Mauritania: los derechos humanos como prioridad para hacerlos realidad

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La Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) y la Association mauritanienne des droits de l’Homme (AMDH) publican un informe conjunto (en francés) en el que se presenta la preocupante situación de los derechos humanos en Mauritania. A pesar de que se han producido diversos avances legislativos e institucionales, las autoridades no están garantizando la aplicación efectiva de sus compromisos. Ambas organizaciones instan a las autoridades a poner fin a la represión de las voces críticas y a adoptar medidas concretas para proteger los derechos fundamentales.

París, 30 de julio de 2026. En Mauritania, los derechos humanos siguen siendo más una promesa legal que una realidad cotidiana. Como resultado de una misión internacional de solidaridad e incidencia que hicieron la FIDH y su organización miembro, la AMDH, en Nuakchot en mayo de 2026, este informe señala la persistencia de graves violaciones de las libertades fundamentales, de los derechos de las mujeres, de las personas migrantes y refugiadas, así como la existencia de esclavitud, a pesar de las reformas que las autoridades presentan como ambiciosas. Las organizaciones insisten asimismo en la resolución del pasivo humanitario, un paso fundamental para luchar contra la impunidad, y para hacer realidad el tan esperado proceso de justicia transicional.

"Mauritania cuenta hoy con un marco jurídico más sólido que hace unos años", afirma Drissa Traoré, secretario general de la FIDH. "Sin embargo, si las autoridades no garantizan la aplicación efectiva de estos avances y cesa la persecución de las personas defensoras de los derechos humanos por su compromiso, todo ello seguirá siendo algo meramente simbólico. Los derechos humanos no pueden quedarse en una simple declaración de intenciones."

Unos avances... teóricos

En las conclusiones del informe se muestra que Mauritania ha multiplicado sus compromisos internacionales y las reformas institucionales y legislativas, incluso durante su Examen Periódico Universal ante las Naciones Unidas en enero de 2026. Sin embargo, estos avances se sitúan en gran medida en el plano teórico. Las organizaciones documentan una preocupante reducción del espacio cívico, caracterizada por la represión de manifestaciones pacíficas, el acoso judicial a las personas defensoras de los derechos humanos, periodistas y activistas por la abolición de la esclavitud, así como el creciente uso de una legislación restrictiva que pretende limitar la libertad de expresión, asociación y manifestación.

En el informe se manifiesta asimismo preocupación por el mantenimiento de la pena de muerte en el ordenamiento jurídico mauritano. Aunque no se ha producido ninguna ejecución desde hace 39 años (la última tuvo lugar en 1987), los tribunales continúan dictando condenas a muerte, en particular por delitos como la apostasía o la blasfemia. Por otra parte, durante su Examen Periódico Universal, Mauritania rechazó las recomendaciones que le instaban a limitar el recurso a la pena capital y a iniciar la vía hacia su abolición. La FIDH y la AMDH instan a las autoridades a establecer una moratoria oficial sobre las ejecuciones, al tiempo que inician un diálogo con todas las partes interesadas con vistas abolir la pena de muerte, en consonancia con la tendencia observada en el continente africano.

En este informe también se abordan los obstáculos persistentes en la lucha contra la esclavitud por ascendencia o hereditaria, que hoy en día continúa afectando a miles de personas a pesar de que está tipificada como delito, así como las deficiencias en la protección de los derechos de las mujeres y las niñas, y la violencia contra las personas migrantes y refugiadas. Destaca que las instituciones creadas para proteger los derechos humanos no cuentan con los recursos necesarios para cumplir plenamente su mandato.

Por una aplicación efectiva de las reformas

"Con frecuencia, las autoridades mauritanas destacan los avances logrados en los últimos años. La credibilidad de estas reformas depende en gran medida de su aplicación efectiva", afirma Fatimata Mbaye, presidenta de la AMDH. "Garantizar las libertades fundamentales, proteger a quienes defienden los derechos humanos y asegurar el acceso a la justicia a todas las víctimas son condiciones indispensables para el cumplimiento de los compromisos internacionales de Mauritania".

La FIDH y la AMDH instan a las autoridades mauritanas a garantizar la libertad de expresión y de reunión pacífica, a poner fin al acoso judicial contra las personas defensoras de los derechos humanos y periodistas, a reforzar la lucha contra la esclavitud y la impunidad, a proteger los derechos de las personas migrantes y refugiadas, a acelerar la adopción de medidas eficaces contra la violencia sexual y de género, y a proseguir con las reformas necesarias con vistas a la abolición de la pena de muerte y a la resolución definitiva del pasivo humanitario.

El informe, disponible únicamente en francés, puede consultarse aquí: Mauritanie : la protection des droits humains, un chantier inachevé

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