El seguro deportivo es obligatorio. A pesar de ello, la mayoría de aseguradoras han optado por apartarse del ramo. Principalmente por la intensidad de los riesgos cubiertos y la falta de desarrollo reglamentario, con primas e indemnizaciones insuficientes, lo que, además, dificulta encontrar una cobertura adecuada. Los corredores confían en que la próxima reforma legislativa mejore esta situación, con la ampliación tanto de los capitales de fallecimiento e invalidez como de la duración de la atención sanitaria.
Cuando la Administración Pública aprobó la regulación del seguro obligatorio deportivo, a través del Real Decreto 849/1993, se hizo especial hincapié en la asistencia médica, con una “cobertura muy potente”, aunque, admite Jordi Gallegos, CEO de Galia Correduría de Seguros, quizás más pendientes de “cubrirse las espaldas” a nivel administrativo, que no en el propio competidor. Sin embargo, la actividad federativa ha ido creciendo de forma importante en los últimos años y aunque la parte asistencial sigue teniendo una cobertura fuerte a día de hoy, “la de fallecimiento e invalidez está totalmente desfasada”. Con todo, aprecia que podría ser difícil su adaptación, ya que habría que valorar cuánto supondría una cobertura adecuada a estos tiempos y si realmente las federaciones podrían hacer frente al pago de las mismas.
“El seguro deportivo actualmente goza de un abandono total”, se lamenta Damián de Luis, miembro del departamento comercial de Insure Correduría, quien explica que cuando se publicó el Real Decreto la propia administración había asumido la creación de una Mutualidad General Deportiva para poder correr con este tipo de riesgos, “porque ya intuía que las aseguradoras no tendrían el apetito necesario para poder suscribirlos”. Además, la normativa ya recogía (“y sigue haciéndolo”) que cada 3 años deberían actualizarse las cantidades, a lo que se suma que la Ley del Deporte de 2022 hacía referencia a la equiparación en coberturas e indemnizaciones al Baremo de Autos. Esto ha generado contracción del mercado y que las propias compañías tengan dificultades para mantener un nivel actuarial adecuado a las primas que se están cobrando, “teniendo que afrontar a lo mejor tetraplejias por un importe de 1.000.000 de euros cobrando primas de 50-60 euros para determinadas disciplinas”.
Por todo ello, con la Ley 5/2025, se liberó de indemnizar conforme al baremo de accidentes, y el legislador dio un paso adelante para poder aumentar la oferta, aun así el mercado sigue estando muy restringido por la falta de regulación y ambigüedad. “En el documento que presenta el Gobierno de desarrollo normativo de cara al próximo año, no se recoge el del reglamento general que se necesita para desarrollar la propia ley de 2022. Por eso, ratifico que está en un absoluto abandono. Y con este abandono, la inseguridad jurídica es complicada y generalizada”, concluye Damián de Luis.
Incongruencias normativas
Efectivamente, Kiko Jalvo, CEO de Seguros Deportivos Correduría de Seguros del Grupo Llull Segur, corrobora que el Real Decreto surgió con unas coberturas que con el tiempo se han demostrado insuficientes, sobre todo el tema de fallecimiento e invalidez, porque son “pequeñas” para lo que puede pasarle a un deportista (en torno a 6.000 y 12.000 euros, respectivamente). El problema de fondo, a su entender, es la actitud del sector asegurador hacia estos riesgos, ya que hay muy pocas compañías que quieran asumirlos. Además, incide en la parte que corresponde a las entidades públicas de apoyar esta asistencia sanitaria de los deportistas, “porque queda un poco en el aire realmente la exigencia del por qué deben de tener un seguro obligatorio los federados de forma privada”. “En estos momentos, hay iniciativas legislativas para cambiarlo, pero no se sabe muy bien hacia dónde se van a dirigir”, admite.
De Luis aclara que el Real Decreto cubre a los deportistas federados en competición, cuando es organizada por una federación, y en entrenamiento, cuando es estructurado y programado, “cuestión que en algunas disciplinas es difícil de acotar porque hay personas que entrenan de forma particular en deportes individuales y no tienen a alguien que les supervise”. Además, en ocasiones, se han admitido eventos como torneos sociales que no tenían el amparo de la propia federación: “La práctica aseguradora habitual a lo largo de los años es que esas actividades solo se han cortado cuando ha habido una siniestralidad muy elevada”, comenta.
En esta misma línea, Jordi Gallegos destaca que se producen algunas incongruencias, porque el decreto vincula la obligación de aseguramiento a la licencia federativa y, especialmente, a la práctica competitiva u organizada, pero hay muchas federaciones en las cuales no se compite y cuya masa social es importante, como las de montaña, donde no todos los practicantes están obligados por ley a federarse ni, por tanto, a contar con ese aseguramiento específico si practican por libre. “Queda a voluntad del deportista que practica por libre decidir si quiere hacerse la tarjeta federativa o no, y tener esas coberturas”, valora.
Fraude al seguro
Asimismo, el miembro del departamento comercial de Insure Correduría lamenta que la idiosincrasia española haya derivado en que el fraude al seguro sea apabullante. “La propia Mutualidad General Deportiva fue intervenida en el año 2011 por fraude e infraprimas”, señala, a la vez que denuncia que hay gente que confunde un seguro de Accidentes con una póliza de Salud “y entonces ahí es donde tenemos el problema”.
Con todo, Gallegos aprecia que las federaciones han hecho un ejercicio de reflexión sobre qué les estaba llevando a meter siniestros cuando no correspondían y empiezan a ser mucho más conscientes de la importancia de declarar lo que realmente corresponde, lo que ha ayudado a que la siniestralidad se mantenga en la que corresponde y no esté incrementada. “Yo rompo una lanza a favor de las federaciones en el sentido, ya que de unos años hacia aquí están viendo que el problema de no encontrar cobertura cada vez se incrementa más y, por tanto, están intentando concienciar a sus federados para que realicen una declaración consciente y verdadera de esos siniestros”, completa.
Corrobora Kiko Jalvo que las federaciones han visto el problema y lo están intentado acotar. Pero critica que muchos clubes organizan, por ejemplo, torneos de fútbol para niños no organizado por la federación y se utiliza ese seguro para cubrirlo, con la excusa de que “están entrenando para las competiciones oficiales”. “El problema es la falta de definición y criterio que se tiene que dar entre la normativa, las compañías y las federaciones, que son los tres interesados en poner coto a si debe haber un seguro privado propio de cada deportista y poner una normativa clara y uniforme que en estos momentos ni existe ni tiene visos de existir”, alega.
Dudas en el aseguramiento
En este sentido, Jalvo pone el ejemplo de las ligas de fútbol de veteranos que organizan unos torneos al margen de las federaciones, pero cobran unos precios para poder participar en ellas. Ahí puede surgir la duda de si existe la obligatoriedad de asegurar. En muchas comunidades autónomas, aclara, sí que se ha desarrollado la obligatoriedad de tener un seguro obligatorio con las mismas coberturas que ofrecen el Real Decreto para los federados, pero tampoco están muy bien expresados. “Yo en la práctica siempre digo que si lo organizas de una forma que cobras cantidades y se ve que no es una reunión de amigos, para mí existe una obligación de asegurar en la mayoría de comunidades autónomas que han desarrollado esta actividad, aunque no lo indican expresamente, pero sí que ponen un deber de aseguramiento”, opina.
Coincide el CEO de Galia Correduría de Seguros en que cuando hay un paralelismo entre ese tipo de actividad y una actividad federada, entonces sí que existe la obligación. “Si yo voy 2 días a jugar al pádel con amigos, pero no estoy metido en ligas, puedo decidir si quiero un seguro privado o no; en cambio, si en el mismo caso estoy ya en ligas y, por tanto, compitiendo, ahí sí que creo que sería necesario contar con un seguro privado, aunque la ley no es clara y, por tanto, depende de cada uno”, añade.
“Hay algunas veces que es bastante difuso y complicado encontrar un referente en la parte normativa para poder decir si realmente estas personas necesitan tener una cobertura aseguradora. Pero también hay que pensar y potenciar el pensamiento y la reflexión de que, si realmente lo haces de forma organizada, pues sí que es bueno tener una cobertura aseguradora para evitarte problemas”, sostiene Damián de Luis, miembro del departamento comercial de Insure Correduría.
Vacíos legales
Por eso, señala que lo adecuado sería que cada uno tuviese su propia póliza de Accidentes para darse cobertura a lo que hace. Y pone el ejemplo de su caso concreto, ya que cuenta con dos pólizas, una de Accidentes para él y su familia, donde se cubre la actividad deportiva y la asistencia sanitaria al margen de la póliza de Salud; y otra, por su licencia como jugador federado: “Cada uno tiene que valorar lo que está haciendo, aunque es muy sutil esa línea en la cual la práctica privada se solapa con la del entrenamiento para ir a una competición organizada por la propia federación y es difícil diferenciarlo”.
El problema que aprecia Jordi Gallegos, CEO de Galia Correduría de Seguros, es que al final el tener o no tener esa otra póliza independiente depende de cada uno: “Si de algún modo tienes la federativa y haces deporte a nivel privado, tú decides si quieres tener una cobertura adicional o no”.
“A día de hoy existe la obligación de, si estás federado, tener la póliza obligatoria y si no lo estás, se puede acudir a la Seguridad Social, pero ahí hay vacíos legales bastante importantes”, confirma el CEO de Seguros Deportivos Correduría de Seguros, quien destaca que también existen normativas locales y autonómicas que incorporan ciertas variaciones.
De hecho, Damián de Luis admite que en la Seguridad Social casi todas las autonomías ya conocen perfectamente que es obligatorio el seguro deportivo y cuando tú vas por allí con algún tipo de accidente lo primero que te preguntan es si estás federado o no. Y puede haber problemas, porque las facturas van hacia las personas, no hacia las propias federaciones, aunque existen casos donde las facturas se giran a las federaciones.
Problemas para encontrar cobertura
Jordi Gallegos reconoce que dada la siniestralidad del ramo cuesta “bastante” encontrar cobertura para este seguro, “porque este tipo de riesgos suelen dar perdidas”. En parte porque la base de cálculo de las tasas para la siniestralidad que se prevé se distorsiona un poco cuando se van a centros de la Seguridad Social, que aplican unas tasas mucho mayores que los centros privados y eso hace que los costes también se incrementen. “Muchas compañías se han ido separando de este tipo de riesgos. Y cada vez es más difícil encontrar una que ofrezca cobertura adecuada al decreto y con costes asumibles para la federación”, asegura.
“Desde el año 2016 que entró en vigor Solvencia 2 es complicada la situación, porque ya les impide a las aseguradoras hacer la compensación entre ramos”, añade De Luis. De hecho, menciona el caso de una compañía muy importante en España que tenía mucha exposición en federaciones deportivas y tuvo cancelado el ramo durante varios años para, precisamente, intentar sanear su propia siniestralidad. “Además, ahora se une la inseguridad jurídica que genera la falta del desarrollo reglamentario”, apostilla, de modo que hay aseguradoras que, mientras, se han retirado totalmente del negocio. “Y eso genera una contracción importante que nos obliga a los mediadores a buscar colocación para unos riesgos ya bastante complicados en otro tipo de mercados, no solo el español”, resume.
Kiko Jalvo, CEO de Seguros Deportivos Correduría de Seguros, recuerda que desde que desapareció la Mutualidad General Deportiva empezaron las entidades a ver que había un buen volumen de negocio, “pero se hizo desde el desconocimiento, ya que ellos no tenían el expertise en ese tipo de ramo y fueron entrando progresivamente con unos precios que no eran adecuados. Por lo tanto, tuvieron una serie de pérdidas increíbles”, lo que hizo que muchas terminasen abandonando este seguro. Ahora bien, admite que ciertos deportes no van a ser rentables hasta que no se pongan en unos precios más elevados, “pero hay muchas actividades deportivas que no son deficitarias y aun así existe dificultad de colocación”, con solo unas pocas compañías que ofrecen aseguramiento, “pero no hay una competencia, no hay un desarrollo de producto”, lo que lleva a buscar alternativas, bien sea a través de Lloyd’s o mercados extranjeros. “Pero sí que es verdad que la prima se va elevando progresivamente y al final se llegará a un cierto equilibrio”, confía.
Mejorar las carencias
Otro aspecto relevante del seguro es el tema de carencias en las de cobertura y los capitales en caso de fallecimiento e invalidez, ya que Gallegos cree sería conveniente para los federados que las cifras aseguradoras fueran adecuadas a la realidad del riesgo. “Lo que pasa es que hay una línea difícil de equilibrar entre los costes que se podrían llegar a generar para que los federados pudieran asumir esas cuotas”, reitera. Y propone que el legislador ofreciera unos capitales mínimos, tal y como ocurre en el caso del seguro obligatorio de viajeros, que tiene una cobertura de unos 36.000 por fallecimiento y 42.000 por invalidez, lo que ya triplica lo estipulado por el Real Decreto del seguro deportivo. En concreto, cree que sería adecuada una cobertura de fallecimiento de 100.000 euros y una de invalidez de 150.000.
Y, a partir de ahí, añade, tener la posibilidad de que los deportistas pudieran escoger diferentes opciones de cobertura en función de lo que ellos creyeran oportuno, de modo que pagarían por lo que realmente quisieran cubrir. “Por eso, si hay manera de que el perjudicado pueda escoger qué capitales quiere cubrir y de este modo la compañía pueda tener distintas tarifas y se pueda equilibrar la prima, al final sería una posible solución para todo el mundo”, concluye.
Kiko Jalvo conviene en que podría ser una solución, pero depende de la capacidad adquisitiva de cada persona, lo que “va un poco en contra del espíritu del deporte, de intentar que todo el mundo tenga acceso, independientemente de sus recursos económicos”. En su caso cree que una opción podría ser crear una especie de Consorcio para este tipo de seguros y que cada póliza tuviese una aportación (sobre todo de cara a los fallecimientos y las invalideces) y que fuese una entidad pública o semipública la que gestionase esas cantidades.
En este sentido, el miembro del departamento comercial de Insure Correduría admite que, aunque nunca ha visto actuar al Consorcio de Compensación de Seguros en este ramo, “en teoría, al ser un seguro obligatorio, deberían de darle cobertura si no encuentra colocación”. Con todo, asumen que la complejidad del Consorcio cuando actúa con un accidente de tráfico es tal que no cree que lo vayan a aplicar para un accidente deportivo, con los mismos cuadros médicos y centros concertados. Aunque “no es descartable”, porque existen otros ramos, como el del seguro de patinetes eléctricos con uso profesional en el que ya hay flotas que están acudiendo al Consorcio porque no hay compañías que quieran asumir ese tipo de riesgos.
Asistencia pública
Otra propuesta de mejora que menciona Jalvo sería que la primera atención médica cuando hay un siniestro fuera pública y se pudiese acudir a la Seguridad Social sin costes, ya que muchas veces los padres llevan nerviosos a sus hijos lesionados al hospital más cercano y luego llega la factura a las compañías que tienen que pagarlas y abonarlas, lo que está generando unos incrementos de costes que no serían necesarios. Pero, “ya no por el coste, sino por la facilidad de uso de la primera atención”, de modo que cualquier persona en cualquier lugar de España pueda acceder de forma rápida (muchas personas terminan yéndose a un centro médico cercano porque el que propone la federación puede estar a bastante distancia) y que eso no suponga un incremento de costes para la compañía de seguros. Además, “se podría encontrar un término medio, sobre todo que facilite el acceso a los centros médicos, porque las compañías cada vez restringen más los centros concertados, para así intentar contener los costes, porque las federaciones, aunque intentan explicar dónde se puede acudir, al final, al haber miles de federados, es difícil que la información llegue a todos”, opina.
Damián de Luis, miembro del departamento comercial de Insure Correduría, no ve factible esta opción porque “más tarde o más temprano, los servicios públicos o los presupuestos de esos servicios públicos se van a resentir”. “Yo iría más encaminado a establecer un criterio actuarial en función de la disciplina deportiva, intentando establecer unos determinados capitales adecuados”, analiza, “porque no es lo mismo 150.000 euros en petanca que 150.000 euros en automovilismo”, o establecer un criterio de tramos por la intensidad del siniestro.
En cualquier caso, el CEO de Galia Correduría de Seguros opina que lo importante en la reforma legislativa que está en proceso es que la asistencia médica (“que al final es una de las patas más importantes del seguro de deportivo”) se mantenga ilimitada: “Creo que esto es básico y fundamental”, incide.
Damián de Luis aumentaría asimismo la asistencia sanitaria seis meses más, hasta los 24 meses. Además, hace hincapié en toda la parte derivada de patologías previas no conocidas en las exclusiones, como no incluir cuestiones de índole degenerativa que puedan no conocer el propio asegurado en el momento que realiza la licencia.
Labor pedagógica
En cuanto a la relación contractual en este ramo y la supuesta falta de claridad existente, ratifica que es la que pueda marcar la póliza. “Después, entre las federaciones aseguradoras y los mediadores que estamos en el medio, la relación en determinadas disciplinas es muy complicada”, aprecia, aunque se cuenta con un bagaje de aprendizaje con relación al ámbito de la negociación que facilita las actuaciones.
Para Jordi Gallegos, CEO de Galia Correduría de Seguros, la clave es que las aseguradoras (“algunas ya lo hacen”) analicen el ri