"Yo elijo el vino por el mensaje de la etiqueta" - Síntesi

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La frase es de mi amiga Maripau, que va apuntando las palabras y frases ingeniosas que encuentra en las botellas cuando va a comprar vino.

Me dice, y yo la creo, que compra el vino según cómo encaja el mensaje de la etiqueta con su estado de ánimo, o con lo que quiere transmitir a las personas con las que va a compartirlo.

Si sois expertos en vino, seguro que os fijáis en la añada, la variedad de uva, la tierra donde se ha producido, la bodega, el enólogo o enóloga que ha estado al frente. Otros, sin embargo, podemos quedarnos embobados durante un buen rato con los dibujos, las palabras y las historias que hay detrás del nombre de un vino.

Hace ya tiempo que las botellas nos hablan y se comunican con nosotros. Podríamos decir que algunos productores han sido capaces de convertir la etiqueta en una conversación con nosotros.

Personalmente, el primero que me llegó fue Cap de Ruc, de Cornudella de Montsant. Se han explicado muchas versiones sobre el motivo del nombre. La más formal, la oficial, cuenta que es un homenaje al animal que durante muchos años fue fuerza de trabajo en los viñedos. Ahora ya nos hemos acostumbrado a ver su silueta y su nombre en las estanterías, pero fueron de los primeros que recuerdo y lograron captar nuestra atención y hacerse un nombre.

Ejemplos tenemos muchos más. La bodega La Vinyeta, en el Empordà, ha creado toda una experiencia en torno a sus vinos Heus, Llavors y Puntiapart.

Solo con los nombres ya construyen una historia, pero han ido más allá, utilizando incluso capítulos de libros como etiquetas. Con acierto, han sido capaces de hacer volar nuestra imaginación hasta llevarnos a un lugar tranquilo en el que nos vemos a nosotros mismos tomando una copa de vino mientras tenemos un buen libro entre las manos.

En la Terra Alta, Mas Tarroné ha presentado muchas etiquetas especiales, como aquella que reunía palabras que empezaban por la T de la bodega: Tu, Temps, Temptació, Tendresa, Talent, Treball, Territori… O las actuales “Punt i” y “Seguit”, que, claro, hay que comprar juntas para que encaje el mensaje.

Tenemos Llàgrimes de Tardor, Més que paraules, Desig, Il·lusió, l’Equilibrista, l’Home Peix, Malaveïna, La Cirereta, El Prohom, La Imprudent, Llepolia, La Genuïna, Lo noi del saxo, Mon pare, Secrets de Mar, La Cuca de Llum, Cor de Pedra, Gran Predicat, Coratge, Lo petit de la casa, M’ho ha dit un ocellet, Pam de Nas, Lluna Vella, Embruix, Formiga de seda, Els escurçons, Petites estones, la Placeta, Rebost, Acústic, Com gat i gos, Una nit en globus, El Mentider, Jo Mai Mai, Tocat de l’Ala, La noia del Bosc… Tenemos el Xitxarel·lo, con todo tipo de palabrotas en catalán… Y seguro que muchos, muchos más.

Todos ellos nos traen una historia detrás del nombre, nos comunican un mensaje grabado en una etiqueta.

Como el de Vins de la Memòria, que nos propone “un largo viaje por la Mediterránea catalana recorriendo diferentes tierras vinculadas a la cultura y a la interpretación tradicional del vino”.

O la del Celler Masroig, que desde 2023 organiza un concurso para elegir la nueva etiqueta de su vino joven. Y lo convierte en noticia. Y cambia la manera de explicar el vino, de acercarlo a todo el mundo y de conectar con las personas.

Es marketing, es estrategia de venta… y para mí también es comunicación. Porque despiertan nuestra curiosidad y nos regalan algo que contar: “He comprado este vino porque se llama así”, “me ha hecho pensar en ti”, “me ha hecho gracia”, “¿sabíais por qué se llama así este vino?”. De una forma simpática y curiosa, consiguen que hablemos de ese vino, de esa bodega, de esa marca. Han encontrado una historia sencilla y propia, normalmente humana, para hacérnoslo llegar.

Evidentemente, ninguna etiqueta salva un mal vino. Aquí los enólogos seguramente tendrían mucho que decir, y con toda la razón. Detrás tiene que haber producto, criterio, coherencia y calidad. Pero cuando todo eso está y, además, se ha sabido explicar bien, la comunicación deja de ser solo el envoltorio y pasa a formar parte de la experiencia.

Y por eso mi amiga Maripau elige el vino por el mensaje de la etiqueta.

Recapiti
Aurora Masip