IA, sensores y sistemas autónomos concentran buena parte de las necesidades tecnológicas que Defensa identifica actualmente, y son también los campos donde más oportunidades dual-use aparecen para la tecnología civil.
No es un catálogo cerrado ni permanente, cambia con cada convocatoria y cada reto publicado. Pero conocer qué tipo de problemas busca resolver ayuda a una empresa civil a identificar, con criterio, si alguna de sus capacidades puede tener conexión con ese ámbito.
Inteligencia artificial: ¿para hacer qué?
Predecir, clasificar, optimizar, detectar anomalías, analizar información, automatizar decisiones, controlar un sistema. En seguridad y defensa aparecen las mismas capacidades: optimización de comunicaciones, análisis de grandes volúmenes de datos, mantenimiento, autonomía, apoyo a la decisión.
Por eso conviene explicar tu IA en capacidades, no en etiquetas, es decir, explicando qué es capaz de lograr.
Sensores: ver lo que otros no ven
La oportunidad puede estar en más precisión, menor tamaño, menor consumo, capacidad de operar en condiciones adversas, combinación de fuentes o procesamiento inteligente de la señal. Dicho de otra manera, la ventaja no está en “fabricar sensores”, sino que se encuentra en identificar qué información eres capaz de obtener y en qué condiciones.
Autonomía: bastante más que un dron
Detrás hay muchos problemas: percepción, navegación, planificación, control, toma de decisiones, comunicación, coordinación entre sistemas, y qué pasa cuando falla una fuente de información. Una empresa de robots industriales puede haber resuelto ya buena parte sin habérselo planteado en términos Dual-Use.
Navegar cuando el GPS falla
Ejemplo ilustrativo: navegación donde la señal GNSS no está disponible o no es fiable. Se combinan cámaras, unidades inerciales, sensores, fusión de datos o nuevas tecnologías de posicionamiento. Muchas de esas piezas vienen de automoción, robótica, drones o investigación civil.
¿Cualquier empresa de IA o robótica tiene oportunidad?
No. Sería justo el error que hay que evitar. Tiene que existir una conexión razonable entre lo que la empresa sabe hacer, una necesidad concreta, las prestaciones requeridas y la posibilidad de demostrar la solución.
Leer necesidades, no sectores
Ésta es la idea más importante para una empresa que empieza. No hace falta convertirse en experta en defensa de la noche a la mañana. Se puede empezar aprendiendo a leer los retos tecnológicos de otra manera.
Cuando una convocatoria habla de comunicaciones resilientes, navegación, autonomía o detección, la pregunta es: ¿hay aquí un problema tecnológico que ya sabemos resolver, aunque hoy lo resolvamos para una fábrica, un vehículo, un almacén o una infraestructura?
Es una forma bastante más práctica de encontrar oportunidades.
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¿Tu tecnología puede tener una aplicación Dual-Use?
Una tecnología desarrollada para industria, energía, movilidad, logística, software o fabricación puede responder también a una necesidad de seguridad o defensa. Comprueba si merece una segunda mirada.