ACOM denuncia ante la CNMC a Cuatro por las declaraciones antisemitas de Paco Álvarez en En boca de todos: «los terroristas son judíos»

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ACOM ha presentado ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia denuncia y solicitud de control de contenido audiovisual contra Conecta5 Telecinco, S.A.U. —prestador del canal Cuatro— y Producciones Mandarina, S.L., productora del programa En boca de todos, por emitir declaraciones que atribuyen a los judíos, como colectivo, la condición de terroristas y genocidas.

El 18 de agosto de 2026, el programa En boca de todos debatía si los musulmanes son terroristas. El colaborador Francisco Álvarez (Paco Álvarez) intervino para señalar a los judíos: «los terroristas son judíos, los genocidas son judíos, no son musulmanes». Lo repitió. Las propias voces del debate lo calificaron de delito de odio en directo. Ningún presentador intervino. El programa siguió. Lo que se emitió no es una crítica a un gobierno ni a una política: es la imputación de una categoría criminal a un pueblo entero, en abierto, ante la audiencia de un canal de cobertura estatal, sin corrección ni consecuencia. https://x.com/ACOM_es/status/2090008250733203881?s=20

Paco Álvarez no es un anónimo de las redes: es colaborador habitual de medios de la izquierda española y tertuliano recurrente en Cuatro. Cuando fue señalado como antisemita, respondió alegando que no podía serlo porque «muchos musulmanes son semitas» — una excusa que confunde el origen etimológico de la palabra con su significado real y que no resiste el menor rigor. Esa es la coartada del antisemita moderno: negar el odio redefiniéndolo.

No es la primera vez que Paco Álvarez promueve el ideario antisemita propio de la izquierda española, ya lo hizo en otro enfrentamiento con ACOM en marzo de este mismo año en el que acusó a los judíos de ser asesinos de niños. https://x.com/ACOM_es/status/2029501047278866935?s=20

La Ley General de Comunicación Audiovisual tipifica como infracción muy grave la emisión de contenidos que inciten de forma manifiesta al odio o a la discriminación por razón de religión o creencias. Su artículo 157.1 no protege a los colectivos de la crítica política, por dura que sea. Los protege de las imputaciones criminales colectivas. Lo emitido el 18 de agosto en Cuatro supera ese umbral. La responsabilidad no recae solo en quien lo dijo: recae también en el prestador que eligió emitirlo, no lo corrigió y lo mantuvo disponible.

ACOM exige a la CNMC que requiera al prestador la conservación íntegra de la emisión, que investigue la conducta editorial posterior —si medió corrección, desautorización o, por el contrario, mantenimiento del contenido— y que ejerza sus competencias sancionadoras en función de lo que resulte de esa investigación. ACOM no descarta, además, emprender la vía penal por la posible comisión de un delito de odio del artículo 510 del Código Penal.

Es alarmante que en 2026 un colaborador de televisión pueda afirmar en antena que los judíos son terroristas —en directo, sin corrección, sin desautorización pública posterior— es una señal inequívoca de que el antisemitismo ha encontrado un espacio en los medios que resulta intolerable en una democracia como la española. Las instituciones democráticas tienen herramientas para que el odio no encuentre impunidad en una pantalla de televisión. ACOM exige que las utilicen.

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