La ignorancia es atrevida - Síntesi

Compatibilità
Salva(0)
Condividi

Mientras procuraba seguir al pie de la letra las recomendaciones de Dolors Gordils de desconexión digital durante las vacaciones, confieso que de reojo intentaba seguir también la polémica del verano sobre la supuesta caída de los “influencers”. Confieso también que no sabía si reír o llorar cuando de por medio, y más allá del debate sobre su desaparición o no, me topaba con quien aseguraba que el eclipse de sol era “una cortina de humo orquestada por los poderosos” para desviar nuestra atención ante los problemas actuales —que es evidente que existen, y bien gordos— o con quien se lamentaba por haber tenido “solo” un mes de vacaciones en lugar de “tres como la otra gente” o con aquel que se jactaba ante un seguidor que lo criticó que él había ganado más dinero con una promoción de Burger King que no los padres del seguidor —ahora ya ex seguidor— en veinte años de trabajo. Cabe señalar que el personaje en cuestión ya no ganará más dinero con Burger King porque la marca le ha rescindido la colaboración.

El debate sobre si realmente se trata de una caída de los “influencers” o de un cambio de tendencia por el desgaste de los consumidores de redes que ya no comparten aquello por lo que les empezaron a seguir, pero sobre todo por saturación publicitaria, aún dura. Como siempre, los datos serán los que terminarán por discernirlo.

De momento, la 28ª edición de Navegantes en la Red, elaborada per AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación), indica que un 56,4% de los españoles sigue a algún “influencer”, “youtuber” o “streamer”, aunque empeora su percepción en relación a los contenidos o recomendaciones publicitarias que realizan. Una gran mayoría de seguidores, un 68,8 %, considera que están haciendo un uso o abuso de la publicidad encubierta y un 61,9 % considera que la mayoría de sus comentarios y publicaciones son de carácter publicitario. Y un 45,7 % considera que la credibilidad de los “influencers” está disminuyendo.

Teniendo esto en cuenta, y dado que no se detecta por el momento una desaceleración de la inversión de anunciantes, organizaciones e incluso instituciones en “influencers”, según IAB Spain —en su Estudio de Inversión Publicitaria en Medios Digitales 2026 señala que la inversión destinada específicamente a “influencers” en España fue de 158 millones de euros en 2025 (un 25,9 % más que el año anterior) —, sería bueno que cada vez más se les escogiera con criterio por su capacidad de captar la atención y generar relevancia por conocimiento de la materia que interese en lugar de por el nombre de seguidores, que durante muchos años ha sido la única medida del éxito en las redes sociales. Lo recomendamos con fervor.

Si no, y como ejemplo, puede pasar lo que le ha sucedido a “La Vuelta” con la “influencer” que han contratado. La del “Pogachicar” y “por qué hiperventilas cada vez que me ves”. Innovar y buscar fórmulas para hacer crecer el interés y captar nuevo público está muy bien, humor incluido. Son acciones obligadas si no quieres estancarte. Ahora bien, si lo haces, hazlo de forma rigurosa. Y en el caso que nos ocupa, hazlo tratando a tus deportistas como se merecen y no como objetos, y sin faltar al respeto a los y especialmente a las profesionales de la comunicación que durante muchos años han seguido el acontecimiento deportivo, contribuyendo a su conocimiento y reconocimiento internacional.

Pero ya lo dicen, que la ignorancia es atrevida.

Recapiti
Susanna Quintana