Ante una sociedad hiperestimulada, con trabajos cada vez más exigentes por el avance tecnológico, con compromisos que se aglomeran debido a la necesidad de estar en todo en las redes sociales, con la sobrecalendarización que ha provocado la pandemia y que nos obliga a planear a meses vista, con la hiperproductividad que se contagia a cualquier segundo de ocio que tenemos… Nos dejamos dominar por el FOMO (fear of missing out), el miedo a no estar en momentos puntuales y no ser parte de ellos.
Por eso, ante esta situación, toca detenerse un momento.
Quedarse quieto.
Disfrutar de la calma.
O, como se le empieza a llamar, JOMO (joy of missing out), el placer de perderse las cosas. Este concepto reivindica la desconexión y disfrutar de los momentos sin estar atentos a qué vendrá después. Porque, si no lo hacemos, seremos parte de este agotamiento colectivo que nos está llevando a una sociedad con caras cada vez más grises.
El FOMO es uno de los grandes males que sufrimos actualmente, ya que sucumbimos con facilidad a la necesidad de estímulos constantes, cayendo en problemas como la ansiedad, el burnout y el estrés. Elementos que pueden afectar a nuestro día a día.
Hay que aprender a no llegar a todo
El descanso no es una recompensa después de una tarea complicada; el descanso es una necesidad y hay que medirlo y gestionarlo de forma que juegue a nuestro favor. Nos permite recuperar energía, dedicar tiempo a aquello que realmente valoramos y establecer límites entre las parcelas de nuestra vida. En efecto, el descanso es la clave del bienestar.
Esta forma de entender el descanso nos permite reordenar nuestras prioridades y valores y entender qué es lo que necesitamos como individuos.
Aunque está claro que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades. Para un trabajador autónomo, por ejemplo, desconectar puede implicar renunciar a proyectos o ingresos. Precisamente por eso, disponer de protección y respaldo frente a determinadas circunstancias puede ayudar a reducir la incertidumbre y ofrecer una mayor tranquilidad.
Porque, ante las presiones de la vida, el hecho de no preocuparte por algo, de sentir que tienes a alguien que se puede encargar de una situación por ti, es clave para no verse absorbido por la vorágine de la actualidad. Esa es la base del mutualismo: cubrirnos las espaldas para que, en momentos de dificultad, sientas que tienes protección. Esa es la tranquilidad que buscamos que sientas en tu día a día. Una bocanada de aire que te permita respirar como mereces.
Abraza el JOMO, abraza una forma de pensar con algo más de calma.
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