Juan Dávila: “El humor es un derribador de barreras” - Hello Valencia

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JUAN DÁVILA lleva años demostrando que el humor es la mejor medicina, una que cura heridas e hipocresías. Ahora traslada esa misma mirada a El último mono, la comedia que aterriza en los cines el 7 de agosto y que se atreve a poner frente al espejo a una generación marcada por los prejuicios, las etiquetas y las guerras culturales.

Masculinidad, igualdad, prejuicios, redes sociales, autenticidad o esa obsesión por construir un personaje antes que conocernos de verdad son algunos de los temas que atraviesan una historia que utiliza el humor para abrir conversaciones incómodas. Dávila, con la naturalidad que le ha convertido en uno de los grandes fenómenos de la comedia en España, reflexiona sobre todo ello sin perder el sello que le caracteriza

El último mono es un título con el que, de una forma u otra, todos podemos sentirnos identificados alguna vez. Si hubieras podido ponerle otro nombre, ¿qué otro título crees que resumiría mejor esta historia?

The Last Monkey (se ríe). La verdad es que creo que el título es perfecto. Le da mucho sentido a la historia, porque al final es como el último mono de un grupo… de un grupo del que ya quedan muy pocos.

Y si tuvieras que definirla como una emoción y no con un género cinematográfico, ¿cuál elegirías y por qué?

Diría que la ira. La ira de todos esos hombres, los incels, que viven enfadados. A partir de esa base se construye el arco del personaje de Alejandro Aguirre y, a lo largo de la película, se le desmonta por completo el chiringuito.

Más allá del título, ¿Qué conversación te gustaría que provocara El último mono cuando la gente salga del cine?

Me gustaría que quienes se sientan identificados con el personaje salgan con un poquito más de conciencia social. Y los que simplemente vayan a reírse, que seguramente no se van a sentir identificados, que disfruten de la película y que también vean ese avance que ha habido en cuestiones como la igualdad y el feminismo.

La película habla, entre otras cosas, de la imagen que proyectamos. ¿Por qué crees que hoy dedicamos más tiempo a construir un personaje que a conocernos de verdad?

Porque vivimos en el mundo de las redes sociales y de los filtros, donde parece que hay una especie de globalización del personaje, que es lo que vende. Nos bombardean constantemente con imágenes idílicas que parecen representar aquello a lo que todo el mundo aspira. Pero, fíjate, en mi caso, lo que ha triunfado en mi espectáculo ha sido precisamente lo contrario: nada de filtros, naturalidad y poner la personalidad por delante del personaje, de la máscara.

Como bien dices, en esa construcción de identidad tienen mucho peso las redes sociales. ¿Te parece que nos han hecho más libres para expresarnos o más dependientes de la opinión y la mirada de los demás?

Depende de cómo las utilices. En mi caso, me han ayudado mucho. Pero también veo, por lo que escucho, que las nuevas generaciones muchas veces dejan de subir contenido por miedo a sentirse juzgadas. Aun así, creo que, bien utilizadas, las redes sociales pueden ayudar mucho.

En la película, tu personaje, Alejandro, intenta conquistar a una mujer que representa todo lo contrario a él. Pero, más allá de la historia, ¿qué significa para ti la palabra “conquistar”?

Conquistar… Bueno, en este caso, su reto es conquistar a una chica que representa absolutamente lo contrario a él, a lo que él opina y que cree que es su enemiga. Entonces, es una conquista, digamos, es como vencer.

Antes de intentar conquistar a otra persona, ¿qué parte de uno mismo crees que tenemos que aprender a conquistar primero?

Creo que, para conquistarse a uno mismo, lo primero es el autoconocimiento. Saber todas las barreras que nos ha ido poniendo la sociedad e, incluso, la gente cercana, más que la lejana, e ir avanzando hacia quitar esas barreras para conseguir dejar la esencia libre.

La película también juega con los prejuicios y las ideas preconcebidas que tenemos sobre las relaciones. ¿Cuál es ese prejuicio sobre el amor o las parejas que más te gustaría desmontar?

Hay frases que son lapidarias en la película, como eso de “ni machismo ni feminismo” o “¿para cuándo el Día del Hombre?”. Ese tipo de frases que mucha gente dice por pura inconsciencia. Estaría bien que la película generase un poco de conciencia en esas personas.

El humor es una de las grandes herramientas de la película, y también una parte esencial de tu trayectoria. ¿Qué tiene el humor que consigue abrir conversaciones que desde otro lugar serían imposibles?

Bueno, pues porque el humor, al final, es como un derribador de barreras. Con humor escuchas más a la persona que tienes enfrente, porque te estás riendo y el cuerpo baja las defensas. En cambio, cuando no hay humor y todo es un enfrentamiento directo o un adoctrinamiento, muchas veces no funciona, porque la otra persona ya está cerrada en banda.

Para terminar, queremos hablar de València, una ciudad que además es protagonista porque la película se ha rodado íntegramente aquí. Si tuvieras que elegir un solo rincón, una comida o una experiencia de la ciudad, ¿con cuál te quedarías?

Mira, por ejemplo, Ruzafa, que es donde estábamos hospedados. Ese barrio es maravilloso. Una paella en la Albufera, los pinchos del Mercado, los cines… Es que Valencia… Yo lo digo siempre: si algún día tuviera que mudarme a otra ciudad que no fuese Madrid, sería Valencia.

Recapiti
Lucia Plaza