En la era actual, donde la tecnología avanza a pasos agigantados y las necesidades del mercado laboral cambian constantemente, el concepto tradicional de una carrera o puesto para toda la vida ha quedado desfasado. La tradicional creencia de que una vez elegida una profesión se mantendría durante toda la vida laboral ha quedado obsoleta: en la actualidad, el verdadero talento reside en la capacidad de adaptación y aprendizaje continuas, por ello es imprescindible trabajar la experiencia del empleado desde RRHH.
Es algo que he vivido en primera persona a través de circunstancias profesionales que requerían nuevos enfoques formativos, modelos de operar, creencias… y deconstruir metodologías en la gestión del talento que ya no responden a las necesidades y exigencias actuales. En ocasiones -e imagino que al resto de mis colegas de profesión les ocurre lo mismo-, tengo la sensación de que la labor actual de los profesionales de los RR.HH. está únicamente enfocada al cumplimiento del amplio marco normativo. Planes de igualdad, valoración de puestos, protocolo, retribuciones, compliance… son solo algunas de las muchas responsabilidades, sin duda fundamentales para la toma de decisiones y políticas de RR.HH. transparentes y objetivas que evitan errores asociados a la subjetividad o criterios personales.
Independientemente de todo esto creo que no podemos olvidar -con la aplicación de la normativa en materia de Recursos Humanos siempre presente- que las personas responsables de estas áreas tenemos que estar para “algo más” que cumplir estrictamente con lo establecido.
Entre todas las habilidades que debe tener cualquier profesional dedicado al área del talento un básico debe ser la capacidad de abrirse a nuevas oportunidades de aprendizaje y conocimiento, especialmente aquellas centradas en mejorar la experiencia del empleado (Employee Experience). En este momento nos encontramos ante una de estas situaciones, lo que nos obliga a impregnarnos de las nuevas perspectivas de actuación y desprendernos de las formas que hasta ahora regían en nuestra disciplina. Tenemos que ir vaciando la mochila de costumbres del siglo XX que han quedado obsoletas.