personal especializado, aunque la disponibilidad y los horarios dependen de cada ayuntamiento.
La accesibilidad también está presente en otros puntos del litoral español. Andalucía cuenta con playas adaptadas como La Misericordia (Málaga), La Barrosa (Cádiz) o La Antilla (Huelva); la Comunidad Valenciana ofrece servicios de baño asistido en playas como La Malvarrosa (València), El Postiguet (Alicante) o Marineta Cassiana (Dénia); mientras que en las Islas Baleares destacan Alcúdia, Palmanova o Cala Galdana. En Murcia, una gran parte de las playas principales ofrece equipamientos específicos para personas con movilidad reducida, como Playa Honda, Los Narejos o Villananitos.
En Canarias, playas como Las Vistas (Tenerife) y Las Canteras (Gran Canaria) incorporan sillas anfibias, grúas de transferencia y personal especializado. En el norte de España también existen numerosos ejemplos, como La Concha (San Sebastián), Samil (Vigo), Poniente (Gijón) o Los Peligros (Santander). No obstante, la realidad sigue siendo desigual. Aunque existen cientos de playas adaptadas en España, los servicios disponibles varían considerablemente entre municipios.
Antes de desplazarse, conviene consultar la información del municipio correspondiente, ya que los servicios de baño asistido suelen variar según la temporada y las condiciones del mar.
En un verano marcado por temperaturas cada vez más extremas, garantizar el acceso al mar para todas las personas no es únicamente una cuestión de accesibilidad: también es una forma de proteger la salud y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con enfermedades como la esclerosis múltiple.
¿Dónde consultar las playas accesibles?
El portal oficial de Turismo de España reúne información sobre playas accesibles de diferentes comunidades autónomas.
La guía de playas accesibles del portal de las personas con discapacidad, Discapnet.
En Cataluña, la Generalitat ofrece un visor actualizado del estado de las playas y muchos ayuntamientos publican los horarios y condiciones del servicio de baño asistido en sus páginas web.
Aunque Cataluña no dispone de un listado oficial de playas accesibles, la empresa especializada Farré Accessibilitat ha elaborado un inventario del litoral catalán en el que identifica 82 playas con algún tipo de servicio adaptado para personas con discapacidad o movilidad reducida.