El polvo y la sal marina aceleraron un 20% la eliminación del metano atmosférico durante la última glaciación

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Un equipo internacional ha demostrado por primera vez que, durante la última glaciación, hace unos 20.000 años, la combinación en la atmósfera de polvo en suspensión y sal marina aceleró la desaparición del metano, el segundo gas de efecto invernadero más potente después del dióxido de carbono. El estudio revela que esta interacción puede liberar átomos de cloro muy reactivos, capaces de destruir el metano con mayor rapidez, acortando su vida media. El hallazgo, basado en modelos avanzados y registros de hielo, ayuda a comprender mejor el clima del pasado y sugiere que los cambios actuales en la cantidad de polvo atmosférico podrían influir en el calentamiento global futuro. El trabajo se publica hoy en la revisa Science. El estudio, liderado por el Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC), ha contado con la colaboración del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y científicos de Argentina, Italia, Suiza y Estados Unidos, revela la importancia de un mecanismo que destruyó una gran cantidad de metano hace unos 20.000 años. 

Entender estos procesos químicos y determinar su evolución es clave para poder predecir el futuro del clima de nuestro planeta

Durante ese periodo, conocido como la última Edad de Hielo, las condiciones más frías y secas de nuestro planeta llevaron a un gran incremento de polvo mineral en la atmósfera. Los fuertes vientos transportaron este polvo a través del planeta junto a grandes cantidades de sal marina de los océanos. Cuando los dos se mezclaron, la reacción liberó cloro, un gas muy reactivo que destruye el metano. 

El aumento de la aridez y los cambios en el uso del suelo podrían potenciar este mecanismo e influenciar el clima futuro

Debido a estas condiciones, este efecto era cuatro veces más fuerte que lo es actualmente, lo que acortó la vida media del metano en la atmósfera un 20%. El equipo llegó a esta conclusión utilizando simulaciones climáticas de última generación junto a datos obtenidos de registros de hielo de la Antártida y Groenlandia que documentan la composición y las condiciones atmosféricas del pasado. 

El efecto del polvo y la sal 

Hasta ahora, los modelos que simulaban la historia de la atmósfera de nuestro planeta explicaban los niveles más bajos de metano en periodos fríos del pasado principalmente como resultado de la reducción de las emisiones naturales. Se creía que las temperaturas más bajas y la mayor superficie de tierra cubierta por hielo habían reducido los humedales y otras fuentes naturales, lo que hacía que, en primer lugar, se liberara menos metano. Los modelos de química atmosférica más sencillos también partían del supuesto de que, durante las glaciaciones, el metano permanecía en la atmósfera el mismo tiempo que hoy en día. Gracias a la mejora de las simulaciones y los amplios conjuntos de datos históricos, los investigadores responsables de este estudio han demostrado que esta hipótesis no es correcta. 

“Hemos demostrado que durante la última glaciación las enormes cantidades de polvo mineral reaccionaron con sal marina en la atmósfera. Al hacerlo liberaron cloro, un gas muy reactivo que destruye el metano. Este efecto fue cuatro veces más fuerte que en la actualidad y acortó la vida media del metano en la atmósfera. Es un proceso que no se había valorado de forma adecuada hasta ahora”, explica Daphne Meidan, investigadora del IQF-CSIC y primera autora del estudio.

Cambio de paradigma

Los registros de hielo nos cuentan el pasado del metano: Las burbujas de aire atrapadas en su interior revelan que los niveles de metano eran considerablemente más bajos durante la última Edad de Hielo en comparación con la actualidad. Sin embargo, hasta ahora los científicos solo comprendían en parte qué había detrás de esa disminución. “Se creía que este descenso ocurría por cambios en la emisión de metano, cuando realmente lo que refleja es cuánto metano se destruía en la atmósfera, no cuánto menos se estaba produciendo. Estos resultados demuestran que las reacciones asociadas al cloro impactan significativamente la composición de nuestra atmósfera y cambia cómo entendemos la evolución del metano a lo largo de la historia climática del planeta”, concluye Meidan.

Ahora mismo los niveles globales de polvo están aumentando de nuevo, así que las mismas reacciones de polvo y sal que amplificaron la eliminación del metano durante la Edad de Hielo podrían ser mucho más determinantes en el futuro del metano.  Las implicaciones podrían extenderse más allá del metano a otros gases en nuestra atmósfera. Entender esta química y determinar la evolución de estos gases es clave para poder predecir el futuro del clima de nuestro planeta. 
 

Fecha

Jueves, 17 Septiembre 2026

Investigador

Pablo Corella Daphne Meidan

Referencias

Meidan, D., Cuevas, C. A., Villamayor, J., Fernández, R. P., Cosentino, N. J., Albani, S., Mahowald, N. M., Spolaor, A., Corella, J. P., 9, Mühl, M., Campos Ayala, J., Grimmer, M., Schmitt, J., Fischer, H. and Saiz-Lopez, A. et al Atmospheric methane lifetime during the Last Glacial Maximum was reduced owing to dust-mediated chlorine chemistry. Science. (2026). https://doi.org/10.1126/science.aec4071

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