Más pacientes, más cronicidad y menos tiempo: el desafío cotidiano de Atención Primaria - Educa-med

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La Atención Primaria atiende a una población más envejecida, con mayor presencia de enfermedades crónicas y necesidades que rara vez caben en un único diagnóstico. Mientras aumenta la complejidad, profesionales y pacientes afrontan dificultades de acceso, presión asistencial y una cantidad de información clínica cada vez más difícil de convertir en decisiones aplicables.

Una consulta que ya no puede entenderse desde un único diagnóstico

La Atención Primaria continúa siendo la puerta de entrada habitual al sistema sanitario, pero la realidad que encuentra al otro lado de la puerta ha cambiado. Cada vez resulta más frecuente atender a personas de edad avanzada que conviven con varias enfermedades crónicas, utilizan numerosos medicamentos y necesitan seguimiento clínico, prevención, cuidados y apoyo social.

Una consulta aparentemente centrada en la tensión arterial puede requerir también valorar la función renal, revisar el tratamiento de la diabetes, identificar síntomas de insuficiencia cardiaca, comprobar la adherencia, detectar fragilidad y resolver dudas de la persona cuidadora. El motivo inicial ocupa solo una parte de la atención.

Esta complejidad no representa una situación excepcional. Según el Ministerio de Sanidad, cerca del 55 % de la población española mayor de 15 años presenta alguna enfermedad crónica. Estas enfermedades generan aproximadamente tres de cada cuatro consultas de Atención Primaria y concentran una parte muy importante del gasto sanitario público.

Al mismo tiempo, España envejece. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística situaban en 2026 a las personas de 65 años o más en el 21,1 % de la población. Envejecer no equivale necesariamente a enfermar, pero sí aumenta la probabilidad de convivir con cronicidad, fragilidad, dependencia y necesidades asistenciales más complejas.

El reto no consiste únicamente en atender a más personas. Consiste en atender mejor una realidad clínica que exige integrar información procedente de diferentes patologías y ámbitos asistenciales.

241 M

Consultas médicas

Atendidas en Atención Primaria por el SNS según los datos reunidos en el Informe Anual 2024

143 M

Consultas de enfermería

Registradas en Atención Primaria en el mismo informe

55 %

Población con cronicidad

Proporción aproximada entre las personas mayores de 15 años

9,12 días

Demora media

Entre quienes no consiguieron cita cuando la necesitaban, según el Barómetro Sanitario 2025

Una demanda de enorme magnitud

El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024, publicado en diciembre de 2025 con información mayoritariamente correspondiente a 2023, contabiliza más de 241 millones de consultas médicas y 143 millones de consultas de enfermería en Atención Primaria.

Las cifras ayudan a comprender la dimensión del primer nivel asistencial, pero no explican por sí solas todo lo que sucede dentro de una consulta. Una revisión de pocos minutos puede incorporar decisiones diagnósticas y terapéuticas, conciliación de medicamentos, actividades preventivas, seguimiento emocional, educación sanitaria y coordinación con otros profesionales.

La presión también se manifiesta en el acceso. El Barómetro Sanitario 2025 indica que el 69,8 % de las personas encuestadas que habían utilizado la Atención Primaria pública fueron citadas más tarde de lo deseado porque no había disponibilidad previa. Entre ellas, la demora media alcanzó los 9,12 días.

No todas las consultas requieren la misma respuesta ni todas las demoras tienen idénticas consecuencias. Sin embargo, cuando la capacidad disponible no acompaña a la demanda, se reduce el margen para la prevención, el seguimiento longitudinal y la detección precoz de cambios relevantes.

El valor de conocer al paciente a lo largo del tiempo

La Atención Primaria no aporta valor únicamente porque resuelva episodios frecuentes. Una de sus fortalezas es la longitudinalidad: la relación mantenida entre una persona y sus profesionales de referencia.

Conocer la trayectoria del paciente permite interpretar mejor un síntoma, detectar modificaciones sutiles, comprender su contexto y tomar decisiones más ajustadas a sus preferencias y circunstancias. También evita que cada contacto empiece desde cero.

El Ministerio de Sanidad, junto con la Organización Mundial de la Salud para Europa y el Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, ha señalado la longitudinalidad como un elemento esencial para mejorar resultados, eficiencia y equidad. La evidencia reunida en su documento técnico sobre longitudinalidad relaciona la continuidad con reducciones de la mortalidad y de las hospitalizaciones evitables.

Proteger esa relación requiere tiempo, estabilidad profesional, coordinación y acceso rápido a la información relevante. No puede depender únicamente del esfuerzo individual de quienes trabajan en los centros de salud.

Lo que necesita el paciente

El paciente necesita ser entendido como una persona completa, no como una sucesión de enfermedades independientes. Espera recibir indicaciones coherentes, saber a quién dirigirse y evitar recorridos innecesarios entre niveles asistenciales. La continuidad resulta especialmente importante cuando existen multimorbilidad, polimedicación, fragilidad o necesidades sociales.

Lo que necesita el profesional

El profesional necesita información fiable, actualizada y accesible en el momento de decidir. También requiere capacidad diagnóstica, coordinación con otros ámbitos y herramientas que ayuden a integrar los diferentes problemas del paciente sin convertir cada consulta en una búsqueda interminable de documentos dispersos.

El problema no es solamente la falta de información

La medicina produce conocimiento a una velocidad extraordinaria. Se actualizan guías, aparecen nuevos tratamientos, cambian los criterios diagnósticos y se publican recomendaciones procedentes de múltiples sociedades científicas e instituciones.

Para el profesional de Atención Primaria, mantenerse actualizado en todas las áreas que confluyen en su consulta es una tarea difícil. Neurología, enfermedades respiratorias, nefrología, riesgo cardiovascular, metabolismo o salud mental no llegan por separado: coinciden con frecuencia en una misma persona.

Por eso, el problema ya no consiste exclusivamente en acceder a más información. El verdadero desafío es distinguir qué conocimiento resulta fiable, localizarlo a tiempo y convertirlo en una decisión adecuada para el paciente que está delante.

Una actualización útil debe responder a preguntas concretas:

  • ¿Qué señales deben despertar una sospecha diagnóstica?
  • ¿Qué pruebas pueden solicitarse desde Atención Primaria?
  • ¿Qué factores modifican el riesgo?
  • ¿Cuándo se puede iniciar o ajustar un tratamiento?
  • ¿Qué debe vigilarse durante el seguimiento?
  • ¿Cuándo está indicada la derivación?
  • ¿Cómo influyen las demás enfermedades y medicamentos?
  • ¿Qué información necesita comprender el paciente?

Organizar el conocimiento alrededor de estas decisiones resulta más útil que acumular documentos sin una jerarquía clara.

Multimorbilidad

Varias enfermedades interactúan y obligan a priorizar objetivos, riesgos y tratamientos en una misma persona.

Polimedicación

Revisar indicaciones, interacciones, adherencia y seguridad forma parte habitual del seguimiento clínico.

Continuidad asistencial

La coordinación entre Atención Primaria, hospital, domicilio y atención social evita fragmentar el recorrido del paciente.

Actualización profesional

El conocimiento debe estar organizado para poder consultarse y aplicarse cuando surge una decisión clínica.

Más capacidad para resolver y más coordinación para acompañar

La respuesta a esta situación no puede limitarse a aumentar la velocidad de las consultas. Atender la complejidad exige reforzar la capacidad resolutiva de la Atención Primaria, distribuir adecuadamente las tareas, reducir cargas administrativas evitables y facilitar una coordinación efectiva entre profesionales y niveles asistenciales.

El Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027 incorpora líneas relacionadas con la longitudinalidad, la gestión de la demanda, la capacidad diagnóstica, la atención domiciliaria y la coordinación. En 2026, el Ministerio de Sanidad anunció una inversión de 172,4 millones de euros para continuar desarrollando estas actuaciones, incluida la optimización de procesos administrativos, la renovación del equipamiento y determinadas aplicaciones de inteligencia artificial.

La tecnología puede ayudar a recuperar tiempo, ordenar información y favorecer la continuidad. Pero su utilidad dependerá de cómo se integre en el trabajo asistencial. Una herramienta que añade alertas, pantallas o tareas sin resolver necesidades reales puede convertirse en una carga adicional.

Lo mismo sucede con la formación. Para ser útil, debe acercarse a la práctica cotidiana, presentar la evidencia con claridad y permitir diferentes niveles de profundización. No todos los profesionales necesitan realizar un curso completo cada vez que aparece una duda; en muchas ocasiones necesitan una guía breve, una actualización clínica, un caso comentado o una explicación centrada en una decisión concreta.

Del exceso de información al conocimiento organizado

En una consulta compleja, encontrar la información adecuada también forma parte del problema. Las recomendaciones pueden estar distribuidas entre cursos, guías, sesiones, documentos y vídeos sin una relación visible entre ellas.

Las Bibliotecas Clínicas de Atención Primaria del Aula SEMERGEN-FIDYS parten de una idea sencilla: reunir y ordenar diferentes formatos alrededor de áreas clínicas y patologías concretas. Su finalidad es facilitar que el profesional pueda comenzar con una respuesta breve y, cuando lo necesite, ampliar mediante una guía, una charla, un caso clínico, un pódcast o un contenido formativo más extenso.

No sustituyen el juicio clínico, las guías oficiales ni la organización que necesita el sistema. Su aportación se sitúa en otro punto: hacer que el conocimiento resulte más localizable, comprensible y utilizable.

Ante una realidad asistencial cada vez más compleja, el profesional no necesita acumular información indefinidamente. Necesita saber dónde encontrar conocimiento fiable, cómo relacionarlo y de qué manera trasladarlo a las decisiones que toma cada día.

Una respuesta que debe construirse desde la práctica

La Atención Primaria necesita recursos humanos suficientes, estabilidad, tiempo, capacidad diagnóstica y una mejor coordinación con el conjunto del sistema. También necesita que la actualización profesional se diseñe desde la realidad de la consulta.

El conocimiento resulta verdaderamente útil cuando ayuda a reconocer antes, decidir mejor, evitar actuaciones innecesarias y acompañar al paciente durante todo su recorrido. Esa es la conexión natural entre el desafío cotidiano de la Atención Primaria y la necesidad de crear espacios clínicos organizados, prácticos y accesibles.

Fuentes consultadas

  • Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024, Ministerio de Sanidad.
  • Barómetro Sanitario 2025, Ministerio de Sanidad y Centro de Investigaciones Sociológicas.
  • Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad 2025-2028, Ministerio de Sanidad.
  • Proyecciones de población 2026-2076, Instituto Nacional de Estadística.
  • Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027, Ministerio de Sanidad.

Conocimiento para AP

Las Bibliotecas Clínicas del Aula SEMERGEN-FIDYS reúnen recursos organizados por áreas y patologías para facilitar la actualización y apoyar la toma de decisiones desde Atención Primaria.

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