"Aquel documental que vi en primero me cambió la vida": La historia de Rocío Martín, de las aulas de EUSA a La 2 de RTVE

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Hay personas que entran por la puerta del campus con una idea en la cabeza y salen de él con un sueño cumplido. Rocío Martín es una de ellas. Hoy, cuando enciende la suite de edición para montar el programa “De tapas por España” de La 2 de RTVE, o cuando ve su propio documental subido al catálogo de Filmin, le resulta imposible no echar la vista atrás.

Hablamos con ella sobre su pasión por el lenguaje audiovisual, sus años en el campus y cómo en EUSA encontró tanto su vocación profesional como al grupo de amigas con el que hoy comparte profesión.

Rocío, hoy estás editando para RTVE, firmando documentales y haciendo vídeos corporativos… Si le dijeras a la Rocío que entró por primera vez al campus de EUSA todo lo que venía después, ¿qué crees que pensaría?

Sinceramente, creo que no se lo creería. Estudiar Comunicación Audiovisual y poder vivir de esto era mi gran sueño desde siempre. Ahora mismo trabajo como montadora en una productora y edito el programa “De tapas por España” para La 2, además de hacer proyectos corporativos y documentales. Tocar tantos palos y ver tu trabajo en la televisión nacional es increíble, pero el camino hasta llegar aquí ha sido lo verdaderamente mágico.

Echando la vista atrás, ¿qué se te viene a la cabeza cuando piensas en tus años de carrera?

Se me llena la boca al decirlo: fueron, sin duda, unos de los mejores años de mi vida. EUSA no era solo ir a clase a escuchar teoría; desde el minuto uno nos pusieron cámaras en las manos y nos dijeron «haced». Ver cómo pasas de grabar cositas torpes en primero a firmar proyectos serios en cuarto es súper gratificante.

Pero lo más bonito de todo no fueron solo las cámaras, sino la gente. En esas aulas conocí a mis mejores amigas. Y lo mejor de esta historia es que, años después, no solo seguimos siendo inseparables, sino que hoy en día somos compañeras de trabajo. Crecer juntas en las aulas y seguir haciéndolo en la profesión es algo que no cambio por nada.

Dicen que un buen profesor no es el que solo te enseña, sino el que te inspira. ¿Tuviste de esos en tu paso por el campus?

Totalmente. La relación con los profesores era especial porque no los veías como figuras lejanas, sino como profesionales del sector que venían a darlo todo por ti. Miguel Ángel Abuja, Sergio Toledo, Antonio Roda, Concha, Susana… Guardamos un cariño enorme a sus clases. Eran apasionantes.

Además, nos traían a gente de fuera para que viéramos la realidad de la profesión. De hecho, hay un momento que se me quedó grabado a fuego: uno de los primeros días de 1º de carrera nos proyectaron el documental que había hecho una antigua alumna para su TFG. Recuerdo estar en la penumbra de la clase viendo aquello y pensar: «Yo quiero hacer esto. Yo voy a hacer esto». Fue el chispazo que me motivó durante toda la carrera.

Y vaya si lo hiciste. Acabaste la carrera firmando un documental que terminó en Filmin y viajando por festivales de toda España. ¿Cómo se vive algo así siendo tan joven?

Fue un sueño hecho realidad. Mi amiga y compañera Elisa Portabales y yo nos embarcamos en la aventura de hacer el documental “Las Flores del Teatro” como TFG. Terminar la carrera con una obra así bajo el brazo es la mejor carta de presentación que podíamos soñar para llamar a las puertas del mundo laboral.

Pero aquello no habría sido posible sin la generosidad de tanta gente: contamos con el apoyo incondicional de Timber Films y de nuestros propios compañeros de clase. Gracias a esa piña pudimos rodar en teatros increíbles, entrevistar a referentes del sector y, al final, enviar la película a festivales por toda España y recibir varios galardones. Estar en Filmin hoy en día es precioso, pero haberlo construido juntas es lo que me llevaré siempre en el corazón.

Viendo todo lo que has construido, ¿qué le dirías a alguien que está dudando en dar el paso y matricularse en EUSA?

Le diría que no lo dude, que se lance. EUSA te da la oportunidad de formarte en lo que de verdad te apasiona, pero con los pies en la tierra. Te enseñan a base de práctica, de equivocarte y de aprender en situaciones reales, guiado por profesores que te cuidan, te orientan y celebran tus avances.

Y, sobre todo, por el ambiente. Al ser clases reducidas no eres un número más. Creas una red de contactos, de amigos, de compañeros de vida profesional con los que vas a tropezar, aprender y celebrar triunfos durante el resto de tu carrera.

Historias como la de Rocío nos recuerdan el verdadero valor de lo que ocurre dentro de nuestro campus: el talento, la pasión y las conexiones que nacen en las aulas y traspasan la etapa universitaria. Desde EUSA no podemos estar más orgullosos de ver cómo nuestros egresados continúan conquistando pantallas y dando forma al futuro del sector audiovisual. ¡Gracias por compartir tu historia con nosotros, Rocío!

Recapiti
Clara Lacarcel